Destacada

Eneagrama aplicado

Posicionamiento y personalidad

de marca

«Lo que quieres ser y lo que eres, no es lo mismo»

Recuerdo una frase que decía una de mis maestras en el colegio: «el papel lo soporta todo». Hoy en día se ha ampliado de forma increíble el número de soportes en los que podemos publicar algo y que también nos permiten escribirlo todo. Pero una cosa es poner algo por escrito y otra muy distinta es que eso, se ponga en práctica.

Este año estoy teniendo tiempo para observar qué están haciendo las marcas, cuáles son sus posicionamientos, cómo se comportan y cuál termina siendo su personalidad. Es difícil, muy difícil, tener un posicionamiento de marca y comportarse siempre como tal. Las marcas están manejadas por personas, agencias de todo tipo y fluctuaciones del entorno que condicionan su comportamiento. Entonces, ser fiel a esos principios que marcan un posicionamiento se convierte en una tarea altamente complicada. Habría que ser muy riguroso en todo momento y en todos los procesos para lograrlo.

He descubierto un libro, muy recomendable y editado por el momento solo en inglés, que me ha dado la pista para entender esto mejor. Se llama «The how and thy: Taking care of business with the Enneagram» de R. Karl Hebenstreit. Es verdad que él lo enfoca casi todo a los RR.HH. pues es un experto en la materia. Pero yo llevo años estudiando el Eneagrama y por supuesto, me queda todavía mucho por aprender porque como dicen algunos de los mayores expertos, no hay vida suficiente para abarcar toda la disciplina. Eso sí, esto me ha permitido tener una pista de cómo podríamos manejar los posicionamientos de una forma más consistente.

No puedo entrar en detalle sobre la disciplina completa, no escribiría nunca sobre el contenido que da título a este post. Lo haré con un ejemplo que se me viene a la cabeza para entender esto:

Nokia, esa marca que estuvo tan presente en nuestros inicios con la telefonía móvil y hoy desaparecida como fabricante de dispositivos. Aquella marca se empeñaba en posicionarse como la que conectaba a la gente: «Connecting people» nos decía. Es verdad, esos dispositivos nos conectaban pero, ¿por qué entonces no sigue conectándonos hoy en día?

Si nos preguntamos qué era lo que más valorábamos de Nokia seguro que la mayoría nos acordamos de aquellos móviles indestructibles, que ya podían caer desde un 4º piso, que una vez reconstruidos, continuaban funcionando a la perfección. Entonces, ¿su posicionamiento era acorde al valor que le dábamos los usuarios?

Entonces llegó el Smartphone y Nokia no pudo hacerlo indestructible. Sus pantallas infinitas no lo permitían. Y nosotros dejamos de ver la ventaja de la marca y nos fuimos con otros, dejándola vacía y sin negocio. La marca había perdido su esencia, ser indestructible para ser una más.

Se posicionó como un 2 de eneagrama, dando valor a poder conectar y se comportaba como un 6, ofreciendo seguridad al usuario. Esa era su verdadera personalidad y creo que por eso hoy, ha desaparecido.

El eneagrama nos ofrece la posibilidad de construir marcas consistentes, no podemos decir que somos «tu marca de confianza» y después lanzarnos a la aventura y lo imprevisible porque habremos perdido nuestra esencia, la confianza. Construir marcas desde cada uno de los eneatipos, conocerlos bien y comportarnos como tal puede ayudarnos a ser más consistentes a lo largo del tiempo.

EL CONTROL DE CALIDAD ES NUESTRO PUNTO DÉBIL

«El 1 quiere hacer las cosas perfectas, no sirve que estén bien. Y todo ello además con un control ético absoluto, valorando la justicia y lo que es mejor por encima de todo. El problema a veces llega cuando no podemos poner límite a ese afán de perfección, porque por muy bien que hagamos las cosas, para un 1 nunca llegan a estar perfectas. Pero sí, desde luego el control de calidad estará asegurado con este perfil en el equipo».

CON OTRO UNO. Suelen buscarse mutuamente. Para ellos es un alivio encontrar a alguien que también se preocupe por el control de calidad. Esta unión aporta trabajo duro, progreso merecido y una devoción por la profesionalidad. Se controlarán mutuamente, ansiosos por encontrar un fallo. Las decisiones resultan difíciles porque ambos 1 ven todos los puntos relevantes, pero les cuesta abordar una solución porque tiene que ser absolutamente perfecta. La opinión externa suele darles buenos resultados así que responden al consejo de expertos.

El jefe 1 hace lo correcto por la empresa y el empleado 1 quiere lo correcto para el personal. Los directivos 1 pueden tomar decisiones muy poco generosas que favorecen la compañía a expensas de los trabajadores. Están seguros de su corrección pero en esas situaciones los empleados 1 sentirán que están siendo utilizados. Entonces se encerrarán en un silencio inflexible e improductivo. Cada uno esperará que el otro estalle mostrando su ira.

Los directivos 1 se basan en información válida y de confianza, necesitan contar con un grupo de personas de gran credibilidad para pedirles ayuda.

CON EL DOS. Los 2 suelen tener éxito en su profesión, pero trabajan por amor. Buscan aprobación y si no la obtienen cambian de trabajo. Esta relación seguramente nos haga situar al 1 al mando y al 2 como ayudante pero los perfeccionistas necesitan estar en lo cierto y los altruistas que les quieran por lo que suelen sentirse intranquilos por desafiar la autoridad del 1. Si el 1 es agradable se produce una buena combinación porque el 2 puede ser meticuloso y muy productivo cuando consigue satisfacer sus necesidades emocionales.

Los 1 jefes se centran en habilidades y procedimientos con planificación concisa y detalles precisos sin prestar atención a los sentimientos. Los 2 no buscarán la confrontación, pero sentirán que no pueden hacer sugerencias. Pero si son capaces de apoyar la tarea desafiando la forma de pensar del jefe en lugar de complacerle harán que el 1 asuma riesgos.

Los 2 jefes ponen énfasis en la imagen, las apariencias y la conexión interna con sus favoritos. Los 1 se sienten incómodos con las posiciones sociales y con el favoritismo. Los 1 se ganan el respeto con el trabajo duro y desean una autoridad justa. Los 1 empleados suelen sentirse amenazados por el mal humor de su jefe y continuar preocupados por una crítica una semana después. El 2 seguramente lo haya olvidado porque fue un estallido puntual, pero para el 1 sería importante un «tal vez no fuese tan importante».

CON EL TRES. Los 3 hacen su trabajo pero los 1 lo hacen bien. Es una cuestión de cantidad frente a calidad. Ambos pueden ser adictos al trabajo pero los 3 toman el camino más eficaz. Son capaces de aprender mientras avanzan, improvisan, dejan de lado los detalles. Y esta inconsciencia saca de quicio a los 1.

Los directivos 3 trabajan en varios proyectos a la vez, siempre están emprendiendo nuevos y es imposible alcanzarlos. Mientras, los 1 a su cargo, también grandes trabajadores, se retiran para buscar su plan. Lo que para los 3 son detalles menores, para los 1 son necesidades fundamentales. Los 1 dudan ante la incertidumbre que les provoca el 3. Dejan de planificar y el 3 pisa el acelerador. Entonces se incrementa la distancia entre los dos porque el 3, especialmente centrado en objetivos, siente que el 1 debería ser capaz de encargarse de los detalles menores. Y el 1 se siente desvalorizado porque invierte su tiempo en buscar opciones mejores. Ninguno de los dos admitirá sus errores porque eso cuestiona su competencia.

Los jefes 1 pueden ser muy controladores. Deben estar seguros de los detalles, lo cual garantiza que un 3 empleado aplique las reglas. Los 3 se centran en objetivos y los 1 tienen que responder por todos los pasos que conducen a las metas. Los 1 se preocupan por el carácter, es esfuerzo honrado y la retribución justa y los 3 quieren el éxito instantáneo. Los empleados 3 trabajan por la seguridad, el prestigio y la imagen, responden a la competencia, los estímulos y los títulos, cosa que puede ir en contra de los rasgos 1. Los 3 además no dan importancia a los errores menores, cosa que preocupa y mucho a los 1 directivos.

CON EL CUATRO. Los 1 tienen criterios perfectos y los 4 únicos. Esto puede unirles en la excelencia. Los 4 son menos volátiles en el trabajo que en la vida personal y el 1 se centra en las tareas. Viven sus peores momentos en los períodos seguros porque el 4 se amarga.

La atención de los 1 jefes al orden y la estructuración transmitirá seguridad a los empleados 4. Solo si los directivos 1 son muy distantes y fieles a las reglas y convenciones, surgirán dificultades porque los 4 necesitan un tratamiento especial y si no lo consiguen, no dudarán en saltarse las reglas. Los 4 necesitan contar con el reconocimiento de una autoridad reconocida.

Como jefes, los 4 pueden manejarse con la precisión de los 3. Son altamente competitivos y muy eficientes. Aunque sus cambios de humor suelen afectar al ritmo de los proyectos y una decisión prioritaria quedará en segundo plano ante un drama psicológico, cosa que provoca irritación en los empleados 1, que desean mantener el orden y la planificación a largo plazo para reducir su miedo al caos.

CON EL CINCO. La tendencia a criticar de ambos puede convertirse en un vínculo en el ámbito laboral. Como compañeros son capaces de conseguir productos bien investigados y documentados. Recopilan datos para tomar decisiones bien fundadas. Los 5 valoran el conocimiento por el hecho de saber, los 1 para construir proyectos impecables.

Un directivo 1 se sentirá aliviado al descubrir que un empleado 5 es meticuloso con la información. Pueden poner en orden sistemas ineficaces que producen gastos innecesarios. Pero la información puede producir una guerra a gran escala y cuanto más quiera el 1, menos dará el 5. Para el 5 es fundamental saber cuánto se necesita exactamente y que el 1 no pida más cuando los criterios establecidos se hayan alcanzado.

Sus estilos de trabajo son notablemente similares. Los dirigentes 5 marcan objetivos claros y son metódicos, cosa muy agradable para los empleados 1. Son trabajadores muy independientes a los que les gusta concentrarse y dar forma a sus tareas. Si hay dificultades, la primera línea de defensa en ambos casos será la retirada.

CON EL SEIS. Los 1 son trabajadores dedicados que esperan ascender por su propio esfuerzo. Los 6 aportan un sabor creativo a su trabajo y son ambivalentes en cuanto a la jerarquía. El 1 se rige por las reglas, el 6 las pone en duda.

Bajo directivos 1, los 6 acabarán por infringir las reglas y animar a los demás a hacer lo mismo. Los buenos dirigentes 1 animarán a los empleados cuando no parezca lógico ni necesario. Pero los 1 suelen ser parcos a la hora de elogiar porque se centran en los fallos y los 6 se lo tomarán de la forma más negativa sintiéndose objeto de todas las críticas. Al sentirse amenazados buscarán apoyo extendiendo la alarma a los demás. Frente a consecuencias inciertas, un empleado 6 caerá a los pies de la autoridad o irá a por ella. Los 6 llegan rápidamente a la conclusión de que la autoridad no es digna de confianza.

Los 6 manejan bien las situaciones inminentes pero suelen titubear en proyectos a largo plazo. Se impondrán fechas límite, revisiones con un estilo de gestión cargado de reinicios. Son líderes fuertes en el momento de abrir nuevos horizontes pero les cuesta seguir aunque estén seguros de que tendrán éxito. Los dirigentes 6 necesitan centrarse en la tarea lo que sitúa a los meticulosos 1 en posiciones de apoyo.

Si en una oficina reina la hostilidad, ambos se sienten el foco de la misma. A los 1 les preocupa lo que piensan los demás y los 6 esperan un ataque. Ambos retroceden si se sienten amenazados y los dos consideran negativo divulgar sus preocupaciones.

Son excelentes mediadores y tienden a prever las áreas problemáticas y a proponer soluciones.

CON EL SIETE. A los 7 les encanta mostrarse en el entramado laboral. El 7 es el inventor, el planificador, el que se reúne y comunica con los demás mientras el 1 aporta estructura, seguimiento y control.

Tienen diferentes estilos de pensamiento, el 1 en términos de bien o mal y los 7 recurren a conceptos interrelacionados y necesitan una estructura flexible que pueda absorber ideas innovadoras. Los 1 habitualmente no pueden seguir el pensamiento multiopcional de los 7 y los 7 se sienten limitados por los enfoques lineales de los 1.

El 1 jefe puede reforzar su forma de pensar señalando pequeños errores. Estos comentarios pillarán desprevenidos a los 7 que se refugiarán en un montón de excusas. Estas tácticas evasivas desesperan a los 1 que las ven como mentiras aunque en realidad sean debidas al pensamiento no lineal de los 7.

Los jefes 7 pueden marcharse literalmente de vacaciones dejando una larga lista de preguntas sin responder. Para los 1 las decisiones inesperadas y los cambios bruscos de dirección no les resultan amenazadores pero sí considerarán una mala gestión una respuesta deficiente o incompleta. Los 1 enfadados cumplen la ley a rajatabla haciendo exactamente lo que les indican en lugar de ayudar a solucionar las deficiencias del 7 jefe.

CON EL OCHO. Ambos pueden unificarse o luchar por el control. La lucha por el control se centrará en diferentes estilos de supervisión. Los 1 controlan con «la forma correcta», los 8 insisten en «a mi modo o de ningún otro».

Los empleados 8 hacen bien su trabajo, pero se niegan a responder por sus actos. Los directivos 8 controlan mediante la presencia física, cosa que a los 1 les resulta difícil de llevar. Los 8 enfadados sueltan lo que piensan en el momento mientras que los 1 se controlan hasta tener la razón.

Cuando encajan, se forma una pareja unificada. Ambos son trabajadores obsesivos y los dos apuntan a resultados prácticos. Los 8 pueden utilizar a los 1 como guías de comportamiento y los 8 pueden liberar a los 1 de su carga de preocupación.

CON EL NUEVE. A ambos eneatipos se les da bien coger procedimientos conocidos y reforzarlos. No les gustan los cambios rápidos ni la constante presión en la toma de decisiones. Son detallistas al máximo y comparten la tendencia a posponer la toma de decisiones para no asumir el riesgo.

Los jefes 1 crean estructura y los 9 se basan en ella para ser eficientes. Los 9 también pueden centrase gracias a los 1. Sin embargo, los empleados 9 responden a los alicientes y los 1 tienden a centrarse en los defectos.

Los 9 jefes suelen establecer sistemas y marchar por inercia. Su atención se dispersa hacia los detalles y la facultad crítica del 1 puede resultarles de utilidad para recuperar el proyecto. El 9 tiende a delegar cuando se siente abrumado y el 1 es la persona ideal para limitar una tarea.

LA COSA ESTÁ REVUELTA, NECESITO A ALGUIEN QUE SIEMBRE PAZ

«Es el lugar ideal para el 9, que quiere pasar el tiempo en una oficina en la que se sienta a gusto evitando todo tipo de confrontación. Es el mediador por excelencia del eneagrama pero está claro que si hay ya mucho enfrentamiento, a pesar de actuar siempre como pegamento en los equipos, puede que le cueste. Vamos a ver cómo actúa cuando debe tratar con los otros eneatipos».

CON EL UNO. A ambos eneatipos se les da bien coger procedimientos conocidos y reforzarlos. No les gustan los cambios rápidos ni la constante presión en la toma de decisiones. Son detallistas al máximo y comparten la tendencia a posponer la toma de decisiones para no asumir el riesgo.

Los jefes 1 crean estructura y los 9 se basan en ella para ser eficientes. Los 9 también pueden centrase gracias a los 1. Sin embargo, los empleados 9 responden a los alicientes y los 1 tienden a centrarse en los defectos.

Los 9 jefes suelen establecer sistemas y marchar por inercia. Su atención se dispersa hacia los detalles y la facultad crítica del 1 puede resultarles de utilidad para recuperar el proyecto. El 9 tiende a delegar cuando se siente abrumado y el 1 es la persona ideal para limitar una tarea.

CON EL DOS. Es como dar un impulso a una fuente potencial de energía. Los 2 entran en acción impulsados por las necesidades de otras personas y los 9 necesitan ser activados. La relación funciona bien cuando los proyectos coinciden. El 9 tiene planes enterrados bajo compromisos secundarios y la magia del 2 radica en concretar esperanzas y animar a las personas, así que, el 9 se pone en marcha.

Los ritmos son diferentes. Si el 9 tarda en tomar decisiones, el 2 se impacienta, así que si el 9 es el jefe, el 2 se desespera.

Como jefes, los 2 confían más en ciertas personas clave que en una estructura meticulosa y luchan por crear comunidad. Aprecian el conocimiento de los 9 sobre las posiciones de otras personas y que no compiten con ellos. Los 9 son muy leales a una autoridad benigna así que los 2 les conceden reconocimiento público, algo que motiva al 9. Pero el 9 rechaza la desigualdad y si ve favoritismos, se desentenderá.

Los directivos 9 son eficientes si existe un curso de acción claro y si los 2 ven que el liderazgo es competente, colaboran. Además pueden ayudar al 9 con información clave que evite conflictos.

CON EL TRES. Los 9 suelen admirar la forma de proceder de los 3 pare encontrarse a sí mismos a través de una carrera. De hecho, un 9 puede tener aspecto de 3 pero se moverá de manera diferente porque seguirá viendo todos los aspectos, fundiéndose con otras personas y evitará el conflicto. Para el 3 esta forma de proceder ralentiza el ritmo, y para el 9 supone que se está conduciendo la situación con el corazón.

Los jefes 3 tienen la urgencia de pasar a lo siguiente una vez terminan algo, sin pararse en consideraciones morales, cosa que no encaja con los 9. Además, los 3 valoran a las personas en términos de cuánto pueden producir para llegar al objetivo y si ven que un empleado no sirve, se deshacen de él. Los 9 son los primeros en sentirse amenazados porque al intentar ver todas las caras de la cuestión, no podrán avanzar a esa velocidad. La falta de decisión de un directivo 9 puede amenazar a los 3 que se centran en cumplir con un objetivo.

La búsqueda prolongada y el descubrimiento resultan muy molestos para los 3, el exceso de información les resulta frustrante porque consideran que las contradicciones pueden limitar los buenos resultados. Su diferente forma de prestar atención puede provocar que el empleado 3 acabe luchando frenéticamente por finalizar una cuestión mientras el directivo 9 analiza las fluctuaciones y continúa examinando la evidencia.

Por otro lado, a los 9 les resulta más fácil expresar su opinión ante oyentes que no les ofrezcan una confrontación cara a cara, justo lo que les gusta a los 3 porque creen que les asegura los resultados.

CON EL CUATRO. Es una relación frecuente en la que el 4 desempeña el papel de primera línea con el público y el 9 supervisa la mecánica del producto o servicio prestado. Las diferencias de estas personalidades son complementarias en el ámbito laboral siempre que los objetivos tengan prioridad sobre los vínculos. Los 4 prefieren los momentos creativos estimulantes y no predecibles mientras que los 9 desean pautas consistentes para no tener que elegir constantemente. Bien utilizado, un emprendimiento original del 4 puede ser implementado por un 9 metódico.

A los jefes 4 no les interesa tener una oficina elegante llena de personas sensibles. Pueden ser tan competitivos como los 3 y pueden marcar un ritmo enérgico que ponga en órbita a los empleados y estimule al 9 a cultivar el 3 que lleva dentro. Los 9 se mezclan con el entorno y con el ambiente que encuentran y así parecen resueltos y activos mientras sienten que no encajan. Y si sienten que no se les presta atención adoptarán un ritmo más lento, cosa que los 4 suelen no notar hasta que reciben la carta de renuncia del 9.

Los jefes 9 pueden parecer enigmáticos porque dan la impresión de decir sí y no a la vez. Esta ambivalencia amenaza la situación especial que tiene el 4 y dispara su miedo a la humillación pública. Los 4 deben sentirse incluidos por los jefes 9 para no despertar su lado más competitivo o fomentar su retirada.

CON EL CINCO. Ninguno se promociona a sí mismo ni les gusta competir por determinada posición. Sin embargo, requieren una atención diferente: el 5 quiere ser validado por sus pensamientos y el 9 al conseguir un respeto personal no solicitado.

Esta pareja armónica puede llevar asociada una falta de iniciativa, cada uno espera ser estimulado por el otro. Potencialmente el 9 podría asumir la responsabilidad de lidiar con el público y el 5 refinar la tarea desde un segundo plano con un sólido análisis de datos.

Ambos necesitan una inyección de vitalidad, los 9 a través de la camaradería y los 5 a través del intercambio de ideas. Suelen interactuar en reuniones breves centradas en el trabajo por hacer. Los 5 aportarán información y los 9 harán que no decaiga la conversación. A ambos suele costarles conseguir la atención del otro, los 5 porque si se implican se ven absorbidos por los problemas y los 9 porque se aferran a una posición por miedo a descarrilarse.

Los jefes 5 operan en la distancia. Las reuniones que convocan se dirigen al contenido y se centran en determinadas áreas de un proyecto, por lo que hacen que los empleados sientan que se han tomado decisiones sin tenerles en cuenta. Esto hace que los 9 se rebelen internamente ante el hecho de que les ordenen en lugar de tenerles en cuenta. Esto hará que ciertas instrucciones no se ejecuten nunca. Por otro lado, la precisión de pensamiento de un jefe 5 resultará de agrado al 9 que así evitará dispersar su atención.

Los jefes 9 tiende a desarrollar un sistema que se adapta bien a los 5 porque ambos aprecian la estructura y así los 5 manejan expectativas predecibles y son capaces de producir con entusiasmo dentro de un tiempo determinado sin un carácter competitivo. Los que tendrán que adaptar es la forma de comunicarse porque el 5 quiere contactos controlados relacionados con tareas específicas y el 9 quiere conocer la postura de todos. El 5 quiere conversaciones concisas y el 9 puede prolongar la discusión de forma indefinida.

Por otra parte, ambos evitan el conflicto. El 5 reducirá su nivel de rendimiento y no se ofrecerá voluntario para ninguna tarea, algo que también puede llegar a hacer el 9. Si el jefe 9 quiere solucionar el problema deberá programar la discusión con el 5 con suficiente antelación para que ambos puedan prepararse.

CON EL SEIS. Esa relación suele unirse en 3. Si el 9 se siente seguro pasan al modo 3 sintiéndose atraídos por la imagen de éxito del 3. Los 6 dudan de sus logros pero consiguen ponerse al nivel de lo que se les pide. Es probable que ambos se recarguen de trabajo, a los 9 les cuesta decir no y se distraen con los detalles, y los 6 tienen dificultades para mantener el ritmo de la producción continua y tienden a quedarse relegados.

Los jefes 6 pasan períodos en que pierden la fe en el producto, el proyecto y la jerarquía pero pueden dirigir bien si cuentan con una respuesta de confianza. Necesitan poder analizar dudas y contar con un equipo con planificación. Pueden interpretar la falta de iniciativa del 9 como un sabotaje deliberado. La pasividad de los 9 despierta en el 6 la idea de que tiene planes ocultos. Pero los 9 son productivos si se sienten aceptados y un marco positivo suaviza las dudas del 6.

A ninguno de los dos les gusta competir, aunque los 9 esperan recompensas por sus esfuerzos y los 6 pueden caer en picado después de una victoria pública. Como jefes, los 9 intentan evitar el conflicto y esto puede hacer que el 6 sienta miedo porque no sabe de qué lado está su jefe. Aunque la forma de dirigir del 9, neutral, metódica y segura en sistemas basados en el procedimiento es la clase de refugio laboral ideal para calmar la ansiedad del 6. Las relaciones 6-9 duraderas son muy habituales, el 6 genera ideas que el 9, mucho más práctico, convierte en realidades.

CON EL SIETE. Los 9 son trabajadores pero producen sobre todo bajo la presión de una fecha límite y sin tener que asumir decisiones. Los cambios de planes rápidos les desorientan, son felices cuando llegan cada mañana sabiendo exactamente qué tienen que hacer, sin embargo, los 7 cambian sus planes sin cesar. Los 7 son flexibles y los 9 actúan por hábito. Aún así, sus estilos de trabajo pueden complementarse cuando los plazos les unen.

También comparten la ilusión de que el tiempo es ilimitado, los 9 creen que siempre cuentan con tiempo suficiente para añadir algo más y los 7 pierden el tiempo realizando varios proyectos al mismo tiempo. Ambos harán una ínfima parte de todos los proyectos que tienen pendientes hasta que una fecha límite les obligue a centrarse.

Los 7 se creen que pueden acceder a lo bueno sin tener que ganárselo y eso molesta al 9 que ha estado trabajando y ve que no le tienen en cuenta porque el 7 atrae el reconocimiento. Si el 7 es el jefe y ha molestado al 9 en ese sentido, hará que posponga y retrase el trabajo. No podrán solucionarlos con su encanto, los 9 querrán algo concreto. Además los 7 son impacientes y les cuesta escuchar los largos discursos de los 9 que sienten que tienen algo que decir. Si los 9 se sienten reconocidos son muy afables y manejarán los destalles organizativos que a los 7 no les gustan.

Como jefes, los 9 dan gran valor a la armonía en el trabajo y se encuentran a gusto en la rutina. Como no les gusta tomar decisiones, el empleado 7 considera que la rutina mata la creatividad. Así que inventarán trabajo en su propio beneficio y supondrán que su jefe 9 está de acuerdo. Los dos coinciden en dejar que las cosas sigan su curso, lo que puede desatar la evasión del 7 y la pasividad/agresividad del 9. El 7 seguirá adelante sin notarlo porque el 9 no hablará.

CON EL OCHO. Los 8 se enfadan con facilidad y se hacen con el control directamente y los 9 expresan su enfado d forma indirecta a través de una resistencia pasiva. Sus energías combinadas son altamente constructivas, el 8 inicia la acción y maneja el conflicto y el 9 actúa como mediador y brinda su apoyo.

Como jefes los 8 establecen extensas y complicadas pautas que aseguran un control total. Cuando se sienten expansivos se saltan sus propias reglas que se reactivan si desean tomar de nuevo el control. Los empleados 9 aprecian el liderazgo firme pero no soportan la confrontación. Sí se dejan arrastrar por el ímpetu de la acción grupal por lo que podrán alinearse detrás de un jefe 8. Pero si el jefe le exige que asuma responsabilidades lo más probable es que l 9 se atrinchere. El jefe exige y el 9 traslada las culpas, el 8 disiente y el 9 se queda mudo. Pero los 9 son el complemento ideal de los 8 porque huyen de la confrontación directa y esperan durante años.

Ambos suelen echar las culpas a los demás: los 8 para no cuestionarse a sí mismos y los 9 porque se sienten arrastrados por ideas de otros. El conflicto llega porque el 8 suele olvidar elogiar a otros y el 9 espera un reconocimiento no solicitado.

Cuando el 9 es el jefe, asusta al 8 porque se distrae, el 8 se lo toma como un liderazgo incompetente y le pondrá a prueba posicionando al resto de la oficina a su favor o en su contra. La forma de dirigir del 9 basada en el consenso tampoco encaja con el modo de proceder del 8, que empezará a hacer ruido para que el mensaje llegue lo más arriba posible.

CON OTRO NUEVE. Cada uno cumple con sus respectivas obligaciones y mejoran el sistema poco a poco. En situaciones complicadas habrá que animarles a hablar y a adoptar una posición.

Como jefes los 9 tienen que aprender a impartir instrucciones precisas, porque no quieren influir en los demás, no saben decir no y no desean fomentar la controversia. Prefieren mediar por otros antes que defender una posición propia. Suelen caer en acuerdos temporales con adversarios por su deseo de evitar el conflicto y quedan en desventaja cuando tienen que negociar para ellos mismos.

Como empleados se funden con la atmósfera de su lugar de trabajo. Su procedimiento preferido es repetir la rutina, lo familiar les aporta seguridad. Prefieren mejorar un sistema conocido que iniciar un experimento, así sienten que fluyen y llevan las riendas.

NECESITAMOS UN LÍDER SÓLIDO

«Muchas veces pensamos que los trabajos no avanzan porque en un equipo falta liderazgo. Eso es el territorio que más gusta a los 8, así que seguramente si se suman a tu equipo, aquello empezará a organizarse de forma inmediata. Aunque ese ímpetu puede que no encaje con todos los que ya están ahí. Vamos a verlo».

CON EL UNO. Ambos pueden unificarse o luchar por el control. La lucha por el control se centrará en diferentes estilos de supervisión. Los 1 controlan con «la forma correcta», los 8 insisten en «a mi modo o de ningún otro».

Los empleados 8 hacen bien su trabajo pero se niegan a responder por sus actos. Los directivos 8 controlan mediante la presencia física, cosa que a los 1 les resulta difícil de llevar. Los 8 enfadados sueltan lo que piensan en el momento mientras que los 1 se controlan hasta tener la razón.

Cuando encajan, se forma una pareja unificada. Ambos son trabajadores obsesivos y los dos apuntan a resultados prácticos. Los 8 pueden utilizar a los 1 como guías de comportamiento y los 8 pueden liberar a los 1 de su carga de preocupación.

CON EL DOS. Son capaces de actuar de forma sincrónica cuando confían en sus respectivas intenciones. El 8 es el antagonista y el 2 el vínculo con los directivos y pueden actuar como «poli malo» y «poli bueno», el 8 hace cumplir las leyes y el 2 ofrece concesiones.

Un directivo 2 tendrá que ganarse el apoyo del 8. Si el 2 ejerce un liderazgo fuerte, puede que el 8 se cuestione si no lo hará en su propio beneficio y además la tendencia del 2 a favorecer a las personas que «se lo merecen» es algo que a los 8 les parece deshonesto. Y un 8 en rebelión puede dejar al 2 en desventaja.

Los jefes 8 serán amados y odiados por sus empleados 2. Si los 2 se sienten amados, los 8 tendrán un apoyo leal. Eso sí, los 2 deberán asegurarse de dar toda la información puntualmente al jefe para que éste no piense que hay una conspiración en su contra.
Esto puede hacer que el 2 no se sienta indispensable, y se refugie en la camarilla que haya elegido.

CON EL TRES. Ambos tienen estilos de liderazgo muy marcados, son agresivos y territoriales, valoran más el producto que el proceso y se enfadan si las tareas se interrumpen. Si están del mismo lado son un equipo de acción imbatible y si no, hay una lucha de poder garantizada.

El estilo 8 es directo, lo que ves es lo que hay, y confrontador, mientras el 3 es camaleónico, eluden, traman y cambian para caer bien a los demás. Los 8 establecen una meta sobre una plataforma sólida y se lanzan mientras los 3 se ponen en movimiento y aprenden sobre la marcha. Los 3 piensan que los 8 son pendencieros y los 8 piensan que los 3 son mentirosos.

La disposición natural muestra al 8 como jefe y al 3 como productor máximo. Si el 3 se siente valorado la relación crecerá. Pero el 3 debe permanecer en su sitio porque los 8 odian los desafíos de poder.

Si el 3 es el jefe debe preocuparse mucho por ejercer el poder de forma justa, no actuar de forma camaleónica y ser leal a sus empleados. Si no, es posible que el 8 inicie una rebelión.

CON EL CUATRO. Es probable que ambos se crean por encima de las reglas, los 4 porque creen que las reglas habituales no están adaptadas a ellos que son especiales y los 8 porque se sienten más fuertes que la ley. Forman una pareja imbatible cuando consiguen centrarse en sus tareas, pero los 8 tienden a desperdiciar energías en sus apetitos personales y los 4 se desconcentran por sus preocupaciones de índole emocional. Como ambos son competitivos, esto puede desembocar en una relación constructiva o en amarga desconfianza. Los 4 exigen estatus especial para cubrir sus sentimientos de vergüenza interior pero también son innovadores y se comprometen con las necesidades emocionales de los demás. Y los 8 compiten por el liderazgo pero también representan el deseo estable del que dependen los negocios bien hechos.

La cooperación dependerá de la sinceridad absoluta. Son territoriales y ninguno se rendirá al otro, pero confiarán por completo cuando descubran sus respectivas intenciones. Los 8 admiran a sus competidores, lo prefieren antes que la sumisión. Los 4 aspiran a ser reconocidos por sus contribuciones y se entregan si la relación fomenta su creatividad.

Un jefe 4 que inicie un proyecto creativamente audaz podrá sincronizarse con un empleado 8 que culmine el trabajo. Como jefes, los 4 pueden prever e inspirar pero les aburre materializar el concepto, así que podrán orientar al 8 y cederle el control. Eso sí, cualquier cambio inesperado alterará al 8 y se opondrán a no ser que comprendan el nuevo punto de vista.

Los jefes 8 suelen crear reglas y saltárselas, lo cual no molesta a los 4 siempre que se mantenga la conexión emocional. En caso contrario su sed de venganza iguala a la de cualquier 8.

CON EL CINCO. Los 5 ni seducen ni se oponen con sus emociones, son personas de bajo impacto que alejan la atención de sí mismos concentrándose en sus tareas. Nosotros hablamos el 5 asiente y nos sentimos comprendidos.

Los 5 rara vez implementan sus creaciones. Les supone un esfuerzo inmenso pasar de la teoría a la realidad, porque además esto incluye interacciones personales, así que suelen manejarse vía e-mail. Un 8 de confianza cogerá el mensaje y se pondrá a trabajar de inmediato.

La mentalidad del 5 como líder puede resultar atractiva a los empleados. Son negociadores flexibles que no se toman la presión negativamente como algo personal. Analizan de forma imparcial lo que concede a los 8 la libertad de decir lo que piensan sin que esto produzca repercusiones. Podemos ver a los 8 a punto de explotar, al 5 tomando distancia y a ambos decidiendo olvidar el incidente sin guardarse rencor. El conflicto más frecuente muestra al 8 llenando el vacío del jefe 5 ausente y a éste tachando al empleado 8 de insubordinado.

Los jefes 8 son seguros de sí mismos y resulta difícil cambiar su curso de acción, será a su modo a de ningún otro. Un 5 astuto aportará datos y dará un paso atrás. Los 5 llegan a conclusiones de forma lenta y no arriesgan y cuando los 8 quieren acción, les calumniarán por precavidos. Así se retirarán a sus informes que presentarán completos al 8, y si lo hacen de forma presencial, se ganarán su corazón.

Su forma de actuar es muy diferente, a los 8 les gusta entrometerse y los 5 odian las intromisiones, los 8 quieren contacto y los 5 se alejan. Cada uno dirá que el otro es controlador, el 8 dando un paso al frente para hacerse con el control y el 5 dando un paso atrás para controlar desde la distancia. Aunque eso sí, ambos confiarán en los talentos naturales del otro: los 5 están protegidos contra la confrontación y los 8 aprenden de ellos a pensar antes de actual.

CON EL SEIS. Bajo presión los 8 se vuelcan con más fuerza y asumen más el control. El 6 sin embargo tiende a retroceder para analizar las consecuencias. Los 8 minimizan la oposición y pujan contra los límites, la inacción para ellos es de débiles, y los 6 hacen exactamente lo contrario, se oponen y magnifican las consecuencias de las acciones impetuosas de los 8.

Los jefes 6 se ven intimidados por los impetuosos 8, que además pueden saltarse las reglas y modificar las prioridades para su propio beneficio. Pero los 6 también desean agradar y dudarán entre despedir al 8 o sobrecompensarle. Al 6 le preocupa provocar quejas y que lleguen a sus jefes, así que, o bien se derrumban o bien se deshacen del 8.

Los jefes 8 suelen proteger a su gente, lo que alivia las dudas del 6. Pero si se convierte en un tirano provocará la lucha o la huida del 6. Los 6 consideran que los 8 son controladores y los 8 que los 6 son individuos fuera de control. Los 6 suelen tener ideas excelentes que suelen ir acompañadas de dudas y los 8 son capaces de eliminar incertidumbres y convertir ideas en realidad.

CON EL SIETE. Ambos tipos se motivan a sí mismos. El impulso inicial da paso a una rápida acción. Son muy seguros de sí mismos y avanzan sin percibir si se han desviado del camino. Los 7 se desvían para explorar opciones y los 8 debido a su patrón de producción basado en «todo o nada». Las diferencias crecen trabajando bajo presión, el 8 apunta al objetivo directo a toda máquina mientras el 7 sigue disperso en diferentes opciones.

Los jefes 7 tienen que ponerse a prueba ante los 8 debido a su liderazgo multidireccional y a que los 8 quieren regulaciones claras y supervisores justos. Si los 8 se sienten manipulados y empiezan a pensar en términos de blanco o negro, evaluarán a su jefe desde lo justo o lo injusto, la honradez o la mentira. Un empleado 8 leal bajo un plan lógico será un apoyo muy práctico que permitirá al 7 ampliar el alcance de sus proyectos. El 7 es un visionario y un proceso ingenioso puede conseguir el apoyo del 8.

Los jefes 8 son famosos por imponer reglas de forma selectiva, lo que los 7 interpretan como un permiso para obedecer de forma selectiva. A ninguno de los dos les importa saltarse las reglas, para ellos son pautas sugeridas. Los jefes 8 además olvidan lo que no quieren oír y culparán al 7 por su descuido cuando lleguen las malas noticias. Si el 7 se siente intimidado, improvisará e incorporará los cambios que considere, cosa que enfurecerá al 8 por la pérdida de control. Es un miedo del 8 a la pérdida de control y del 7 a la dominación.

Pero los 7 comprometidos hacen que los 8 se sientan seguros y dejen de ponerles a prueba. Así el 7 informará con puntualidad y el 8 se sentirá reforzado en su control, aunque las noticias que reciba sean malas.

CON OTRO OCHO. Se centran más en ganar que en verso como ganadores y eso genera miedo y respeto entre sus compañeros. Orientan sus pasos hacia posiciones de poder porque no les gusta que les controlen. Son capaces de manejar la confrontación sin venirse abajo. Cuando hay un doble 8 la lucha de poder está asegurada, a no ser que se necesiten por alguna razón en cuyo caso no dudarán en cooperar.

En caso de desencuentro, su ansia de venganza solo tiene como objetivo empatar el marcador para no sentirse en desventaja.

Una oferta injusta desencadenará en ellos una clara resistencia.

Los jefes 8 suelen respetar las ambiciones de sus empleados porque esperan que les desafíen y así aprovechan para ponerles a favor de la empresa o en contra de un equipo rival.

Como empleados se sienten menos a gusto en especial si consideran que su jefe no es justo. Justo para él es que le permita avanzar, si no lo hace, lo convertirá en portavoz de las facciones más descontentas.

Si se siente traicionado, todo vale y sabrán presionar para que a su alrededor todos se posicionen a un lado o a otro.

Los 8 son muy poco conscientes del impacto que producen en los demás y subirán el volumen hasta asegurarse de que les escuchan. Y otra cosa que no se debe hacer nunca es ocultar la información a un 8.

CON EL NUEVE. Los 8 se enfadan con facilidad y se hacen con el control directamente y los 9 expresan su enfado d forma indirecta a través de una resistencia pasiva. Sus energías combinadas son altamente constructivas, el 8 inicia la acción y maneja el conflicto y el 9 actúa como mediador y brinda su apoyo.

Como jefes los 8 establecen extensas y complicadas pautas que aseguran un control total. Cuando se sienten expansivos se saltan sus propias reglas que se reactivan si desean tomar de nuevo el control. Los empleados 9 aprecian el liderazgo firme pero no soportan la confrontación. Sí se dejan arrastrar por el ímpetu de la acción grupal por lo que podrán alinearse detrás de un jefe 8. Pero si el jefe le exige que asuma responsabilidades lo más probable es que l 9 se atrinchere. El jefe exige y el 9 traslada las culpas, el 8 disiente y el 9 se queda mudo. Pero los 9 son el complemento ideal de los 8 porque huyen de la confrontación directa y esperan durante años.

Ambos suelen echar las culpas a los demás: los 8 para no cuestionarse a sí mismos y los 9 porque se sienten arrastrados por ideas de otros. El conflicto llega porque el 8 suele olvidar elogiar a otros y el 9 espera un reconocimiento no solicitado.

Cuando el 9 es el jefe, asusta al 8 porque se distrae, el 8 se lo toma como un liderazgo incompetente y le pondrá a prueba posicionando al resto de la oficina a su favor o en su contra. La forma de dirigir del 9 basada en el consenso tampoco encaja con el modo de proceder del 8, que empezará a hacer ruido para que el mensaje llegue lo más arriba posible.

NECESITAMOS PONER MÁS IDEAS ENCIMA DE LA MESA

«El 7 es ese eneatipo capaz de extrapolar un montón de ideas desde un concepto base, puede llegar a ser incombustible en este aspecto. Otra cosa es llevar estas ideas hasta la materialización del proyecto, pero está claro que si se trata de ser creativo en las fases iniciales de un proyecto, este perfil es el ideal. Veamos de quién debería rodearse para llegar hasta el final».

CON EL UNO. A los 7 les encanta mostrarse en el entramado laboral. El 7 es el inventor, el planificador, el que se reúne y comunica con los demás mientras el 1 aporta estructura, seguimiento y control.

Tienen diferentes estilos de pensamiento, el 1 en términos de bien o mal y los 7 recurren a conceptos interrelacionados y necesitan una estructura flexible que pueda absorber ideas innovadoras. Los 1 habitualmente no pueden seguir el pensamiento multiopcional de los 7 y los 7 se sienten limitados por los enfoques lineales de los 1.

El 1 jefe puede reforzar su forma de pensar señalando pequeños errores. Estos comentarios pillarán desprevenidos a los 7 que se refugiarán en un montón de excusas. Estas tácticas evasivas desesperan a los 1 que las ven como mentiras aunque en realidad sean debidas al pensamiento no lineal de los 7.

Los jefes 7 pueden marcharse literalmente de vacaciones dejando una larga lista de preguntas sin responder. Para los 1 las decisiones inesperadas y los cambios bruscos de dirección no les resultan amenazadores pero sí considerarán una mala gestión una respuesta deficiente o incompleta. Los 1 enfadados cumplen la ley a rajatabla haciendo exactamente lo que les indican en lugar de ayudar a solucionar las deficiencias del 7 jefe.

CON EL DOS. Suele ser una combinación muy popular. Cuando el 7 tiene una idea, el 2 la concreta. El problema es que ninguno de los dos conseguirá llevarla al final. El 7 porque pone la energía en la fase inicial del proyecto y el 7 porque se queda sin alguien a quien apoyar cuando el 7 «se desconecta».

Un empleado 2 con jefe 7 intentará manifestar todas las opciones esperando satisfacer una necesidad. El 7 cargará entonces al 2 con bastante trabajo duro y si no se siente apoyado por arriba, se irá a buscar mejores condiciones. Los 2 no pierden el tiempo con personas que no saben apreciar a los demás porque no se formará el vínculo personal que el 2 necesita.

Los jefes 2 si son capaces de colocar a los 7 en posiciones donde no se aburran, conseguirán que trabajen duro. Lo único que tendrán que temer es si la naturaleza evasiva del 7, le va a permitir cumplir los plazos.

CON EL TRES. Esta relación suele florecer en el inicio del proyecto y se marchita antes de su finalización. Son parecidos en tirar hacia adelante, centrados en el futuro, los 7 unifican múltiples opciones en una síntesis interesante y los 3 explotan sus ventajas en busca de un éxito futuro. Los 3 se centran en su victoria personal y son capaces de asumir el trabajo aburrido con tal de alcanzar el objetivo. Los 7 compiten bien, presentan una imagen agradable y aparecen junto a los 3 como contendientes de primera línea. Los 7 se centran en la actividad que les hace sentir bien y los 3 en aquello que está bien visto por el resto de la gente. Pero los 7 se aburren fácilmente y pasan a lo siguiente, dejando al 3 con el trabajo arduo de llegar al objetivo final.

Un jefe 3 puede que confunda el entusiasmo de un 7 con su disposición a trabajar como un esclavo. Ambos producen mucho pero lo suelen hacer con más rapidez que cuidado, por lo que se pierde el control de calidad. Los 3 lo sacrifican en interés de la eficiencia y los 7 como atajo para evitar el aburrimiento. Además los 7 intentan igualar la autoridad lo que acaba generando una sensación de codirección en la que el 3 avanzará con ímpetu pensando que se están cumpliendo los compromisos mientras el 7 se ha aburrido y despegado hacia nuevos destinos.

Los jefes 7 resultan populares en las fases iniciales de los proyectos. Después delegan y si las dificultades a corto plazo son exigentes, vuelven a liderar. Un empleado 3 es su persona perfecta para concretar un proyecto, aunque pueden verse «perdidos» ante las lagunas que suelen dejar los 7 en la planificación. Esto les hace asumir el liderazgo, cosa que a la larga no resulta beneficiosa para el 7.

CON EL CUATRO. Los 7 ven siempre el vaso medio lleno y los 4 medio vacío, pero en lugar de detenerse, se ponen a trabajar con eficacia. Se retroalimentan en la distinción y singularidad. Conspiran para creer que pueden desarrollar algo nunca visto hasta ahora. La negación del 7 de ser arrastrado a una alternativa sin salida posible genera la actividad, y el énfasis que pone el 4 en la forma y las apariencias evita una hiperactiva explosión de planes.

Un jefe 4 disfrutará de un empleado 7 siempre que éste materialice resultados concretos. Los jefes 4 pueden sentirse bombardeados por las brillantes especulaciones del 7 porque no les gusta el trabajo de distinguir entre la mera astucia y las soluciones factibles. Ambos se fascinan por las posibilidades inusuales pero les resulta tediosa la ejecución diaria. Llegar a la fase final del proyecto les resulta difícil.

Los jefes 4 pierden interés cuando las metas comienzan a materializarse y pueden cambiar las prioridades, alimentando al 7 para generar aún más caos. Aunque los 4 son famosos por sus misiones de rescate en el último momento.

La disputa más frecuente entre ambos viene por las imperfecciones. El jefe 4 no se siente respetado y retira su aprecio al 7. Esto puede llevar al 7 a aislarse hasta que el conflicto desaparece. A su vuelta el resto pueden preguntarse por qué el jefe 4 encuentra al 7 más interesante que a ellos.

Los 7 son erráticos como jefes en el día a día. Prefieren planificar y delegar, así los 4 pueden hacer el trabajo. Este par se motiva por la convicción del 7 de que las buenas ideas se materializan siempre y por la percepción del 4 sombre los componentes que faltan para hacer realidad los planes. Son los empleados perfectos para un jefe que quiere escabullirse, siempre que se sientan apoyados y se les asignen responsabilidades excluyentes.

CON EL CINCO. Ambos son mentales por lo que consideran que las ideas pueden reemplazar a la acción. Les seduce la teoría. Los 7 son vulnerables, sus mentes imitan la estructura de un árbol, un buen concepto produce ramas asociadas y estas parecen viables porque parten del esquema original. El 5 es más lógico, una idea se convierte en objeto de investigación prolongada y puede trabajar años en soledad. Como esta relación da mucha importancia a la estrategia y la investigación puede que los proyectos no se finalicen y concreten jamás.

Los jefes 5 tienden a ser metódicos, siempre se respaldan en datos y se sienten seguros parcelando áreas de investigación. Si se vuelven muy minuciosos fomentarán la sublevación del 7. Por otra parte los jefes 5 consideran el estilo de conjunciones poco definidas del 7 muy estresante y falto de responsabilidad.

Entre ambos puede existir un acuerdo para evitar el conflicto porque ambos intentan alejar las dificultades en lugar de tratarlas.

Los jefes 7 se complacen en tomar decisiones de último minuto y su resistencia a dar por finalizados los temas puede hacerles parecer dispersos. Esto hace que los 5 se retiren a esperar, no es que estén de acuerdo, pero evitan comunicarse. Además los 5 tienden a entregar exactamente lo que se les haya pedido, y no de forma voluntaria sino cuando se les solicita.

CON EL SEIS. Los 6 dudan y los 7 se distraen así que puede que los temas se dilaten. Ambos tienden a entablar largas conversaciones y reuniones pero ninguno se ve como origen de la dilación, el 7 porque cree que sus múltiples opciones son facetas de un único plan y los 6 aseguran que sus dudas solucionan problemas. Los 6 se centran en evitar la catástrofe y los 7 en prever planes. Pueden apoyarse mutuamente para evitar la dilación, el 7 manteniéndose centrado en las dificultades y el 6 atreviéndose a creer.

Como jefes, los 6 odian tener que inspirar o promover la obediencia y se negarán a supervisar al personal evasivo. También suelen reaccionar excesivamente ante lo que se toman como falta de respeto de los 7, que pueden olvidar el problema. Los 6 piensan que admitir la culpa evita negligencias, pero esto no encaja con el espíritu libre del 7 que ven en la culpa un proceso de aprendizaje.

Los jefes 7 prefieren delegar y dividir sus proyectos, las metas a corto plazo que se alcanzan rápido les parecen más atractivas que los planes de largo alcance. Pueden delegar a largo plazo, pero también cambiar el curso de la acción sin previo aviso. Esto pone los pelos de punta a los 6, que ya se han establecido su rutina, y además esto les despierta todo tipo de suspicacias. Siempre que se les explique bien, mantendrán su lealtad.

CON OTRO SIETE. Los 7 aprenden rápidamente sobre la marcha, su máxima eficiencia se manifiesta frente a nuevas situaciones o cuando pueden planificar el inicio y luego delegar. Si tienen que hacer seguimiento, puede ser desastroso porque siempre irán encontrando nuevas posibilidades. Dos 7 juntos pueden llegar a una colaboración inventiva al probar un nuevo enfoque o separarse porque cada uno solo ve su visión personal.

Los 7 pueden centrarse en objetivos y actuar agresivamente como los 8 en un entorno competitivo sobre todo si notan que se cuestiona su capacidad. Pero también pueden actuar como los asustadizos 6 si se ven sin opciones. Si se inclinan a la seguridad y se mueven como 5, uno se aislará y el otro podrá dirigir como crea conveniente. Pero si alguno se acerca al perfeccionismo del 1 y sale su lado crítico, cuestionará la autoimagen positiva del otro.

Cada uno puede sentir que tiene más derechos de lo que se merece. El empleado considera que tiene derecho a más beneficios y el jefe a más tiempo libre. Además no les gusta posponer la gratificación. Los jefes 7 disfrutan creando y delegando. Pero si dejan el seguimiento a otro 7, aumentará la confusión, porque consideran que la prioridad son los detalles y los detalles pueden esperar.

Como empleados les gusta equipararse con la autoridad. Suelen caer bien y se hacen amigos de los directivos por su encanto personal. Si el directivo cambia el curso, el empleado 7 cambiará con él. Aunque el 7 es muy dado a interpretar las órdenes directas como sugerencias y los pensamientos en voz alta como hechos reales.

Se enfadarán si se cuestiona su autoimagen positiva e intentarán desviar las críticas con prolíficas excusas.

CON EL OCHO. Ambos tipos se motivan a sí mismos. El impulso inicial da paso a una rápida acción. Son muy seguros de sí mismos y avanzan sin percibir si se han desviado del camino. Los 7 se desvían para explorar opciones y los 8 debido a su patrón de producción basado en «todo o nada». Las diferencias crecen trabajando bajo presión, el 8 apunta al objetivo directo a toda máquina mientras el 7 sigue disperso en diferentes opciones.

Los jefes 7 tienen que ponerse a prueba ante los 8 debido a su liderazgo multidireccional y a que los 8 quieren regulaciones claras y supervisores justos. Si los 8 se sienten manipulados y empiezan a pensar en términos de blanco o negro, evaluarán a su jefe desde lo justo o lo injusto, la honradez o la mentira. Un empleado 8 leal bajo un plan lógico será un apoyo muy práctico que permitirá al 7 ampliar el alcance de sus proyectos. El 7 es un visionario y un proceso ingenioso puede conseguir el apoyo del 8.

Los jefes 8 son famosos por imponer reglas de forma selectiva, lo que los 7 interpretan como un permiso para obedecer de forma selectiva. A ninguno de los dos les importa saltarse las reglas, para ellos son pautas sugeridas. Los jefes 8 además olvidan lo que no quieren oír y culparán al 7 por su descuido cuando lleguen las malas noticias. Si el 7 se siente intimidado, improvisará e incorporará los cambios que considere, cosa que enfurecerá al 8 por la pérdida de control. Es un miedo del 8 a la pérdida de control y del 7 a la dominación.

Pero los 7 comprometidos hacen que los 8 se sientan seguros y dejen de ponerles a prueba. Así el 7 informará con puntualidad y el 8 se sentirá reforzado en su control, aunque las noticias que reciba sean malas.

CON EL NUEVE. Los 9 son trabajadores pero producen sobre todo bajo la presión de una fecha límite y sin tener que asumir decisiones. Los cambios de planes rápidos les desorientan, son felices cuando llegan cada mañana sabiendo exactamente qué tienen que hacer, sin embargo, los 7 cambian sus planes sin cesar. Los 7 son flexibles y los 9 actúan por hábito. Aún así, sus estilos de trabajo pueden complementarse cuando los plazos les unen.

También comparten la ilusión de que el tiempo es ilimitado, los 9 creen que siempre cuentan con tiempo suficiente para añadir algo más y los 7 pierden el tiempo realizando varios proyectos al mismo tiempo. Ambos harán una ínfima parte de todos los proyectos que tienen pendientes hasta que una fecha límite les obligue a centrarse.

Los 7 se creen que pueden acceder a lo bueno sin tener que ganárselo y eso molesta al 9 que ha estado trabajando y ve que no le tienen en cuenta porque el 7 atrae el reconocimiento. Si el 7 es el jefe y ha molestado al 9 en ese sentido, hará que posponga y retrase el trabajo. No podrán solucionarlos con su encanto, los 9 querrán algo concreto. Además los 7 son impacientes y les cuesta escuchar los largos discursos de los 9 que sienten que tienen algo que decir. Si los 9 se sienten reconocidos son muy afables y manejarán los destalles organizativos que a los 7 no les gustan.

Como jefes, los 9 dan gran valor a la armonía en el trabajo y se encuentran a gusto en la rutina. Como no les gusta tomar decisiones, el empleado 7 considera que la rutina mata la creatividad. Así que inventarán trabajo en su propio beneficio y supondrán que su jefe 9 está de acuerdo. Los dos coinciden en dejar que las cosas sigan su curso, lo que puede desatar la evasión del 7 y la pasividad/agresividad del 9. El 7 seguirá adelante sin notarlo porque el 9 no hablará.

SERÍA BUENO TENER CLAROS LOS PROS Y CONTRAS

«Estás pensando en un eneatipo 6, ese que pone en duda todo una y otra vez para el que «¿y si…?» es su pregunta clave. Sí, está bien, es un buen método porque el 6 es precavido, siempre piensa en todo lo que puede salir mal e intenta estar preparado para todas las situaciones, pero… ¿encaja con el resto del equipo?, ¿has pensado que este tipo de duda puede llegar a desquiciar a otros eneatipos? Puede que sí y que de verdad necesites establecer puntos de control, en cuyo caso puede que sea el perfil ideal que debes incorporar».

CON EL UNO. Los 1 son trabajadores dedicados que esperan ascender por su propio esfuerzo. Los 6 aportan un sabor creativo a su trabajo y son ambivalentes en cuanto a la jerarquía. El 1 se rige por las reglas, el 6 las pone en duda.

Bajo directivos 1, los 6 acabarán por infringir las reglas y animar a los demás a hacer lo mismo. Los buenos dirigentes 1 animarán a los empleados cuando no parezca lógico ni necesario. Pero los 1 suelen ser parcos a la hora de elogiar porque se centran en los fallos y los 6 se lo tomarán de la forma más negativa sintiéndose objeto de todas las críticas. Al sentirse amenazados buscarán apoyo extendiendo la alarma a los demás. Frente a consecuencias inciertas, un empleado 6 caerá a los pies de la autoridad o irá a por ella. Los 6 llegan rápidamente a la conclusión de que la autoridad no es digna de confianza.

Los 6 manejan bien las situaciones inminentes pero suelen titubear en proyectos a largo plazo. Se impondrán fechas límite, revisiones con un estilo de gestión cargado de reinicios. Son líderes fuertes en el momento de abrir nuevos horizontes pero les cuesta seguir aunque estén seguros de que tendrán éxito. Los dirigentes 6 necesitan centrarse en la tarea lo que sitúa a los meticulosos 1 en posiciones de apoyo.

Si en una oficina reina la hostilidad, ambos se sienten el foco de la misma. A los 1 les preocupa lo que piensan los demás y los 6 esperan un ataque. Ambos retroceden si se sienten amenazados y los dos consideran negativo divulgar sus preocupaciones.

Son excelentes mediadores y tienden a prever las áreas problemáticas y a proponer soluciones.

CON EL DOS. Esta relación se basa en las diferencias. A los 2 les atrae el poder y los 6 son ambivalentes en cuanto a convertirse en autoridad. Ambos lideran bien cuando están alineados con la causa en la que creen. Los 2 quieren que florezcan sus favoritos y los 6 se identifican con la lucha así que todo funciona. Sin embargo, la cosa cambia en entornos competitivos, los 6 debido al estrés y los 2 porque desean agradar.

Los 6 basan su liderazgo en la lealtad de sus empleados y se sentirán molestos si el 2 cambia con el único fin de agradar a alguien más poderoso. Además ambos pueden creerse objeto de cualquier aspecto negativo que surja en la oficina, el jefe 6 intentará eliminarlo mientras el 2 intenta hacer amigos. El empleado 2 verá las dudas del 6 como una falta de compromiso con la tarea. La mente que duda confunde al 2 porque ellos confían por instinto mientras los 6 creen que la confianza se construye poco a poco. Además el 2 verá el potencial de su jefe pero si ve que ese talento no se materializa irá con su ayuda a otra parte. Además los jefes 6 son igualitarios y no se plantean motivar a un empleado más que a otros y los 2 necesitan ese apoyo para sentirse seguros.

Los empleados 6 son capaces de ver los problemas a gran distancia y podrán poner sobre aviso al jefe 2. Si este no lo utiliza únicamente en su beneficio, conseguirá construir con el 6, una gran alianza.

CON EL TRES. El 6 puede ser el creador de ideas originales y el 3 el promotor creativo. E una relación de iguales el 6 puede ser considerado el individuo con ideas y mediador que trabaja el tiempo necesario para mejorar la teoría renunciando al reconocimiento inmediato, mientras el 3 promueve y comercializa adaptándose a los intereses del momento.

Los jefes 3 son famosos por lanzarse sin prestar atención a la contribución de otros. Si el 6 siente que su parte del proyecto no es reconocida, dejará de confiar en su jefe. Además los 3 son proclives a ignorar las respuestas negativas así que alimentarán la oposición del 6 que puede buscar aliados entre sus compañeros y extender una imagen del 3 que se aleja de la que se ha marcado.

A ojos de un empleado 3 ambicioso, un directivo 6 es excesivamente precavido y rígido con las reglas. Temerosos de perder el control, los 6 se centran en las intenciones negativas y eso elimina los aspectos positivos de la competencia y la iniciativa personal. Los 3 cuando ven que un proyecto no avanza, rápidamente buscan otras oportunidades de trabajo.

CON EL CUATRO. Ambos tienen a tener pensamientos catastróficos, lo que paradójicamente les impulsa a la acción. Los 4 imprudentes y los 6 contrafóbicos se sienten creativamente vivos en los emprendimientos que implican asumir algún riesgo. Mientras el 4 con vergüenza social y el fóbico son precavidos en el trabajo.

Los jefes 4 necesitan que los demás validen su imagen pública. Un empleado 6 está dispuesto a respaldar a cualquier autoridad que le merezca su confianza, los 6 son obedientes si el jefe es responsable de sus acciones. Cualquier cambio aparentemente arbitrario desatará suspicacias en los 6.

La relación 4-6 puede ser de confianza mutua o desintegrarse por completo si el 6 no ve un liderazgo consistente. Como los 4 tienen un talento natural para apoyar y animar a las personas en dificultades, puede inspirar a los 6 que temen triunfar.

Los jefes 6 deben contener sus dudas. Suelen dar demasiada importancia a desencuentros menores. Pero tienen en los 4 una fuente de información para analizar los motivos de estos, porque los 6 buscarán siempre una solución analítica.

CON EL CINCO. Ambos son muy mentales así que puede que la relación resulte aburrida. Las ideas reemplazan a la acción y la experimentación se ve anulada por su poca tendencia a correr riesgos. No suelen mantener un perfil alto ni promocionarse a sí mismos, su fortaleza reside en la estrategia, la enseñanza, la planificación o cualquier situación que requiera análisis. Ambos retrasan la resolución final, el 5 porque quiere analizar hasta el último dato y el 6 por su miedo al éxito.

Los jefes 5 no perciben que los empleados 6 necesitan contacto personal, son técnicos en sus comunicaciones y se relacionan con la lógica de los datos concretos. Dividen la información en parcelas según la necesidad de saber y no consideran que el 6 necesite conocer todo el panorama. Esto hace que el 6 se sienta en desventaja y no encuentre la seguridad que necesita. Entonces el problema del 5 será su incapacidad para lidiar con los conflictos.

Los jefes 6 temen la insubordinación de sus empleados y los empleados 5 controlan con el alejamiento silencioso. El 6 ve hostilidad y el 5 invasión. Esto hace que el 6 fomente su lado de puesta a prueba para ver la postura del empleado, que lo tomará como ambivalencia, él que necesita saber exactamente cuánta energía y durante cuánto tiempo requiere el proyecto. Por otro lado, la duda del 6 es una interferencia para el 5, el 6 necesita información y el 5 necesita tiempo para evaluar su compromiso en tiempo y energía.

CON OTRO SEIS. Los 6 pueden parecer muy diferentes en su lugar de trabajo. Los fóbicos buscan un protector fuerte y se sienten agradecidos cuando alguien está presente en una confrontación. Los contrafóbicos suelen ser considerados agitadores por cuestionar a la autoridad.

El 6 fóbico se centra en el afecto para reducir el miedo, busca conseguir aprobación de la gente y se pueden confundir con 2. Y los 6 contrafóbicos luchan contra el miedo con agresividad y pueden confundirse con 8 y 1.

Los 6 jefes actúan con generosidad hacia los empleados que demuestran lealtad y pueden tolerar comportamientos neuróticos o egoístas siempre que mantengan la alianza. Una unión doble 6 se caracteriza por la ayuda mutua en las dificultades aunque el lado negativo lo tenemos en la comodidad mutua: el jefe teme aislar al empleado y éste teme enfrentarse al jefe.

Los 6 no siempre se sienten a gusto ejerciendo de jefes, ansían el apoyo de sus jefes mientras ponen a prueba la lealtad de sus empleados para ver quiénes actúan en beneficio de los demás y quiénes en beneficio propio. Pueden vacilar entre una postura demasiado blanda y una muy estricta. Los blandos están incómodos y poco dispuestos a dirigir y los estrictos temen que les desafíen y controlan demasiado.

Los dobles 6 tienen a no avanzar, su atención se dispersa en contraargumentos, en la duda. Tienden a esperar lo peor hasta que son correctamente informados. Esto también ayuda a evitar su rebelión.

CON EL SIETE. Los 6 dudan y los 7 se distraen así que puede que los temas se dilaten. Ambos tienden a entablar largas conversaciones y reuniones pero ninguno se ve como origen de la dilación, el 7 porque cree que sus múltiples opciones son facetas de un único plan y los 6 aseguran que sus dudas solucionan problemas. Los 6 se centran en evitar la catástrofe y los 7 en prever planes. Pueden apoyarse mutuamente para evitar la dilación, el 7 manteniéndose centrado en las dificultades y el 6 atreviéndose a creer.

Como jefes, los 6 odian tener que inspirar o promover la obediencia y se negarán a supervisar al personal evasivo. También suelen reaccionar excesivamente ante lo que se toman como falta de respeto de los 7, que pueden olvidar el problema. Los 6 piensan que admitir la culpa evita negligencias pero esto no encaja con el espíritu libre del 7 que ven en la culpa un proceso de aprendizaje.

Los jefes 7 prefieren delegar y dividir sus proyectos, las metas a corto plazo que se alcanzan rápido les parecen más atractivas que los planes de largo alcance. Pueden delegar a largo plazo pero también cambiar el curso de la acción sin previo aviso. Esto pone los pelos de punta a los 6, que ya se han establecido su rutina, y además esto les despierta todo tipo de suspicacias. Siempre que se les explique bien, mantendrán su lealtad.

CON EL OCHO. Bajo presión los 8 se vuelcan con más fuerza y asumen más el control. El 6 sin embargo tiende a retroceder para analizar las consecuencias. Los 8 minimizan la oposición y pujan contra los límites, la inacción para ellos es de débiles, y los 6 hacen exactamente lo contrario, se oponen y magnifican las consecuencias de las acciones impetuosas de los 8.

Los jefes 6 se ven intimidados por los impetuosos 8, que además pueden saltarse las reglas y modificar las prioridades para su propio beneficio. Pero los 6 también desean agradar y dudarán entre despedir al 8 o sobrecompensarle. Al 6 le preocupa provocar quejas y que lleguen a sus jefes, así que, o bien se derrumban o bien se deshacen del 8.

Los jefes 8 suelen proteger a su gente, lo que alivia las dudas del 6. Pero si se convierte en un tirano provocará la lucha o la huida del 6. Los 6 consideran que los 8 son controladores y los 8 que los 6 son individuos fuera de control. Los 6 suelen tener ideas excelentes que suelen ir acompañadas de dudas y los 8 son capaces de eliminar incertidumbres y convertir ideas en realidad.

CON EL NUEVE. Esa relación suele unirse en 3. Si el 9 se siente seguro pasan al modo 3 sintiéndose atraídos por la imagen de éxito del 3. Los 6 dudan de sus logros pero consiguen ponerse al nivel de lo que se les pide. Es probable que ambos se recarguen de trabajo, a los 9 les cuesta decir no y se distraen con los detalles, y los 6 tienen dificultades para mantener el ritmo de la producción continua y tienden a quedarse relegados.

Los jefes 6 pasan períodos en que pierden la fe en el producto, el proyecto y la jerarquía pero pueden dirigir bien si cuentan con una respuesta de confianza. Necesitan poder analizar dudas y contar con un equipo con planificación. Pueden interpretar la falta de iniciativa del 9 como un sabotaje deliberado. La pasividad de los 9 despierta en el 6 la idea de que tiene planes ocultos. Pero los 9 son productivos si se sienten aceptados y un marco positivo suaviza las dudas del 6.

A ninguno de los dos les gusta competir aunque los 9 esperan recompensas por sus esfuerzos y los 6 pueden caer en picado después de una victoria pública. Como jefes, los 9 intentan evitar el conflicto y esto puede hacer que el 6 sienta miedo porque no sabe de qué lado está su jefe. Aunque la forma de dirigir del 9, neutral, metódica y segura en sistemas basados en el procedimiento es la clase de refugio laboral ideal para calmar la ansiedad del 6. Las relaciones 6-9 duraderas son muy habituales, el 6 genera ideas que el 9, mucho más práctico, convierte en realidades.

TENEMOS QUE HACER UN ANÁLISIS MÁS PROFUNDO

«Has pensado que hay una parte del trabajo que no estáis haciendo bien, que requiere un análisis más profundo para tener una base más sólida y construir desde ahí. Pues sí, un perfil 5 sería óptimo para esto, pero, ¿cómo encaja este 5 con el resto del equipo? Porque sabemos que les gusta aislarse para trabajar, ¿es lo correcto? Vamos a verlo».

CON EL UNO. La tendencia a criticar de ambos puede convertirse en un vínculo en el ámbito laboral. Como compañeros son capaces de conseguir productos bien investigados y documentados. Recopilan datos para tomar decisiones bien fundadas. Los 5 valoran el conocimiento por el hecho de saber, los 1 para construir proyectos impecables.

Un directivo 1 se sentirá aliviado al descubrir que un empleado 5 es meticuloso con la información. Pueden poner en orden sistemas ineficaces que producen gastos innecesarios. Pero la información puede producir una guerra a gran escala y cuanto más quiera el 1, menos dará el 5. Para el 5 es fundamental saber cuánto se necesita exactamente y que el 1 no pida más cuando los criterios establecidos se hayan alcanzado.

Sus estilos de trabajo son notablemente similares. Los dirigentes 5 marcan objetivos claros y son metódicos, cosa muy agradable para los empleados 1. Son trabajadores muy independientes a los que les gusta concentrarse y dar forma a sus tareas. Si hay dificultades, la primera línea de defensa en ambos casos será la retirada.

CON EL DOS. La orientación del 2 hacia las personas y sus necesidades combina bien con la forma abstracta y aislada de trabajar del 5. Cada uno encuentra su lugar sin decir nada al respecto. Este par funciona cuando la atención se centra en la tarea y cada uno se vale de las aptitudes del otro para alcanzar un propósito común.

Los jefes 2 querrán saber qué piensan de ellos los empleados 5 y estos se lo tomarán como una intromisión. Los 2 tampoco llevarán bien no conocer nada de la vida privada de los 5 y pensando que no son felices aislados, tratarán de ayudarles, con lo que los 5 se lo tomarán de nuevo como una violación de su espacio personal. Pero si asigna tareas al 5 y le permite trabajar en un despacho separado, el 5 demostrará gran independencia y capacidad de decisión.

Si el 5 es el jefe, el 2 se sentirá apartado debido al aura de inaccesibilidad del 5 y se marchará a apoyar a otra persona que le necesite.

CON EL TRES. Es 5 suele adoptar la posición del analista que deja en manos del 3 las cuestiones públicas: produce el concepto básico y la tarea para que el 3 lo amplifique y lo venda. Como el 3 inicia los contactos y maneja los contratiempos, el 5 está protegido del conflicto y de las intromisiones imprevistas. El deseo del 3 de controlar la parte más visible y orientada a la imagen, aporta el contrapunto natural a los 5 que, en privado, llegan a conclusiones significativas que no saben vender.

Esta combinación puede tener inconvenientes en la resolución de problemas. Ambos anulas sus sentimientos y evita el conflicto por lo que pueden llegar a dar la espalda a las verdades negativas. Los 3 anulan sus emociones trabajando y los 5 necesitan mucho tiempo para descubrir lo que sienten. Para ambos resulta de gran ayuda que un tema difícil sea dividido en etapas y se establezcan fechas para una secuencia de reuniones.

Los jefes 3 seguramente demandarán un mayor consumo de energía por parte del esquivo 5. No entenderá por qué no parece entusiasmado y desaparece. Los 3 se frustrarán si el 5 trabaja solo y se niega a recibir su apoyo verbal. Además, el estilo de trabajo del 3 que pide más cuanto más se le da, puede agotar al 5. También pasa inadvertida al 5, el ansia de reconocimiento del 3, es más, los 5 odian ser utilizados para los propósitos de otros.

Los jefes 5 no encajan con el estilo interactivo de los 3. Los 3 son agresivos y los 5 odian la intromisión. El jefe 5 opera detrás de puertas cerradas y el 3 siempre encuentra razones para llamar a la puerta. Los jefes 5 podrían llegar a comportarse a nivel empresarial como los 3 a través de un papel profesional bien ensayado. Dirigen con seguridad cuando están protegidos por una rígida agenda y suelen ser generosos con su tiempo y energía cuando la atención se centra en la tarea y no en ellos. Para relajar la competitividad del 3, el 5 deberá marcar con precisión los roles y expectativas de su puesto.

CON EL CUATRO. Los 5 son más expresivos en los entornos laborales que en los íntimos. Suelen sentirse atraídos por causas que capturan su imaginación y se vuelven más emocionales al centrarse en su tarea. En relación al 4, ambos avanzan cuando el 5 se gana su confianza.

Como jefes, los 5 operan dentro de los límites de una agenda organizada, con las reuniones y llamadas planificadas con antelación, aunque saben que sus empleados producirán interferencias. La privacidad es esencial porque necesitan concentración. Esto da margen al 4 para manejar las apariencias públicas del equipo. En la parte negativa, el hecho de que los 4 necesitan atención, cosa que los 5 suelen relegar a memorandos e intermediarios. Aquí puede producirse un choque en el que el 5 quiere evitar el cara a cara y el 4 lo busca con avidez.

Este alejamiento viene desde el punto en el que el 4 desea conseguir reconocimiento personal y el 5, una eficacia organizativa exenta de la carga de la presencia personal.

Los jefes 4 suelen notar que los empleados 5 les apoyan, porque ambos desean una relación privada. Pero si surgen dificultades, el 5 se esconderá tras un muro de formalidad intelectual en lugar de confrontar. Los 5 afligidos son capaces de controlar un departamento sin dar nada: no obtendrás la respuesta requerida a no ser que hagas la pregunta exacta correcta, se aislarán y comenzarán un período de incomunicación. Y si se les acorrala, dicen exactamente lo que piensan de modo brusco, sin darse cuenta de que humillan a los demás. En la parte positiva, ambos son capaces de olvidar viejos resentimientos y comenzar de nuevo si se lo proponen.

CON OTRO CINCO. Dado que ambos se orientan a la información, la investigación y el análisis en profundidad y necesitan su tiempo y espacio, marcarán sus límites con precisión. Es más, puede que cada uno se centre en un tema de interés privado sin comunicar la información al otro.

Los jefes 5 delegan pero se niegan a establecer foros de debate mientras los empleados 5 son capaces de producir una fracción de gran valor en sí misma pero que no se integra con el conjunto.

La atención se centra en la planificación a largo plazo, la lógica de la parte y el todo, y los resultados predecibles. Un negocio tipo 5 compite bien en términos de eficiencia en los costes y excelencia de producto.

Son conservadores en cuanto al tiempo, la energía y el dinero y pueden valorar sus momentos libres tanto como su salario.

Los 5 que trabajan juntos evitan la confrontación. Las reuniones se planifican al detalle y cada uno adopta el papel que creen les corresponde. Los jefes 5 se preparan e ignoran las señales de presión que les incitan a una acción inmediata. El jefe 5 recurre al protocolo de actuación y a la negociación formal.

No son transparentes con la información y como se sienten muy atraídos por los datos, les cuesta mucho rematar un plan porque la respuesta definitiva se encuentra siempre a varios días de distancia.

CON EL SEIS. Ambos son muy mentales así que puede que la relación resulte aburrida. Las ideas reemplazan a la acción y la experimentación se ve anulada por su poca tendencia a correr riesgos. No suelen mantener un perfil alto ni promocionarse a sí mismos, su fortaleza reside en la estrategia, la enseñanza, la planificación o cualquier situación que requiera análisis. Ambos retrasan la resolución final, el 5 porque quiere analizar hasta el último dato y el 6 por su miedo al éxito.

Los jefes 5 no perciben que los empleados 6 necesitan contacto personal, son técnicos en sus comunicaciones y se relacionan con la lógica de los datos concretos. Dividen la información en parcelas según la necesidad de saber y no consideran que el 6 necesite conocer todo el panorama. Esto hace que el 6 se sienta en desventaja y no encuentre la seguridad que necesita. Entonces el problema del 5 será su incapacidad para lidiar con los conflictos.

Los jefes 6 temen la insubordinación de sus empleados y los empleados 5 controlan con el alejamiento silencioso. El 6 ve hostilidad y el 5 invasión. Esto hace que el 6 fomente su lado de puesta a prueba para ver la postura del empleado, que lo tomará como ambivalencia, él que necesita saber exactamente cuánta energía y durante cuánto tiempo requiere el proyecto. Por otro lado, la duda del 6 es una interferencia para el 5, el 6 necesita información y el 5 necesita tiempo para evaluar su compromiso en tiempo y energía.

CON EL SIETE. Ambos son mentales por lo que consideran que las ideas pueden reemplazar a la acción. Les seduce la teoría. Los 7 son vulnerables, sus mentes imitan la estructura de un árbol, un buen concepto produce ramas asociadas y estas parecen viables porque parten del esquema original. El 5 es más lógico, una idea se convierte en objeto de investigación prolongada y puede trabajar años en soledad. Como esta relación da mucha importancia a la estrategia y la investigación puede que los proyectos no se finalicen y concreten jamás.

Los jefes 5 tienden a ser metódicos, siempre se respaldan en datos y se sienten seguros parcelando áreas de investigación. Si se vuelven muy minuciosos fomentarán la sublevación del 7. Por otra parte los jefes 5 consideran el estilo de conjunciones poco definidas del 7 muy estresante y falto de responsabilidad.

Entre ambos puede existir un acuerdo para evitar el conflicto porque ambos intentan alejar las dificultades en lugar de tratarlas.

Los jefes 7 se complacen en tomar decisiones de último minuto y su resistencia a dar por finalizados los temas puede hacerles parecer dispersos. Esto hace que los 5 se retiren a esperar, no es que estén de acuerdo, pero evitan comunicarse. Además los 5 tienden a entregar exactamente lo que se les haya pedido, y no de forma voluntaria sino cuando se les solicita.

CON EL OCHO. Los 5 ni seducen ni se oponen con sus emociones, son personas de bajo impacto que alejan la atención de sí mismos concentrándose en sus tareas. Nosotros hablamos el 5 asiente y nos sentimos comprendidos.

Los 5 rara vez implementan sus creaciones. Les supone un esfuerzo inmenso pasar de la teoría a la realidad, porque además esto incluye interacciones personales, así que suelen manejarse vía e-mail. Un 8 de confianza cogerá el mensaje y se pondrá a trabajar de inmediato.

La mentalidad del 5 como líder puede resultar atractiva a los empleados. Son negociadores flexibles que no se toman la presión negativamente como algo personal. Analizan de forma imparcial lo que concede a los 8 la libertad de decir lo que piensan sin que esto produzca repercusiones. Podemos ver a los 8 a punto de explotar, al 5 tomando distancia y a ambos decidiendo olvidar el incidente sin guardarse rencor. El conflicto más frecuente muestra al 8 llenando el vacío del jefe 5 ausente y a éste tachando al empleado 8 de insubordinado.

Los jefes 8 son seguros de sí mismos y resulta difícil cambiar su curso de acción, será a su modo a de ningún otro. Un 5 astuto aportará datos y dará un paso atrás. Los 5 llegan a conclusiones de forma lenta y no arriesgan y cuando los 8 quieren acción, les calumniarán por precavidos. Así se retirarán a sus informes que presentarán completos al 8, y si lo hacen de forma presencial, se ganarán su corazón.

Su forma de actuar es muy diferente, a los 8 les gusta entrometerse y los 5 odian las intromisiones, los 8 quieren contacto y los 5 se alejan. Cada uno dirá que el otro es controlador, el 8 dando un paso al frente para hacerse con el control y el 5 dando un paso atrás para controlar desde la distancia. Aunque eso sí, ambos confiarán en los talentos naturales del otro: los 5 están protegidos contra la confrontación y los 8 aprenden de ellos a pensar antes de actual.

CON EL NUEVE. Ninguno se promociona a sí mismo ni les gusta competir por determinada posición. Sin embargo requieren una atención diferente: el 5 quiere ser validado por sus pensamientos y el 9 al conseguir un respeto personal no solicitado.

Esta pareja armónica puede llevar asociada una falta de iniciativa, cada uno espera ser estimulado por el otro. Potencialmente el 9 podría asumir la responsabilidad de lidiar con el público y el 5 refinar la tarea desde un segundo plano con un sólido análisis de datos.

Ambos necesitan una inyección de vitalidad, los 9 a través de la camaradería y los 5 a través del intercambio de ideas. Suelen interactuar en reuniones breves centradas en el trabajo por hacer. Los 5 aportarán información y los 9 harán que no decaiga la conversación. A ambos suele costarles conseguir la atención del otro, los 5 porque si se implican se ven absorbidos por los problemas y los 9 porque se aferran a una posición por miedo a descarrilarse.

Los jefes 5 operan en la distancia. Las reuniones que convocan se dirigen al contenido y se centran en determinadas áreas de un proyecto, por lo que hacen que los empleados sientan que se han tomado decisiones sin tenerles en cuenta. Esto hace que los 9 se rebelen internamente ante el hecho de que les ordenen en lugar de tenerles en cuenta. Esto hará que ciertas instrucciones no se ejecuten nunca. Por otro lado, la precisión de pensamiento de un jefe 5 resultará de agrado al 9 que así evitará dispersar su atención.

Los jefes 9 tiende a desarrollar un sistema que se adapta bien a los 5 porque ambos aprecian la estructura y así los 5 manejan expectativas predecibles y son capaces de producir con entusiasmo dentro de un tiempo determinado sin un carácter competitivo. Los que tendrán que adaptar es la forma de comunicarse porque el 5 quiere contactos controlados relacionados con tareas específicas y el 9 quiere conocer la postura de todos. El 5 quiere conversaciones concisas y el 9 puede prolongar la discusión de forma indefinida.

Por otra parte, ambos evitan el conflicto. El 5 reducirá su nivel de rendimiento y no se ofrecerá voluntario para ninguna tarea, algo que también puede llegar a hacer el 9. Si el jefe 9 quiere solucionar el problema deberá programar la discusión con el 5 con suficiente antelación para que ambos puedan prepararse.

NECESITAMOS SER MÁS CREATIVOS

«Ahí estáis, luchando por salir de lo convencional, intentando ir un paso más allá pero parece que una y otra vez os acercáis pero no llegáis. Y entonces decides que sí, que la pieza que falta en tu equipo es un 4, esa persona que pensará «out the box» y te dejará a ti y a todos, con la boca abierta con sus nuevos planteamientos».

Veamos si esto es así y cómo encaja el 4 en tu equipo.

CON EL UNO. Los 1 tienen criterios perfectos y los 4 únicos. Esto puede unirles en la excelencia. Los 4 son menos volátiles en el trabajo que en la vida personal y el 1 se centra en las tareas. Viven sus peores momentos en los períodos seguros porque el 4 se amarga.

La atención de los 1 jefes al orden y la estructuración transmitirá seguridad a los empleados 4. Solo si los directivos 1 son muy distantes y fieles a las reglas y convenciones, surgirán dificultades porque los 4 necesitan un tratamiento especial y si no lo consiguen, no dudarán en saltarse las reglas. Los 4 necesitan contar con el reconocimiento de una autoridad reconocida.

Como jefes, los 4 pueden manejarse con la precisión de los 3. Son altamente competitivos y muy eficientes. Aunque sus cambios de humor suelen afectar al ritmo de los proyectos y una decisión prioritaria quedará en segundo plano ante un drama psicológico, cosa que provoca irritación en los empleados 1, que desean mantener el orden y la planificación a largo plazo para reducir su miedo al caos.

CON EL 2. A los 4 les gusta sentirse especiales y los 2 cultivan relaciones de todo tipo. Es muy probable que conozcan sus respectivas vidas íntimas. Esto les motiva al sentir que son casi parte de la familia del otro y porque consiguen que su lugar de trabajo se convierta en un lugar de pertenencia.

Los directivos 2 utilizan su personalidad para llevar el negocio, lo que puede desalentar al 4 al ver esa intención de agradar a todos. Si el directivo 2 se siente criticado intentará encontrar alguna necesidad que satisfacer y se encontrará con un 4 que necesita apoyo, atención y ayuda. Pero el 4 se lo puede tomar como que el jefe se ha fijado en sus defectos o que le compara con otros y así comenzará un baile de idas y venidas entre los dos hasta que el jefe entienda que lo único que el 4 necesita es, sentirse respetado.

Los jefes 4 disfrutan de su condición y esto permite que los 2 les ayuden. A los 2 les gusta ser indispensables y los 4 no dudan en recompensar a las personas comprensivas. Pero si los 2 sienten que sus jefes les ignoran, se marcharán a apoyar el trabajo de otra persona. Los 4 consideran que los empleados trabajan para ellos pero los dos no trabajan «para» sino «con».

CON EL TRES. Esta relación al igual que la anterior puede derivar en apoyo mutuo o en desastre. Los dos son muy productivos porque se concentran en el trabajo. La actitud del 3 centrada en avanzar asegura una producción consistente, mientras el 4 hace productos elegantemente exitosos en lugar de exitosamente pulidos. Funcionan bien cuando el 4 es valorado por su contribución inusual que alcanza el éxito gracias al apoyo del 3, pero la relación se estropea si empiezan a competir.

Los jefes 3 actúan para ser vistos y dejan de lado los sentimientos de los demás, cosa que molesta al 4. Aunque el 3 aprecia el trabajo auténtico y significativo de los 4, muchas veces entra en períodos de trabajo extenuantes sin inspiración con los que los 4 no se sienten a gusto. Aunque si el 4 aporta cualquier idea viable que mejore la eficiencia contará con el respaldo del jefe 3.

Los jefes 4 suelen sentirse desconcertados ante la clara competitividad que ofrecen los 3. Piensan que los 3 no tienen estilo. Pero si intentan bloquearles fomentarán una carrera en la que el 3 regateará a su jefe e intentará marcar con la élite del poder. Aunque si los 3 ven que los jefes 4 cuentan con el respaldo de la jerarquía pueden llegar a colaborar intensamente.

CON OTRO CUATRO. Tiene impulso por triunfar motivados por la idea de plantearse importantes objetivos. Esta forma de actuar les aleja de su imagen trágica y depresiva. Al necesitar una evidencia tangible de su valor, el éxito a ojos de los demás les anima. Tienden a dejar claro que sus logros son únicos y especiales.

En sus lugares de trabajo suelen dejar de lado sus sentimientos pero suelen oscilar entre el impulso por triunfar y un fatal desinterés. Sienten euforia con los desafíos que se convierte en decepción si el trabajo se vuelve rutinario. Suelen sabotear sus logros justo en el momento del éxito. El éxito indica aburrimiento y miedo a ser ordinario.

Como directivos aprenden a intervenir antes de que sus empleados 4 saboteen prometedoras carreras. Las combinaciones doble 4 producen un ambiente laboral agitado: teorías experimentales, apuestas arriesgadas, personal inverosímil y misiones de rescate emocional. Producen bien cuando no tienen competidores pero a menos que ambos reciban atención especial, la cooperación puede convertirse en envidia y ataques encubiertos.

Lo directivos 4 crean su marca personal. Les gusta innovar y muchas veces olvidan verificar sus instrucciones con alguna investigación. También tienden a formar un círculo excluyente con una parte del personal que les resulta interesante y otros que no, esto fomenta la competencia insalubre. Se enredan ante las crisis pero cuando pasa el conflicto, pierden interés.

CON EL CINCO. Los 5 son más expresivos en los entornos laborales que en los íntimos. Suelen sentirse atraídos por causas que capturan su imaginación y se vuelven más emocionales al centrarse en su tarea. En relación al 4, ambos avanzan cuando el 5 se gana su confianza.

Como jefes, los 5 operan dentro de los límites de una agenda organizada, con las reuniones y llamadas planificadas con antelación, aunque saben que sus empleados producirán interferencias. La privacidad es esencial porque necesitan concentración. Esto da margen al 4 para manejar las apariencias públicas del equipo. En la parte negativa, el hecho de que los 4 necesitan atención, cosa que los 5 suelen relegar a memorandos e intermediarios. Aquí puede producirse un choque en el que el 5 quiere evitar el cara a cara y el 4 lo busca con avidez.

Este alejamiento viene desde el punto en el que el 4 desea conseguir reconocimiento personal y el 5, una eficacia organizativa exenta de la carga de la presencia personal.

Los jefes 4 suelen notar que los empleados 5 les apoyan, porque ambos desean una relación privada. Pero si surgen dificultades, el 5 se esconderá tras un muro de formalidad intelectual en lugar de confrontar. Los 5 afligidos son capaces de controlar un departamento sin dar nada: no obtendrás la respuesta requerida a no ser que hagas la pregunta exacta correcta, se aislarán y comenzarán un período de incomunicación. Y si se les acorrala, dicen exactamente lo que piensan de modo brusco, sin darse cuenta de que humillan a los demás. En la parte positiva, ambos son capaces de olvidar viejos resentimientos y comenzar de nuevo si se lo proponen.

CON EL SEIS. Ambos tienen a tener pensamientos catastróficos, lo que paradójicamente les impulsa a la acción. Los 4 imprudentes y los 6 contrafóbicos se sienten creativamente vivos en los emprendimientos que implican asumir algún riesgo. Mientras el 4 con vergüenza social y el fóbico son precavidos en el trabajo.

Los jefes 4 necesitan que los demás validen su imagen pública. Un empleado 6 está dispuesto a respaldar a cualquier autoridad que le merezca su confianza, los 6 son obedientes si el jefe es responsable de sus acciones. Cualquier cambio aparentemente arbitrario desatará suspicacias en los 6.

La relación 4-6 puede ser de confianza mutua o desintegrarse por completo si el 6 no ve un liderazgo consistente. Como los 4 tienen un talento natural para apoyar y animar a las personas en dificultades, puede inspirar a los 6 que temen triunfar.

Los jefes 6 deben contener sus dudas. Suelen dar demasiada importancia a desencuentros menores. Pero tienen en los 4 una fuente de información para analizar los motivos de estos, porque los 6 buscarán siempre una solución analítica.

CON EL SIETE. Los 7 ven siempre el vaso medio lleno y los 4 medio vacío, pero en lugar de detenerse, se ponen a trabajar con eficacia. Se retroalimentan en la distinción y singularidad. Conspiran para creer que pueden desarrollar algo nunca visto hasta ahora. La negación del 7 de ser arrastrado a una alternativa sin salida posible genera la actividad, y el énfasis que pone el 4 en la forma y las apariencias evita una hiperactiva explosión de planes.

Un jefe 4 disfrutará de un empleado 7 siempre que éste materialice resultados concretos. Los jefes 4 pueden sentirse bombardeados por las brillantes especulaciones del 7 porque no les gusta el trabajo de distinguir entre la mera astucia y las soluciones factibles. Ambos se fascinan por las posibilidades inusuales pero les resulta tediosa la ejecución diaria. Llegar a la fase final del proyecto les resulta difícil.

Los jefes 4 pierden interés cuando las metas comienzan a materializarse y pueden cambiar las prioridades, alimentando al 7 para generar aún más caos. Aunque los 4 son famosos por sus misiones de rescate en el último momento.

La disputa más frecuente entre ambos viene por las imperfecciones. El jefe 4 no se siente respetado y retira su aprecio al 7. Esto puede llevar al 7 a aislarse hasta que el conflicto desaparece. A su vuelta el resto pueden preguntarse por qué el jefe 4 encuentra al 7 más interesante que a ellos.

Los 7 son erráticos como jefes en el día a día. Prefieren planificar y delegar, así los 4 pueden hacer el trabajo. Este par se motiva por la convicción del 7 de que las buenas ideas se materializan siempre y por la percepción del 4 sombre los componentes que faltan para hacer realidad los planes. Son los empleados perfectos para un jefe que quiere escabullirse, siempre que se sientan apoyados y se les asignen responsabilidades excluyentes.

CON EL OCHO. Es probable que ambos se crean por encima de las reglas, los 4 porque creen que las reglas habituales no están adaptadas a ellos que son especiales y los 8 porque se sienten más fuertes que la ley. Forman una pareja imbatible cuando consiguen centrarse en sus tareas, pero los 8 tienden a desperdiciar energías en sus apetitos personales y los 4 se desconcentran por sus preocupaciones de índole emocional. Como ambos son competitivos, esto puede desembocar en una relación constructiva o en amarga desconfianza. Los 4 exigen estatus especial para cubrir sus sentimientos de vergüenza interior pero también son innovadores y se comprometen con las necesidades emocionales de los demás. Y los 8 compiten por el liderazgo pero también representan el deseo estable del que dependen los negocios bien hechos.

La cooperación dependerá de la sinceridad absoluta. Son territoriales y ninguno se rendirá al otro, pero confiarán por completo cuando descubran sus respectivas intenciones. Los 8 admiran a sus competidores, lo prefieren antes que la sumisión. Los 4 aspiran a ser reconocidos por sus contribuciones y se entregan si la relación fomenta su creatividad.

Un jefe 4 que inicie un proyecto creativamente audaz podrá sincronizarse con un empleado 8 que culmine el trabajo. Como jefes, los 4 pueden prever e inspirar pero les aburre materializar el concepto, así que podrán orientar al 8 y cederle el control. Eso sí, cualquier cambio inesperado alterará al 8 y se opondrán a no ser que comprendan el nuevo punto de vista.

Los jefes 8 suelen crear reglas y saltárselas, lo cual no molesta a los 4 siempre que se mantenga la conexión emocional. En caso contrario su sed de venganza iguala a la de cualquier 8.

CON LOS NUEVE. Es una relación frecuente en la que el 4 desempeña el papel de primera línea con el público y el 9 supervisa la mecánica del producto o servicio prestado. Las diferencias de estas personalidades son complementarias en el ámbito laboral siempre que los objetivos tengan prioridad sobre los vínculos. Los 4 prefieren los momentos creativos estimulantes y no predecibles mientras que los 9 desean pautas consistentes para no tener que elegir constantemente. Bien utilizado, un emprendimiento original del 4 puede ser implementado por un 9 metódico.

A los jefes 4 no les interesa tener una oficina elegante llena de personas sensibles. Pueden ser tan competitivos como los 3 y pueden marcar un ritmo enérgico que ponga en órbita a los empleados y estimule al 9 a cultivar el 3 que lleva dentro. Los 9 se mezclan con el entorno y con el ambiente que encuentran y así parecen resueltos y activos mientras sienten que no encajan. Y si sienten que no se les presta atención adoptarán un ritmo más lento, cosa que los 4 suelen no notar hasta que reciben la carta de renuncia del 9.

Los jefes 9 pueden parecer enigmáticos porque dan la impresión de decir sí y no a la vez. Esta ambivalencia amenaza la situación especial que tiene el 4 y dispara su miedo a la humillación pública. Los 4 deben sentirse incluidos por los jefes 9 para no despertar su lado más competitivo o fomentar su retirada.

NOS FALTA AMBICIÓN…

«Nos falta ambición, no sé por qué pero no acabamos de cerrar los temas como me gustaría, creo que necesitamos a alguien que nos ayude con esto y que no le importe echar horas para alcanzar mejores objetivos. Creo que voy a fichar a un 3».

Lo dicho en el post anterior. En teoría fichar a un 3 por su ambición y garantizar alcanzar los objetivos puede ser una muy buena opción, pero una vez más, tenemos que contemplar qué eneatipos hay a su alrededor porque precisamente esta forma de ser puede chocar con muchos de sus compañeros. Vamos a verlo.

CON EL UNO. Los 3 hacen su trabajo pero los 1 lo hacen bien. Es una cuestión de cantidad frente a calidad. Ambos pueden ser adictos al trabajo pero los 3 toman el camino más eficaz. Son capaces de aprender mientras avanzan, improvisan, dejan de lado los detalles. Y esta inconsciencia saca de quicio a los 1.

Los directivos 3 trabajan en varios proyectos a la vez, siempre están emprendiendo nuevos y es imposible alcanzarlos. Mientras, los 1 a su cargo, también grandes trabajadores, se retiran para buscar su plan. Lo que para los 3 son detalles menores, para los 1 son necesidades fundamentales. Los 1 dudan ante la incertidumbre que les provoca el 3. Dejan de planificar y el 3 pisa el acelerador. Entonces se incrementa la distancia entre los dos porque el 3, especialmente centrado en objetivos, siente que el 1 debería ser capaz de encargarse de los detalles menores. Y el 1 se siente desvalorizado porque invierte su tiempo en buscar opciones mejores. Ninguno de los dos admitirá sus errores porque eso cuestiona su competencia.

Los jefes 1 pueden ser muy controladores. Deben estar seguros de los detalles, lo cual garantiza que un 3 empleado aplique las reglas. Los 3 se centran en objetivos y los 1 tienen que responder por todos los pasos que conducen a las metas. Los 1 se preocupan por el carácter, es esfuerzo honrado y la retribución justa y los 3 quieren el éxito instantáneo. Los empleados 3 trabajan por la seguridad, el prestigio y la imagen, responden a la competencia, los estímulos y los títulos, cosa que puede ir en contra de los rasgos 1. Los 3 además no dan importancia a los errores menores, cosa que preocupa y mucho a los 1 directivos.

CON EL DOS. Es un equipo potente cuyos componentes suelen producir y promover. La posición natural sitúa al 3 como jefe. Los 3 esperar liderar y los 2 se sienten felices al respaldarles si su necesidad de atención resulta satisfecha. Si el 3 reconoce la contribución del 2 todo funcionará, sin embargo, si solo se centra en sí mismo, echará al 2 hacia otro que necesite apoyo.

Los 3 se enfadan con las interrupciones en su objetivo hacia la meta y suelen pasar por encima de los demás. Un 2 a su lado puede ayudarle a suavizar esa imagen al ser más sensibles a las conexiones humanas. Esto siempre que el 2 reciba atención y reconocimiento por parte del 3 porque si se sienten ignorados harán que toda la oficina vea al 3 como un perdedor. Pero como los 2 no piden y los 3 no recuerdan, los problemas de comunicación entre esta pareja pueden ser importantes.

Los directivos 2 quieren caer bien y pueden tener dificultades con los competitivos 3 que merodean alrededor de la autoridad para usurparla. Los 3 son confrontadores lo que hace que los 2 se sientan rechazados. Esta relación funcionará bien con un 2 que sepa marcar bien los límites del 3.

CON OTRO TRES. En su afán en la carrera ascendente, la necesidad de superar el uno al otro hace que surjan dificultades y se conviertan en adversarios. Nace una obsesión por ganar a cualquier precio. Solo cuando las metas coinciden pueden aliarse y formar una relación invencible. Piensan de la misma forma, lo cual puede ser bendición o desgracia.

Los jefes 3 tendrán que adoptar una imagen que esperan que el empleado 3 siga. Los 3 adoptan el aspecto del entorno en el que se encuentran e imitan el ideal de un lugar de trabajo. Si se requiere cooperación, los 3 cooperan con éxito. Si se recompensan los logros personales, el 3 se vuelve altamente competitivo.

Los empleados 3 buscan opciones de ascenso así que es necesario marcar bien los límites para que no manipulen en su propio beneficio. Así que esta relación no es la adecuada en entornos altamente jerarquizados pero puede funcionar muy bien en entornos cooperativos.

CON EL CUATRO. Esta relación al igual que la anterior puede derivar en apoyo mutuo o en desastre. Los dos son muy productivos porque se concentran en el trabajo. La actitud del 3 centrada en avanzar asegura una producción consistente, mientras el 4 hace productos elegantemente exitosos en lugar de exitosamente pulidos. Funcionan bien cuando el 4 es valorado por su contribución inusual que alcanza el éxito gracias al apoyo del 3, pero la relación se estropea si empiezan a competir.

Los jefes 3 actúan para ser vistos y dejan de lado los sentimientos de los demás, cosa que molesta al 4. Aunque el 3 aprecia el trabajo auténtico y significativo de los 4, muchas veces entra en períodos de trabajo extenuantes sin inspiración con los que los 4 no se sienten a gusto. Aunque si el 4 aporta cualquier idea viable que mejore la eficiencia contará con el respaldo del jefe 3.

Los jefes 4 suelen sentirse desconcertados ante la clara competitividad que ofrecen los 3. Piensan que los 3 no tienen estilo. Pero si intentan bloquearles fomentarán una carrera en la que el 3 regateará a su jefe e intentará marcar con la élite del poder. Aunque si los 3 ven que los jefe 4 cuentan con el respaldo de la jerarquía pueden llegar a colaborar intensamente.

CON EL CINCO. Es 5 suele adoptar la posición del analista que deja en manos del 3 las cuestiones públicas: produce el concepto básico y la tarea para que el 3 lo amplifique y lo venda. Como el 3 inicia los contactos y maneja los contratiempos, el 5 está protegido del conflicto y de las intromisiones imprevistas. El deseo del 3 de controlar la parte más visible y orientada a la imagen, aporta el contrapunto natural a los 5 que, en privado, llegan a conclusiones significativas que no saben vender.

Esta combinación puede tener inconvenientes en la resolución de problemas. Ambos anulas sus sentimientos y evita el conflicto por lo que pueden llegar a dar la espalda a las verdades negativas. Los 3 anulan sus emociones trabajando y los 5 necesitan mucho tiempo para descubrir lo que sienten. Para ambos resulta de gran ayuda que un tema difícil sea dividido en etapas y se establezcan fechas para una secuencia de reuniones.

Los jefes 3 seguramente demandarán un mayor consumo de energía por parte del esquivo 5. No entenderá por qué no parece entusiasmado y desaparece. Los 3 se frustrarán si el 5 trabaja solo y se niega a recibir su apoyo verbal. Además, el estilo de trabajo del 3 que pide más cuanto más se le da, puede agotar al 5. También pasa inadvertida al 5, el ansia de reconocimiento del 3, es más, los 5 odian ser utilizados para los propósitos de otros.

Los jefes 5 no encajan con el estilo interactivo de los 3. Los 3 son agresivos y los 5 odian la intromisión. El jefe 5 opera detrás de puertas cerradas y el 3 siempre encuentra razones para llamar a la puerta. Los jefes 5 podrían llegar a comportarse a nivel empresarial como los 3 a través de un papel profesional bien ensayado. Dirigen con seguridad cuando están protegidos por una rígida agenda y suelen ser generosos con su tiempo y energía cuando la atención se centra en la tarea y no en ellos. Para relajar la competitividad del 3, el 5 deberá marcar con precisión los roles y expectativas de su puesto.

CON EL SEIS. El 6 puede ser el creador de ideas originales y el 3 el promotor creativo. E una relación de iguales el 6 puede ser considerado el individuo con ideas y mediador que trabaja el tiempo necesario para mejorar la teoría renunciando al reconocimiento inmediato, mientras el 3 promueve y comercializa adaptándose a los intereses del momento.

Los jefes 3 son famosos por lanzarse sin prestar atención a la contribución de otros. Si el 6 siente que su parte del proyecto no es reconocida, dejará de confiar en su jefe. Además los 3 son proclives a ignorar las respuestas negativas así que alimentarán la oposición del 6 que puede buscar aliados entre sus compañeros y extender una imagen del 3 que se aleja de la que se ha marcado.

A ojos de un empleado 3 ambicioso, un directivo 6 es excesivamente precavido y rígido con las reglas. Temerosos de perder el control, los 6 se centran en las intenciones negativas y eso elimina los aspectos positivos de la competencia y la iniciativa personal. Los 3 cuando ven que un proyecto no avanza, rápidamente buscan otras oportunidades de trabajo.

CON EL SIETE. Esta relación suele florecer en el inicio del proyecto y se marchita antes de su finalización. Son parecidos en tirar hacia adelante, centrados en el futuro, los 7 unifican múltiples opciones en unas síntesis interesante y los 3 explotan sus ventajas en busca de un éxito futuro. Los 3 se centran en su victoria personal y son capaces de asumir el trabajo aburrido con tal de alcanzar el objetivo. Los 7 compiten bien, presentan una imagen agradable y aparecen junto a los 3 como contendientes de primera línea. Los 7 se centran en la actividad que les hace sentir bien y los 3 en aquello que está bien visto por el resto de la gente. Pero los 7 se aburren fácilmente y pasan a lo siguiente, dejando al 3 con el trabajo arduo de llegar al objetivo final.

Un jefe 3 puede que confunda el entusiasmo de un 7 con su disposición a trabajar como un esclavo. Ambos producen mucho pero lo suelen hacer con más rapidez que cuidado, por lo que se pierde el control de calidad. Los 3 lo sacrifican en interés de la eficiencia y los 7 como atajo para evitar el aburrimiento. Además los 7 intentan igualar la autoridad lo que acaba generando una sensación de codirección en la que el 3 avanzará con ímpetu pensando que se están cumpliendo los compromisos mientras el 7 se ha aburrido y despegado hacia nuevos destinos.

Los jefes 7 resultan populares en las fases iniciales de los proyectos. Después delegan y si las dificultades a corto plazo son exigentes, vuelven a liderar. Un empleado 3 es su persona perfecta para concretar un proyecto, aunque pueden verse «perdidos» ante las lagunas que suelen dejar los 7 en la planificación. Esto les hace asumir el liderazgo, cosa que a la larga no resulta beneficiosa para el 7.

CON EL OCHO. Ambos tienen estilos de liderazgo muy marcados, son agresivos y territoriales, valoran más el producto que el proceso y se enfadan si las tareas se interrumpen. Si están del mismo lado son un equipo de acción imbatible y si no, hay una lucha de poder garantizada.

El estilo 8 es directo, lo que ves es lo que hay, y confrontador, mientras el 3 es camaleónico, eluden, traman y cambian para caer bien a los demás. Los 8 establecen una meta sobre una plataforma sólida y se lanzan mientras los 3 se ponen en movimiento y aprenden sobre la marcha. Los 3 piensan que los 8 son pendencieros y los 8 piensan que los 3 son mentirosos.

La disposición natural muestra al 8 como jefe y al 3 como productor máximo. Si el 3 se siente valorado la relación crecerá. Pero el 3 debe permanecer en su sitio porque los 8 odian los desafíos de poder.

Si el 3 es el jefe debe preocuparse mucho por ejercer el poder de forma justa, no actuar de forma camaleónica y ser leal a sus empleados. Si no, es posible que el 8 inicie una rebelión.

CON EL NUEVE. Los 9 suelen admirar la forma de proceder de los 3 pare encontrarse a sí mismos a través de una carrera. De hecho un 9 puede tener aspecto de 3 pero se moverá de manera diferente porque seguirá viendo todos los aspectos, fundiéndose con otras personas y evitará el conflicto. Para el 3 esta forma de proceder ralentiza el ritmo, y para el 9 supone que se está conduciendo la situación con el corazón.

Los jefes 3 tienen la urgencia de pasar a lo siguiente una vez terminan algo, sin pararse en consideraciones morales, cosa que no encaja con los 9. Además los 3 valoran a las personas en términos de cuánto pueden producir para llegar al objetivo y si ven que un empleado no sirve, se deshacen de él. Los 9 son los primeros en sentirse amenazados porque al intentar ver todas las caras de la cuestión, no podrán avanzar a esa velocidad. La falta de decisión de un directivo 9 puede amenazar a los 3 que se centran en cumplir con un objetivo.

La búsqueda prolongada y el descubrimiento resultan muy molestos para los 3, el exceso de información les resulta frustrante porque consideran que las contradicciones pueden limitar los buenos resultados. Su diferente forma de prestar atención puede provocar que el empleado 3 acabe luchando frenéticamente por finalizar una cuestión mientras el directivo 9 analiza las fluctuaciones y continúa examinando la evidencia.

Por otro lado a los 9 les resulta más fácil expresar su opinión ante oyentes que no les ofrezcan una confrontación cara a cara, justo lo que les gusta a los 3 porque creen que les asegura los resultados.

PARECE QUE ESE EQUIPO NO ENCAJA CON LOS DEMÁS…

«Hay un equipo en tu oficina que parece ir por libre. No interactúa con los otros equipos, sus miembros no se relacionan y aunque trabajan bien, otros equipos ya se han quedado de su falta de empatía, así que has pensado que quizás, necesites incorporar un 2, ¿no son esos los relaciones públicas del eneagrama que conocen a todo el mundo?»

No deja de ser este un buen argumento y quizás puede ser una buena solución pero… ¿te has parado a pensar a qué eneatipo pertenecen el resto de los miembros del equipo? Porque puede que actúen de esa manera tan distante con esta nueva incorporación. Cuando se trata de complementar y hacer crecer un equipo, no solo debemos tener en cuenta qué nos falta, tenemos que partir de lo que ya tenemos antes de elegir y decidir porque… ¿el 2 encaja bien con todos los demás eneatipos? Vamos a ver con quién sí, con quién no y sobre todo, en qué posición dentro del equipo.

CON EL UNO. Los 2 suelen tener éxito en su profesión, pero trabajan por amor. Buscan aprobación y si no la obtienen cambian de trabajo. Esta relación seguramente nos haga situar al 1 al mando y al 2 como ayudante pero los perfeccionistas necesitan estar en lo cierto y los altruistas que les quieran por lo que suelen sentirse intranquilos por desafiar la autoridad del 1. Si el 1 es agradable se produce una buena combinación porque el 2 puede ser meticuloso y muy productivo cuando consigue satisfacer sus necesidades emocionales.

Los 1 jefes se centran en habilidades y procedimientos con planificación concisa y detalles precisos sin prestar atención a los sentimientos. Los 2 no buscarán la confrontación, pero sentirán que no pueden hacer sugerencias. Pero si son capaces de apoyar la tarea desafiando la forma de pensar del jefe en lugar de complacerle harán que el 1 asuma riesgos.

Los 2 jefes ponen énfasis en la imagen, las apariencias y la conexión interna con sus favoritos. Los 1 se sienten incómodos con las posiciones sociales y con el favoritismo. Los 1 se ganan el respeto con el trabajo duro y desean una autoridad justa. Los 1 empleados suelen sentirse amenazados por el mal humor de su jefe y continuar preocupados por una crítica una semana después. El 2 seguramente lo haya olvidado porque fue un estallido puntual, pero para el 1 sería importante un «tal vez no fuese tan importante».

CON OTRO DOS. Funcionan bien en el entorno laboral. Asumen la tarea como el necesitado. Ambos competirán por ser indispensables así que es importante que desempeñen su papel en igualdad.

Los 2 jefes quieren agradar, pueden seducir a la élite del poder y los 2 empleados pueden llegar a humillar a sus iguales con el fin de impresionar a las autoridades. Como directivos ayudan a sus favoritos mediante un acuerdo privado. Los 2 necesitan mucho apoyo inicial para entrar en competencia pública pero una vez cualificados, ostentan su nueva posición con orgullo. Los 2 son sensibles a las críticas, no pueden ser indispensable si se comenten errores. Necesitan ser respetados primero como personas y luego como trabajadores.

Los empleados 2 pueden sentirse tan importantes como sus jefes de modo que la descripción del trabajo debe ser muy clara. Sienten que pueden dirigir desde un rincón pero si no son consultados se sienten heridos en su orgullo. Si no ven espacio para ellos pueden volverse manipuladores.

CON EL TRES. Es un equipo potente cuyos componentes suelen producir y promover. La posición natural sitúa al 3 como jefe. Los 3 esperar liderar y los 2 se sienten felices al respaldarles si su necesidad de atención resulta satisfecha. Si el 3 reconoce la contribución del 2 todo funcionará, sin embargo, si solo se centra en sí mismo, echará al 2 hacia otro que necesite apoyo.

Los 3 se enfadan con las interrupciones en su objetivo hacia la meta y suelen pasar por encima de los demás. Un 2 a su lado puede ayudarle a suavizar esa imagen al ser más sensibles a las conexiones humanas. Esto siempre que el 2 reciba atención y reconocimiento por parte del 3 porque si se sienten ignorados harán que toda la oficina vea al 3 como un perdedor. Pero como los 2 no piden y los 3 no recuerdan, los problemas de comunicación entre esta pareja pueden ser importantes.

Los directivos 2 quieren caer bien y pueden tener dificultades con los competitivos 3 que merodean alrededor de la autoridad para usurparla. Los 3 son confrontadores lo que hace que los 2 se sientan rechazados. Esta relación funcionará bien con un 2 que sepa marcar bien los límites del 3.

CON EL CUATRO. A los 4 les gusta sentirse especiales y los 2 cultivan relaciones de todo tipo. Es muy probable que conozcan sus respectivas vidas íntimas. Esto les motiva al sentir que son casi parte de la familia del otro y porque consiguen que su lugar de trabajo se convierta en un lugar de pertenencia.

Los directivos 2 utilizan su personalidad para llevar el negocio, lo que puede desalentar al 4 al ver esa intención de agradar a todos. Si el directivo 2 se siente criticado intentará encontrar alguna necesidad que satisfacer y se encontrará con un 4 que necesita apoyo, atención y ayuda. Pero el 4 se lo puede tomar como que el jefe se ha fijado en sus defectos o que le compara con otros y así comenzará un baile de idas y venidas entre los dos hasta que el jefe entienda que lo único que el 4 necesita es, sentirse respetado.

Los jefes 4 disfrutan de su condición y esto permite que los 2 les ayuden. A los 2 les gusta ser indispensables y los 4 no dudan en recompensar a las personas comprensivas. Pero si los 2 sienten que sus jefes les ignoran, se marcharán a apoyar el trabajo de otra persona. Los 4 consideran que los empleados trabajan para ellos pero los dos no trabajan «para» sino «con».

CON EL CINCO. La orientación del 2 hacia las personas y sus necesidades combina bien con la forma abstracta y aislada de trabajar del 5. Cada uno encuentra su lugar sin decir nada al respecto. Este par funciona cuando la atención se centra en la tarea y cada uno se vale de las aptitudes del otro para alcanzar un propósito común.

Los jefes 2 querrán saber qué piensan de ellos los empleados 5 y estos se lo tomarán como una intromisión. Los 2 tampoco llevarán bien no conocer nada de la vida privada de los 5 y pensando que no son felices aislados, tratarán de ayudarles, con lo que los 5 se lo tomarán de nuevo como una violación de su espacio personal. Pero si asigna tareas al 5 y le permite trabajar en un despacho separado, el 5 demostrará gran independencia y capacidad de decisión.

Si el 5 es el jefe, el 2 se sentirá apartado debido al aura de inaccesibilidad del 5 y se marchará a apoyar a otra persona que le necesite.

CON EL SEIS. Esta relación se basa en las diferencias. A los 2 les atrae el poder y los 6 son ambivalentes en cuanto a convertirse en autoridad. Ambos lideran bien cuando están alineados con la causa en la que creen. Los 2 quieren que florezcan sus favoritos y los 6 se identifican con la lucha así que todo funciona. Sin embargo la cosa cambia en entornos competitivos, los 6 debido al estrés y los 2 porque desean agradar.

Los 6 basan su liderazgo en la lealtad de sus empleados y se sentirán molestos si el 2 cambia con el único fin de agradar a alguien más poderoso. Además ambos pueden creerse objeto de cualquier aspecto negativo que surja en la oficina, el jefe 6 intentará eliminarlo mientras el 2 intenta hacer amigos. El empleado 2 verá las dudas del 6 como una falta de compromiso con la tarea. La mente que duda confunde al 2 porque ellos confían por instinto mientras los 6 creen que la confianza se construye poco a poco. Además el 2 verá el potencial de su jefe pero si ve que ese talento no se materializa irá con su ayuda a otra parte. Además los jefes 6 son igualitarios y no se plantean motivar a un empleado más que a otros y los 2 necesitan ese apoyo para sentirse seguros.

Los empleados 6 son capaces de ver los problemas a gran distancia y podrán poner sobre aviso al jefe 2. Si este no lo utiliza únicamente en su beneficio, conseguirá construir con el 6, una gran alianza.

CON EL SIETE. Suele ser una combinación muy popular. Cuando el 7 tiene una idea, el 2 la concreta. El problema es que ninguno de los dos conseguirá llevarla al final. El 7 porque pone la energía en la fase inicial del proyecto y el 7 porque se queda sin alguien a quien apoyar cuando el 7 «se desconecta».

Un empleado 2 con jefe 7 intentará manifestar todas las opciones esperando satisfacer una necesidad. El 7 cargará entonces al 2 con bastante trabajo duro y si no se siente apoyado por arriba, se irá a buscar mejores condiciones. Los 2 no pierden el tiempo con personas que no saben apreciar a los demás porque no se formará el vínculo personal que el 2 necesita.

Los jefes 2 si son capaces de colocar a los 7 en posiciones donde no se aburran, conseguirán que trabajen duro. Lo único que tendrán que temer es si la naturaleza evasiva del 7, le va a permitir cumplir los plazos.

CON EL OCHO. Son capaces de actuar de forma sincrónica cuando confían en sus respectivas intenciones. El 8 es el antagonista y el 2 el vínculo con los directivos y pueden actuar como «poli malo» y «poli bueno», el 8 hace cumplir las leyes y el 2 ofrece concesiones.

Un directivo 2 tendrá que ganarse el apoyo del 8. Si el 2 ejerce un liderazgo fuerte, puede que el 8 se cuestione si no lo hará en su propio beneficio y además la tendencia del 2 a favorecer a las personas que «se lo merecen» es algo que a los 8 les parece deshonesto. Y un 8 en rebelión puede dejar al 2 en desventaja.

Los jefes 8 serán amados y odiados por sus empleados 2. Si los 2 se sienten amados, los 8 tendrán un apoyo leal. Eso sí, los 2 deberán asegurarse de dar toda la información puntualmente al jefe para que éste no piense que hay una conspiración en su contra.
Esto puede hacer que el 2 no se sienta indispensable, y se refugie en la camarilla que haya elegido.

CON EL NUEVE. Es como dar un impulso a una fuente potencial de energía. Los 2 entran en acción impulsados por las necesidades de otras personas y los 9 necesitan ser activados. La relación funciona bien cuando los proyectos coinciden. El 9 tiene planes enterrados bajo compromisos secundarios y la magia del 2 radica en concretar esperanzas y animar a las personas, así que, el 9 se pone en marcha.

Los ritmos son diferentes. Si el 9 tarda en tomar decisiones, el 2 se impacienta, así que si el 9 es el jefe, el 2 se desespera.

Como jefes, los 2 confían más en ciertas personas clave que en una estructura meticulosa y luchan por crear comunidad. Aprecian el conocimiento de los 9 sobre las posiciones de otras personas y que no compiten con ellos. Los 9 son muy leales a una autoridad benigna así que los 2 les conceden reconocimiento público, algo que motiva al 9. Pero el 9 rechaza la desigualdad y si ve favoritismos, se desentenderá.

Los directivos 9 son eficientes si existe un curso de acción claro y si los 2 ven que el liderazgo es competente, colaboran. Además pueden ayudar al 9 con información clave que evite conflictos.

EL ENEATIPO QUE FALTA EN MI EQUIPO ES…

A estas alturas si has leído todos los post, ya te habrás hecho una idea de qué eneatipo te vendría bien en tu equipo para que las cosas avancen mejor. Si tienes un equipo al que le falta un poco de creatividad habrás pensado ya que un 4 o un 7 son tus mejores fichajes. Si tu equipo es un poco chapucero no le vendría mal un perfeccionista 1 o incluso un 6 que controle un poco el asunto. O si estáis pasando los datos por alto, un analista 5 podría ayudar. Si lo que le falta es un poco de empuje o valor de venta, quizás un 3 o un 8 te encajen, y si tienes un equipo revuelto en el que parece que ninguna persona encaje con el resto, quizás la armonía que aportan un 2 o un 9 serían los ideales. ¿Sí? ¿Estás seguro?

Volvamos al esquema del eneagrama en el que vemos esos círculos, esas fechas, ese triángulo… y analicemos qué significa cada cosa:

Hemos dicho que el eneatipo no cambia a lo largo de la vida, podemos ir subiendo por los niveles (desde el más insano al más sano aunque la mayoría estamos en niveles medios), pero nuestro eneatipo es siempre el mismo. En cualquier caso todos tenemos 2 alas (son el eneatipo inmediatamente anterior y posterior) que nos influyen y derivan nuestro comportamiento más hacia un lado o hacia otro, y 2 flechas, que son las que salen de cada número. Normalmente una fecha nos dirige hacia un eneatipo en el que nos sentimos más relajados y la otra hacia un eneatipo que nos estresa. El peso de una ala u otra, o de las flechas dependerá de cada momento o situación, pero determinarán nuestro comportamiento.

Iremos, uno a uno para verlo bien:

El eneatipo 9, que forma parte del triángulo central del eneagrama puede tener ala 8 o ala 1 por lo que integrará rasgos de ambos eneatipos en su forma de actuar. Además, se estresará en el 9 volviéndose angustiado y preocupado como hacen los 6, y se relajará en el 3 volviéndose más enérgico.

El eneatipo 1 tiene sus alas en 2 y 9. Además, se estresará en el 4, volviéndose más irritable e irrazonable y se relajará en el 7, volviéndose más espontáneo y alegre.

El eneatipo 2 tiene sus alas en 1 y 3. Se estresará en el 8 volviéndose más agresivo y dominante y se relajará en el 4 siendo más consciente de sus propias emociones y prestándose atención.

El 3 también forma parte del triángulo central del eneagrama. Tiene sus alas en 2 y 4. El 3 se estresa en 9, se vuelve apático y se reprime, y se relaja en 6, colaborando y comprometiéndose más con los demás.

Las alas del 4 son el 3 y el 5. Se estresan en 2, involucrándose y apegándose en exceso y se relajan en 1, volviéndose más objetivos y fuertes respecto a sus principios.

El 5 puede tener ala 4 o ala 6. Se estresa en 7, volviéndose hiperactivo y disperso y se relaja en 8, adquiriendo confianza y decisión.

El 6 es el último de los integrantes del triángulo central y ya sabéis que me toca muy de cerca. Podemos tener ala 5 o ala 8. Nos estresamos en 3, volviéndonos competitivos y arrogantes y nos relajamos en 9, volviéndonos más relajados y optimistas.

Las alas del 7 son el 6 y el 8. Se estresan en 1, volviéndose perfeccionistas y críticos y se relajan en 5, volviéndose más profundos y centrados.

Las alas del 8 pueden ser el 9 o el 7. Se estresan en 5, volviéndose temerosos y reservados y se relajan en 2, siendo más cariñosos y generosos.

Como podéis ver, no es tan sencillo buscar a este nuevo integrante de un equipo porque todas estas variables se pueden producir. Si a esto añadimos las triadas, las variantes y demás implicaciones del eneagrama, nos encontramos con más de 400 patrones de comportamiento distintos. Por eso esta herramienta es tan útil y profunda. Aún así, es cuestión de conocerla para decidir y en próximos post veremos qué puede aportar cada eneatipo en el día a día en el trabajo.

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