«Has pensado que hay una parte del trabajo que no estáis haciendo bien, que requiere un análisis más profundo para tener una base más sólida y construir desde ahí. Pues sí, un perfil 5 sería óptimo para esto, pero, ¿cómo encaja este 5 con el resto del equipo? Porque sabemos que les gusta aislarse para trabajar, ¿es lo correcto? Vamos a verlo».
CON EL UNO. La tendencia a criticar de ambos puede convertirse en un vínculo en el ámbito laboral. Como compañeros son capaces de conseguir productos bien investigados y documentados. Recopilan datos para tomar decisiones bien fundadas. Los 5 valoran el conocimiento por el hecho de saber, los 1 para construir proyectos impecables.
Un directivo 1 se sentirá aliviado al descubrir que un empleado 5 es meticuloso con la información. Pueden poner en orden sistemas ineficaces que producen gastos innecesarios. Pero la información puede producir una guerra a gran escala y cuanto más quiera el 1, menos dará el 5. Para el 5 es fundamental saber cuánto se necesita exactamente y que el 1 no pida más cuando los criterios establecidos se hayan alcanzado.
Sus estilos de trabajo son notablemente similares. Los dirigentes 5 marcan objetivos claros y son metódicos, cosa muy agradable para los empleados 1. Son trabajadores muy independientes a los que les gusta concentrarse y dar forma a sus tareas. Si hay dificultades, la primera línea de defensa en ambos casos será la retirada.
CON EL DOS. La orientación del 2 hacia las personas y sus necesidades combina bien con la forma abstracta y aislada de trabajar del 5. Cada uno encuentra su lugar sin decir nada al respecto. Este par funciona cuando la atención se centra en la tarea y cada uno se vale de las aptitudes del otro para alcanzar un propósito común.
Los jefes 2 querrán saber qué piensan de ellos los empleados 5 y estos se lo tomarán como una intromisión. Los 2 tampoco llevarán bien no conocer nada de la vida privada de los 5 y pensando que no son felices aislados, tratarán de ayudarles, con lo que los 5 se lo tomarán de nuevo como una violación de su espacio personal. Pero si asigna tareas al 5 y le permite trabajar en un despacho separado, el 5 demostrará gran independencia y capacidad de decisión.
Si el 5 es el jefe, el 2 se sentirá apartado debido al aura de inaccesibilidad del 5 y se marchará a apoyar a otra persona que le necesite.
CON EL TRES. Es 5 suele adoptar la posición del analista que deja en manos del 3 las cuestiones públicas: produce el concepto básico y la tarea para que el 3 lo amplifique y lo venda. Como el 3 inicia los contactos y maneja los contratiempos, el 5 está protegido del conflicto y de las intromisiones imprevistas. El deseo del 3 de controlar la parte más visible y orientada a la imagen, aporta el contrapunto natural a los 5 que, en privado, llegan a conclusiones significativas que no saben vender.
Esta combinación puede tener inconvenientes en la resolución de problemas. Ambos anulas sus sentimientos y evita el conflicto por lo que pueden llegar a dar la espalda a las verdades negativas. Los 3 anulan sus emociones trabajando y los 5 necesitan mucho tiempo para descubrir lo que sienten. Para ambos resulta de gran ayuda que un tema difícil sea dividido en etapas y se establezcan fechas para una secuencia de reuniones.
Los jefes 3 seguramente demandarán un mayor consumo de energía por parte del esquivo 5. No entenderá por qué no parece entusiasmado y desaparece. Los 3 se frustrarán si el 5 trabaja solo y se niega a recibir su apoyo verbal. Además, el estilo de trabajo del 3 que pide más cuanto más se le da, puede agotar al 5. También pasa inadvertida al 5, el ansia de reconocimiento del 3, es más, los 5 odian ser utilizados para los propósitos de otros.
Los jefes 5 no encajan con el estilo interactivo de los 3. Los 3 son agresivos y los 5 odian la intromisión. El jefe 5 opera detrás de puertas cerradas y el 3 siempre encuentra razones para llamar a la puerta. Los jefes 5 podrían llegar a comportarse a nivel empresarial como los 3 a través de un papel profesional bien ensayado. Dirigen con seguridad cuando están protegidos por una rígida agenda y suelen ser generosos con su tiempo y energía cuando la atención se centra en la tarea y no en ellos. Para relajar la competitividad del 3, el 5 deberá marcar con precisión los roles y expectativas de su puesto.
CON EL CUATRO. Los 5 son más expresivos en los entornos laborales que en los íntimos. Suelen sentirse atraídos por causas que capturan su imaginación y se vuelven más emocionales al centrarse en su tarea. En relación al 4, ambos avanzan cuando el 5 se gana su confianza.
Como jefes, los 5 operan dentro de los límites de una agenda organizada, con las reuniones y llamadas planificadas con antelación, aunque saben que sus empleados producirán interferencias. La privacidad es esencial porque necesitan concentración. Esto da margen al 4 para manejar las apariencias públicas del equipo. En la parte negativa, el hecho de que los 4 necesitan atención, cosa que los 5 suelen relegar a memorandos e intermediarios. Aquí puede producirse un choque en el que el 5 quiere evitar el cara a cara y el 4 lo busca con avidez.
Este alejamiento viene desde el punto en el que el 4 desea conseguir reconocimiento personal y el 5, una eficacia organizativa exenta de la carga de la presencia personal.
Los jefes 4 suelen notar que los empleados 5 les apoyan, porque ambos desean una relación privada. Pero si surgen dificultades, el 5 se esconderá tras un muro de formalidad intelectual en lugar de confrontar. Los 5 afligidos son capaces de controlar un departamento sin dar nada: no obtendrás la respuesta requerida a no ser que hagas la pregunta exacta correcta, se aislarán y comenzarán un período de incomunicación. Y si se les acorrala, dicen exactamente lo que piensan de modo brusco, sin darse cuenta de que humillan a los demás. En la parte positiva, ambos son capaces de olvidar viejos resentimientos y comenzar de nuevo si se lo proponen.
CON OTRO CINCO. Dado que ambos se orientan a la información, la investigación y el análisis en profundidad y necesitan su tiempo y espacio, marcarán sus límites con precisión. Es más, puede que cada uno se centre en un tema de interés privado sin comunicar la información al otro.
Los jefes 5 delegan pero se niegan a establecer foros de debate mientras los empleados 5 son capaces de producir una fracción de gran valor en sí misma pero que no se integra con el conjunto.
La atención se centra en la planificación a largo plazo, la lógica de la parte y el todo, y los resultados predecibles. Un negocio tipo 5 compite bien en términos de eficiencia en los costes y excelencia de producto.
Son conservadores en cuanto al tiempo, la energía y el dinero y pueden valorar sus momentos libres tanto como su salario.
Los 5 que trabajan juntos evitan la confrontación. Las reuniones se planifican al detalle y cada uno adopta el papel que creen les corresponde. Los jefes 5 se preparan e ignoran las señales de presión que les incitan a una acción inmediata. El jefe 5 recurre al protocolo de actuación y a la negociación formal.
No son transparentes con la información y como se sienten muy atraídos por los datos, les cuesta mucho rematar un plan porque la respuesta definitiva se encuentra siempre a varios días de distancia.
CON EL SEIS. Ambos son muy mentales así que puede que la relación resulte aburrida. Las ideas reemplazan a la acción y la experimentación se ve anulada por su poca tendencia a correr riesgos. No suelen mantener un perfil alto ni promocionarse a sí mismos, su fortaleza reside en la estrategia, la enseñanza, la planificación o cualquier situación que requiera análisis. Ambos retrasan la resolución final, el 5 porque quiere analizar hasta el último dato y el 6 por su miedo al éxito.
Los jefes 5 no perciben que los empleados 6 necesitan contacto personal, son técnicos en sus comunicaciones y se relacionan con la lógica de los datos concretos. Dividen la información en parcelas según la necesidad de saber y no consideran que el 6 necesite conocer todo el panorama. Esto hace que el 6 se sienta en desventaja y no encuentre la seguridad que necesita. Entonces el problema del 5 será su incapacidad para lidiar con los conflictos.
Los jefes 6 temen la insubordinación de sus empleados y los empleados 5 controlan con el alejamiento silencioso. El 6 ve hostilidad y el 5 invasión. Esto hace que el 6 fomente su lado de puesta a prueba para ver la postura del empleado, que lo tomará como ambivalencia, él que necesita saber exactamente cuánta energía y durante cuánto tiempo requiere el proyecto. Por otro lado, la duda del 6 es una interferencia para el 5, el 6 necesita información y el 5 necesita tiempo para evaluar su compromiso en tiempo y energía.
CON EL SIETE. Ambos son mentales por lo que consideran que las ideas pueden reemplazar a la acción. Les seduce la teoría. Los 7 son vulnerables, sus mentes imitan la estructura de un árbol, un buen concepto produce ramas asociadas y estas parecen viables porque parten del esquema original. El 5 es más lógico, una idea se convierte en objeto de investigación prolongada y puede trabajar años en soledad. Como esta relación da mucha importancia a la estrategia y la investigación puede que los proyectos no se finalicen y concreten jamás.
Los jefes 5 tienden a ser metódicos, siempre se respaldan en datos y se sienten seguros parcelando áreas de investigación. Si se vuelven muy minuciosos fomentarán la sublevación del 7. Por otra parte los jefes 5 consideran el estilo de conjunciones poco definidas del 7 muy estresante y falto de responsabilidad.
Entre ambos puede existir un acuerdo para evitar el conflicto porque ambos intentan alejar las dificultades en lugar de tratarlas.
Los jefes 7 se complacen en tomar decisiones de último minuto y su resistencia a dar por finalizados los temas puede hacerles parecer dispersos. Esto hace que los 5 se retiren a esperar, no es que estén de acuerdo, pero evitan comunicarse. Además los 5 tienden a entregar exactamente lo que se les haya pedido, y no de forma voluntaria sino cuando se les solicita.
CON EL OCHO. Los 5 ni seducen ni se oponen con sus emociones, son personas de bajo impacto que alejan la atención de sí mismos concentrándose en sus tareas. Nosotros hablamos el 5 asiente y nos sentimos comprendidos.
Los 5 rara vez implementan sus creaciones. Les supone un esfuerzo inmenso pasar de la teoría a la realidad, porque además esto incluye interacciones personales, así que suelen manejarse vía e-mail. Un 8 de confianza cogerá el mensaje y se pondrá a trabajar de inmediato.
La mentalidad del 5 como líder puede resultar atractiva a los empleados. Son negociadores flexibles que no se toman la presión negativamente como algo personal. Analizan de forma imparcial lo que concede a los 8 la libertad de decir lo que piensan sin que esto produzca repercusiones. Podemos ver a los 8 a punto de explotar, al 5 tomando distancia y a ambos decidiendo olvidar el incidente sin guardarse rencor. El conflicto más frecuente muestra al 8 llenando el vacío del jefe 5 ausente y a éste tachando al empleado 8 de insubordinado.
Los jefes 8 son seguros de sí mismos y resulta difícil cambiar su curso de acción, será a su modo a de ningún otro. Un 5 astuto aportará datos y dará un paso atrás. Los 5 llegan a conclusiones de forma lenta y no arriesgan y cuando los 8 quieren acción, les calumniarán por precavidos. Así se retirarán a sus informes que presentarán completos al 8, y si lo hacen de forma presencial, se ganarán su corazón.
Su forma de actuar es muy diferente, a los 8 les gusta entrometerse y los 5 odian las intromisiones, los 8 quieren contacto y los 5 se alejan. Cada uno dirá que el otro es controlador, el 8 dando un paso al frente para hacerse con el control y el 5 dando un paso atrás para controlar desde la distancia. Aunque eso sí, ambos confiarán en los talentos naturales del otro: los 5 están protegidos contra la confrontación y los 8 aprenden de ellos a pensar antes de actual.
CON EL NUEVE. Ninguno se promociona a sí mismo ni les gusta competir por determinada posición. Sin embargo requieren una atención diferente: el 5 quiere ser validado por sus pensamientos y el 9 al conseguir un respeto personal no solicitado.
Esta pareja armónica puede llevar asociada una falta de iniciativa, cada uno espera ser estimulado por el otro. Potencialmente el 9 podría asumir la responsabilidad de lidiar con el público y el 5 refinar la tarea desde un segundo plano con un sólido análisis de datos.
Ambos necesitan una inyección de vitalidad, los 9 a través de la camaradería y los 5 a través del intercambio de ideas. Suelen interactuar en reuniones breves centradas en el trabajo por hacer. Los 5 aportarán información y los 9 harán que no decaiga la conversación. A ambos suele costarles conseguir la atención del otro, los 5 porque si se implican se ven absorbidos por los problemas y los 9 porque se aferran a una posición por miedo a descarrilarse.
Los jefes 5 operan en la distancia. Las reuniones que convocan se dirigen al contenido y se centran en determinadas áreas de un proyecto, por lo que hacen que los empleados sientan que se han tomado decisiones sin tenerles en cuenta. Esto hace que los 9 se rebelen internamente ante el hecho de que les ordenen en lugar de tenerles en cuenta. Esto hará que ciertas instrucciones no se ejecuten nunca. Por otro lado, la precisión de pensamiento de un jefe 5 resultará de agrado al 9 que así evitará dispersar su atención.
Los jefes 9 tiende a desarrollar un sistema que se adapta bien a los 5 porque ambos aprecian la estructura y así los 5 manejan expectativas predecibles y son capaces de producir con entusiasmo dentro de un tiempo determinado sin un carácter competitivo. Los que tendrán que adaptar es la forma de comunicarse porque el 5 quiere contactos controlados relacionados con tareas específicas y el 9 quiere conocer la postura de todos. El 5 quiere conversaciones concisas y el 9 puede prolongar la discusión de forma indefinida.
Por otra parte, ambos evitan el conflicto. El 5 reducirá su nivel de rendimiento y no se ofrecerá voluntario para ninguna tarea, algo que también puede llegar a hacer el 9. Si el jefe 9 quiere solucionar el problema deberá programar la discusión con el 5 con suficiente antelación para que ambos puedan prepararse.