SERÍA BUENO TENER CLAROS LOS PROS Y CONTRAS

«Estás pensando en un eneatipo 6, ese que pone en duda todo una y otra vez para el que «¿y si…?» es su pregunta clave. Sí, está bien, es un buen método porque el 6 es precavido, siempre piensa en todo lo que puede salir mal e intenta estar preparado para todas las situaciones, pero… ¿encaja con el resto del equipo?, ¿has pensado que este tipo de duda puede llegar a desquiciar a otros eneatipos? Puede que sí y que de verdad necesites establecer puntos de control, en cuyo caso puede que sea el perfil ideal que debes incorporar».

CON EL UNO. Los 1 son trabajadores dedicados que esperan ascender por su propio esfuerzo. Los 6 aportan un sabor creativo a su trabajo y son ambivalentes en cuanto a la jerarquía. El 1 se rige por las reglas, el 6 las pone en duda.

Bajo directivos 1, los 6 acabarán por infringir las reglas y animar a los demás a hacer lo mismo. Los buenos dirigentes 1 animarán a los empleados cuando no parezca lógico ni necesario. Pero los 1 suelen ser parcos a la hora de elogiar porque se centran en los fallos y los 6 se lo tomarán de la forma más negativa sintiéndose objeto de todas las críticas. Al sentirse amenazados buscarán apoyo extendiendo la alarma a los demás. Frente a consecuencias inciertas, un empleado 6 caerá a los pies de la autoridad o irá a por ella. Los 6 llegan rápidamente a la conclusión de que la autoridad no es digna de confianza.

Los 6 manejan bien las situaciones inminentes pero suelen titubear en proyectos a largo plazo. Se impondrán fechas límite, revisiones con un estilo de gestión cargado de reinicios. Son líderes fuertes en el momento de abrir nuevos horizontes pero les cuesta seguir aunque estén seguros de que tendrán éxito. Los dirigentes 6 necesitan centrarse en la tarea lo que sitúa a los meticulosos 1 en posiciones de apoyo.

Si en una oficina reina la hostilidad, ambos se sienten el foco de la misma. A los 1 les preocupa lo que piensan los demás y los 6 esperan un ataque. Ambos retroceden si se sienten amenazados y los dos consideran negativo divulgar sus preocupaciones.

Son excelentes mediadores y tienden a prever las áreas problemáticas y a proponer soluciones.

CON EL DOS. Esta relación se basa en las diferencias. A los 2 les atrae el poder y los 6 son ambivalentes en cuanto a convertirse en autoridad. Ambos lideran bien cuando están alineados con la causa en la que creen. Los 2 quieren que florezcan sus favoritos y los 6 se identifican con la lucha así que todo funciona. Sin embargo, la cosa cambia en entornos competitivos, los 6 debido al estrés y los 2 porque desean agradar.

Los 6 basan su liderazgo en la lealtad de sus empleados y se sentirán molestos si el 2 cambia con el único fin de agradar a alguien más poderoso. Además ambos pueden creerse objeto de cualquier aspecto negativo que surja en la oficina, el jefe 6 intentará eliminarlo mientras el 2 intenta hacer amigos. El empleado 2 verá las dudas del 6 como una falta de compromiso con la tarea. La mente que duda confunde al 2 porque ellos confían por instinto mientras los 6 creen que la confianza se construye poco a poco. Además el 2 verá el potencial de su jefe pero si ve que ese talento no se materializa irá con su ayuda a otra parte. Además los jefes 6 son igualitarios y no se plantean motivar a un empleado más que a otros y los 2 necesitan ese apoyo para sentirse seguros.

Los empleados 6 son capaces de ver los problemas a gran distancia y podrán poner sobre aviso al jefe 2. Si este no lo utiliza únicamente en su beneficio, conseguirá construir con el 6, una gran alianza.

CON EL TRES. El 6 puede ser el creador de ideas originales y el 3 el promotor creativo. E una relación de iguales el 6 puede ser considerado el individuo con ideas y mediador que trabaja el tiempo necesario para mejorar la teoría renunciando al reconocimiento inmediato, mientras el 3 promueve y comercializa adaptándose a los intereses del momento.

Los jefes 3 son famosos por lanzarse sin prestar atención a la contribución de otros. Si el 6 siente que su parte del proyecto no es reconocida, dejará de confiar en su jefe. Además los 3 son proclives a ignorar las respuestas negativas así que alimentarán la oposición del 6 que puede buscar aliados entre sus compañeros y extender una imagen del 3 que se aleja de la que se ha marcado.

A ojos de un empleado 3 ambicioso, un directivo 6 es excesivamente precavido y rígido con las reglas. Temerosos de perder el control, los 6 se centran en las intenciones negativas y eso elimina los aspectos positivos de la competencia y la iniciativa personal. Los 3 cuando ven que un proyecto no avanza, rápidamente buscan otras oportunidades de trabajo.

CON EL CUATRO. Ambos tienen a tener pensamientos catastróficos, lo que paradójicamente les impulsa a la acción. Los 4 imprudentes y los 6 contrafóbicos se sienten creativamente vivos en los emprendimientos que implican asumir algún riesgo. Mientras el 4 con vergüenza social y el fóbico son precavidos en el trabajo.

Los jefes 4 necesitan que los demás validen su imagen pública. Un empleado 6 está dispuesto a respaldar a cualquier autoridad que le merezca su confianza, los 6 son obedientes si el jefe es responsable de sus acciones. Cualquier cambio aparentemente arbitrario desatará suspicacias en los 6.

La relación 4-6 puede ser de confianza mutua o desintegrarse por completo si el 6 no ve un liderazgo consistente. Como los 4 tienen un talento natural para apoyar y animar a las personas en dificultades, puede inspirar a los 6 que temen triunfar.

Los jefes 6 deben contener sus dudas. Suelen dar demasiada importancia a desencuentros menores. Pero tienen en los 4 una fuente de información para analizar los motivos de estos, porque los 6 buscarán siempre una solución analítica.

CON EL CINCO. Ambos son muy mentales así que puede que la relación resulte aburrida. Las ideas reemplazan a la acción y la experimentación se ve anulada por su poca tendencia a correr riesgos. No suelen mantener un perfil alto ni promocionarse a sí mismos, su fortaleza reside en la estrategia, la enseñanza, la planificación o cualquier situación que requiera análisis. Ambos retrasan la resolución final, el 5 porque quiere analizar hasta el último dato y el 6 por su miedo al éxito.

Los jefes 5 no perciben que los empleados 6 necesitan contacto personal, son técnicos en sus comunicaciones y se relacionan con la lógica de los datos concretos. Dividen la información en parcelas según la necesidad de saber y no consideran que el 6 necesite conocer todo el panorama. Esto hace que el 6 se sienta en desventaja y no encuentre la seguridad que necesita. Entonces el problema del 5 será su incapacidad para lidiar con los conflictos.

Los jefes 6 temen la insubordinación de sus empleados y los empleados 5 controlan con el alejamiento silencioso. El 6 ve hostilidad y el 5 invasión. Esto hace que el 6 fomente su lado de puesta a prueba para ver la postura del empleado, que lo tomará como ambivalencia, él que necesita saber exactamente cuánta energía y durante cuánto tiempo requiere el proyecto. Por otro lado, la duda del 6 es una interferencia para el 5, el 6 necesita información y el 5 necesita tiempo para evaluar su compromiso en tiempo y energía.

CON OTRO SEIS. Los 6 pueden parecer muy diferentes en su lugar de trabajo. Los fóbicos buscan un protector fuerte y se sienten agradecidos cuando alguien está presente en una confrontación. Los contrafóbicos suelen ser considerados agitadores por cuestionar a la autoridad.

El 6 fóbico se centra en el afecto para reducir el miedo, busca conseguir aprobación de la gente y se pueden confundir con 2. Y los 6 contrafóbicos luchan contra el miedo con agresividad y pueden confundirse con 8 y 1.

Los 6 jefes actúan con generosidad hacia los empleados que demuestran lealtad y pueden tolerar comportamientos neuróticos o egoístas siempre que mantengan la alianza. Una unión doble 6 se caracteriza por la ayuda mutua en las dificultades aunque el lado negativo lo tenemos en la comodidad mutua: el jefe teme aislar al empleado y éste teme enfrentarse al jefe.

Los 6 no siempre se sienten a gusto ejerciendo de jefes, ansían el apoyo de sus jefes mientras ponen a prueba la lealtad de sus empleados para ver quiénes actúan en beneficio de los demás y quiénes en beneficio propio. Pueden vacilar entre una postura demasiado blanda y una muy estricta. Los blandos están incómodos y poco dispuestos a dirigir y los estrictos temen que les desafíen y controlan demasiado.

Los dobles 6 tienen a no avanzar, su atención se dispersa en contraargumentos, en la duda. Tienden a esperar lo peor hasta que son correctamente informados. Esto también ayuda a evitar su rebelión.

CON EL SIETE. Los 6 dudan y los 7 se distraen así que puede que los temas se dilaten. Ambos tienden a entablar largas conversaciones y reuniones pero ninguno se ve como origen de la dilación, el 7 porque cree que sus múltiples opciones son facetas de un único plan y los 6 aseguran que sus dudas solucionan problemas. Los 6 se centran en evitar la catástrofe y los 7 en prever planes. Pueden apoyarse mutuamente para evitar la dilación, el 7 manteniéndose centrado en las dificultades y el 6 atreviéndose a creer.

Como jefes, los 6 odian tener que inspirar o promover la obediencia y se negarán a supervisar al personal evasivo. También suelen reaccionar excesivamente ante lo que se toman como falta de respeto de los 7, que pueden olvidar el problema. Los 6 piensan que admitir la culpa evita negligencias pero esto no encaja con el espíritu libre del 7 que ven en la culpa un proceso de aprendizaje.

Los jefes 7 prefieren delegar y dividir sus proyectos, las metas a corto plazo que se alcanzan rápido les parecen más atractivas que los planes de largo alcance. Pueden delegar a largo plazo pero también cambiar el curso de la acción sin previo aviso. Esto pone los pelos de punta a los 6, que ya se han establecido su rutina, y además esto les despierta todo tipo de suspicacias. Siempre que se les explique bien, mantendrán su lealtad.

CON EL OCHO. Bajo presión los 8 se vuelcan con más fuerza y asumen más el control. El 6 sin embargo tiende a retroceder para analizar las consecuencias. Los 8 minimizan la oposición y pujan contra los límites, la inacción para ellos es de débiles, y los 6 hacen exactamente lo contrario, se oponen y magnifican las consecuencias de las acciones impetuosas de los 8.

Los jefes 6 se ven intimidados por los impetuosos 8, que además pueden saltarse las reglas y modificar las prioridades para su propio beneficio. Pero los 6 también desean agradar y dudarán entre despedir al 8 o sobrecompensarle. Al 6 le preocupa provocar quejas y que lleguen a sus jefes, así que, o bien se derrumban o bien se deshacen del 8.

Los jefes 8 suelen proteger a su gente, lo que alivia las dudas del 6. Pero si se convierte en un tirano provocará la lucha o la huida del 6. Los 6 consideran que los 8 son controladores y los 8 que los 6 son individuos fuera de control. Los 6 suelen tener ideas excelentes que suelen ir acompañadas de dudas y los 8 son capaces de eliminar incertidumbres y convertir ideas en realidad.

CON EL NUEVE. Esa relación suele unirse en 3. Si el 9 se siente seguro pasan al modo 3 sintiéndose atraídos por la imagen de éxito del 3. Los 6 dudan de sus logros pero consiguen ponerse al nivel de lo que se les pide. Es probable que ambos se recarguen de trabajo, a los 9 les cuesta decir no y se distraen con los detalles, y los 6 tienen dificultades para mantener el ritmo de la producción continua y tienden a quedarse relegados.

Los jefes 6 pasan períodos en que pierden la fe en el producto, el proyecto y la jerarquía pero pueden dirigir bien si cuentan con una respuesta de confianza. Necesitan poder analizar dudas y contar con un equipo con planificación. Pueden interpretar la falta de iniciativa del 9 como un sabotaje deliberado. La pasividad de los 9 despierta en el 6 la idea de que tiene planes ocultos. Pero los 9 son productivos si se sienten aceptados y un marco positivo suaviza las dudas del 6.

A ninguno de los dos les gusta competir aunque los 9 esperan recompensas por sus esfuerzos y los 6 pueden caer en picado después de una victoria pública. Como jefes, los 9 intentan evitar el conflicto y esto puede hacer que el 6 sienta miedo porque no sabe de qué lado está su jefe. Aunque la forma de dirigir del 9, neutral, metódica y segura en sistemas basados en el procedimiento es la clase de refugio laboral ideal para calmar la ansiedad del 6. Las relaciones 6-9 duraderas son muy habituales, el 6 genera ideas que el 9, mucho más práctico, convierte en realidades.

Publicado por diariodeunaescéptica

Llevo trabajando más de 20 años en comunicación y desde hace algunos años estudio también Eneagrama. Es una herramienta en auge total en Estados Unidos y ya se está usando tanto a nivel de guiones de series y películas para construir mejor los personajes, como en las oficinas para mejorar las relaciones entre personas. Pero creo que se puede ir más allá y las marcas pueden utilizarlo también para definir mejor su forma de comportarse y para responder mejor a las motivaciones de compra de los 9 eneatipos.

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