A estas alturas si has leído todos los post, ya te habrás hecho una idea de qué eneatipo te vendría bien en tu equipo para que las cosas avancen mejor. Si tienes un equipo al que le falta un poco de creatividad habrás pensado ya que un 4 o un 7 son tus mejores fichajes. Si tu equipo es un poco chapucero no le vendría mal un perfeccionista 1 o incluso un 6 que controle un poco el asunto. O si estáis pasando los datos por alto, un analista 5 podría ayudar. Si lo que le falta es un poco de empuje o valor de venta, quizás un 3 o un 8 te encajen, y si tienes un equipo revuelto en el que parece que ninguna persona encaje con el resto, quizás la armonía que aportan un 2 o un 9 serían los ideales. ¿Sí? ¿Estás seguro?
Volvamos al esquema del eneagrama en el que vemos esos círculos, esas fechas, ese triángulo… y analicemos qué significa cada cosa:

Hemos dicho que el eneatipo no cambia a lo largo de la vida, podemos ir subiendo por los niveles (desde el más insano al más sano aunque la mayoría estamos en niveles medios), pero nuestro eneatipo es siempre el mismo. En cualquier caso todos tenemos 2 alas (son el eneatipo inmediatamente anterior y posterior) que nos influyen y derivan nuestro comportamiento más hacia un lado o hacia otro, y 2 flechas, que son las que salen de cada número. Normalmente una fecha nos dirige hacia un eneatipo en el que nos sentimos más relajados y la otra hacia un eneatipo que nos estresa. El peso de una ala u otra, o de las flechas dependerá de cada momento o situación, pero determinarán nuestro comportamiento.
Iremos, uno a uno para verlo bien:

El eneatipo 9, que forma parte del triángulo central del eneagrama puede tener ala 8 o ala 1 por lo que integrará rasgos de ambos eneatipos en su forma de actuar. Además, se estresará en el 9 volviéndose angustiado y preocupado como hacen los 6, y se relajará en el 3 volviéndose más enérgico.

El eneatipo 1 tiene sus alas en 2 y 9. Además, se estresará en el 4, volviéndose más irritable e irrazonable y se relajará en el 7, volviéndose más espontáneo y alegre.

El eneatipo 2 tiene sus alas en 1 y 3. Se estresará en el 8 volviéndose más agresivo y dominante y se relajará en el 4 siendo más consciente de sus propias emociones y prestándose atención.

El 3 también forma parte del triángulo central del eneagrama. Tiene sus alas en 2 y 4. El 3 se estresa en 9, se vuelve apático y se reprime, y se relaja en 6, colaborando y comprometiéndose más con los demás.

Las alas del 4 son el 3 y el 5. Se estresan en 2, involucrándose y apegándose en exceso y se relajan en 1, volviéndose más objetivos y fuertes respecto a sus principios.

El 5 puede tener ala 4 o ala 6. Se estresa en 7, volviéndose hiperactivo y disperso y se relaja en 8, adquiriendo confianza y decisión.

El 6 es el último de los integrantes del triángulo central y ya sabéis que me toca muy de cerca. Podemos tener ala 5 o ala 8. Nos estresamos en 3, volviéndonos competitivos y arrogantes y nos relajamos en 9, volviéndonos más relajados y optimistas.

Las alas del 7 son el 6 y el 8. Se estresan en 1, volviéndose perfeccionistas y críticos y se relajan en 5, volviéndose más profundos y centrados.

Las alas del 8 pueden ser el 9 o el 7. Se estresan en 5, volviéndose temerosos y reservados y se relajan en 2, siendo más cariñosos y generosos.
Como podéis ver, no es tan sencillo buscar a este nuevo integrante de un equipo porque todas estas variables se pueden producir. Si a esto añadimos las triadas, las variantes y demás implicaciones del eneagrama, nos encontramos con más de 400 patrones de comportamiento distintos. Por eso esta herramienta es tan útil y profunda. Aún así, es cuestión de conocerla para decidir y en próximos post veremos qué puede aportar cada eneatipo en el día a día en el trabajo.