«Hay un equipo en tu oficina que parece ir por libre. No interactúa con los otros equipos, sus miembros no se relacionan y aunque trabajan bien, otros equipos ya se han quedado de su falta de empatía, así que has pensado que quizás, necesites incorporar un 2, ¿no son esos los relaciones públicas del eneagrama que conocen a todo el mundo?»
No deja de ser este un buen argumento y quizás puede ser una buena solución pero… ¿te has parado a pensar a qué eneatipo pertenecen el resto de los miembros del equipo? Porque puede que actúen de esa manera tan distante con esta nueva incorporación. Cuando se trata de complementar y hacer crecer un equipo, no solo debemos tener en cuenta qué nos falta, tenemos que partir de lo que ya tenemos antes de elegir y decidir porque… ¿el 2 encaja bien con todos los demás eneatipos? Vamos a ver con quién sí, con quién no y sobre todo, en qué posición dentro del equipo.
CON EL UNO. Los 2 suelen tener éxito en su profesión, pero trabajan por amor. Buscan aprobación y si no la obtienen cambian de trabajo. Esta relación seguramente nos haga situar al 1 al mando y al 2 como ayudante pero los perfeccionistas necesitan estar en lo cierto y los altruistas que les quieran por lo que suelen sentirse intranquilos por desafiar la autoridad del 1. Si el 1 es agradable se produce una buena combinación porque el 2 puede ser meticuloso y muy productivo cuando consigue satisfacer sus necesidades emocionales.
Los 1 jefes se centran en habilidades y procedimientos con planificación concisa y detalles precisos sin prestar atención a los sentimientos. Los 2 no buscarán la confrontación, pero sentirán que no pueden hacer sugerencias. Pero si son capaces de apoyar la tarea desafiando la forma de pensar del jefe en lugar de complacerle harán que el 1 asuma riesgos.
Los 2 jefes ponen énfasis en la imagen, las apariencias y la conexión interna con sus favoritos. Los 1 se sienten incómodos con las posiciones sociales y con el favoritismo. Los 1 se ganan el respeto con el trabajo duro y desean una autoridad justa. Los 1 empleados suelen sentirse amenazados por el mal humor de su jefe y continuar preocupados por una crítica una semana después. El 2 seguramente lo haya olvidado porque fue un estallido puntual, pero para el 1 sería importante un «tal vez no fuese tan importante».
CON OTRO DOS. Funcionan bien en el entorno laboral. Asumen la tarea como el necesitado. Ambos competirán por ser indispensables así que es importante que desempeñen su papel en igualdad.
Los 2 jefes quieren agradar, pueden seducir a la élite del poder y los 2 empleados pueden llegar a humillar a sus iguales con el fin de impresionar a las autoridades. Como directivos ayudan a sus favoritos mediante un acuerdo privado. Los 2 necesitan mucho apoyo inicial para entrar en competencia pública pero una vez cualificados, ostentan su nueva posición con orgullo. Los 2 son sensibles a las críticas, no pueden ser indispensable si se comenten errores. Necesitan ser respetados primero como personas y luego como trabajadores.
Los empleados 2 pueden sentirse tan importantes como sus jefes de modo que la descripción del trabajo debe ser muy clara. Sienten que pueden dirigir desde un rincón pero si no son consultados se sienten heridos en su orgullo. Si no ven espacio para ellos pueden volverse manipuladores.
CON EL TRES. Es un equipo potente cuyos componentes suelen producir y promover. La posición natural sitúa al 3 como jefe. Los 3 esperar liderar y los 2 se sienten felices al respaldarles si su necesidad de atención resulta satisfecha. Si el 3 reconoce la contribución del 2 todo funcionará, sin embargo, si solo se centra en sí mismo, echará al 2 hacia otro que necesite apoyo.
Los 3 se enfadan con las interrupciones en su objetivo hacia la meta y suelen pasar por encima de los demás. Un 2 a su lado puede ayudarle a suavizar esa imagen al ser más sensibles a las conexiones humanas. Esto siempre que el 2 reciba atención y reconocimiento por parte del 3 porque si se sienten ignorados harán que toda la oficina vea al 3 como un perdedor. Pero como los 2 no piden y los 3 no recuerdan, los problemas de comunicación entre esta pareja pueden ser importantes.
Los directivos 2 quieren caer bien y pueden tener dificultades con los competitivos 3 que merodean alrededor de la autoridad para usurparla. Los 3 son confrontadores lo que hace que los 2 se sientan rechazados. Esta relación funcionará bien con un 2 que sepa marcar bien los límites del 3.
CON EL CUATRO. A los 4 les gusta sentirse especiales y los 2 cultivan relaciones de todo tipo. Es muy probable que conozcan sus respectivas vidas íntimas. Esto les motiva al sentir que son casi parte de la familia del otro y porque consiguen que su lugar de trabajo se convierta en un lugar de pertenencia.
Los directivos 2 utilizan su personalidad para llevar el negocio, lo que puede desalentar al 4 al ver esa intención de agradar a todos. Si el directivo 2 se siente criticado intentará encontrar alguna necesidad que satisfacer y se encontrará con un 4 que necesita apoyo, atención y ayuda. Pero el 4 se lo puede tomar como que el jefe se ha fijado en sus defectos o que le compara con otros y así comenzará un baile de idas y venidas entre los dos hasta que el jefe entienda que lo único que el 4 necesita es, sentirse respetado.
Los jefes 4 disfrutan de su condición y esto permite que los 2 les ayuden. A los 2 les gusta ser indispensables y los 4 no dudan en recompensar a las personas comprensivas. Pero si los 2 sienten que sus jefes les ignoran, se marcharán a apoyar el trabajo de otra persona. Los 4 consideran que los empleados trabajan para ellos pero los dos no trabajan «para» sino «con».
CON EL CINCO. La orientación del 2 hacia las personas y sus necesidades combina bien con la forma abstracta y aislada de trabajar del 5. Cada uno encuentra su lugar sin decir nada al respecto. Este par funciona cuando la atención se centra en la tarea y cada uno se vale de las aptitudes del otro para alcanzar un propósito común.
Los jefes 2 querrán saber qué piensan de ellos los empleados 5 y estos se lo tomarán como una intromisión. Los 2 tampoco llevarán bien no conocer nada de la vida privada de los 5 y pensando que no son felices aislados, tratarán de ayudarles, con lo que los 5 se lo tomarán de nuevo como una violación de su espacio personal. Pero si asigna tareas al 5 y le permite trabajar en un despacho separado, el 5 demostrará gran independencia y capacidad de decisión.
Si el 5 es el jefe, el 2 se sentirá apartado debido al aura de inaccesibilidad del 5 y se marchará a apoyar a otra persona que le necesite.
CON EL SEIS. Esta relación se basa en las diferencias. A los 2 les atrae el poder y los 6 son ambivalentes en cuanto a convertirse en autoridad. Ambos lideran bien cuando están alineados con la causa en la que creen. Los 2 quieren que florezcan sus favoritos y los 6 se identifican con la lucha así que todo funciona. Sin embargo la cosa cambia en entornos competitivos, los 6 debido al estrés y los 2 porque desean agradar.
Los 6 basan su liderazgo en la lealtad de sus empleados y se sentirán molestos si el 2 cambia con el único fin de agradar a alguien más poderoso. Además ambos pueden creerse objeto de cualquier aspecto negativo que surja en la oficina, el jefe 6 intentará eliminarlo mientras el 2 intenta hacer amigos. El empleado 2 verá las dudas del 6 como una falta de compromiso con la tarea. La mente que duda confunde al 2 porque ellos confían por instinto mientras los 6 creen que la confianza se construye poco a poco. Además el 2 verá el potencial de su jefe pero si ve que ese talento no se materializa irá con su ayuda a otra parte. Además los jefes 6 son igualitarios y no se plantean motivar a un empleado más que a otros y los 2 necesitan ese apoyo para sentirse seguros.
Los empleados 6 son capaces de ver los problemas a gran distancia y podrán poner sobre aviso al jefe 2. Si este no lo utiliza únicamente en su beneficio, conseguirá construir con el 6, una gran alianza.
CON EL SIETE. Suele ser una combinación muy popular. Cuando el 7 tiene una idea, el 2 la concreta. El problema es que ninguno de los dos conseguirá llevarla al final. El 7 porque pone la energía en la fase inicial del proyecto y el 7 porque se queda sin alguien a quien apoyar cuando el 7 «se desconecta».
Un empleado 2 con jefe 7 intentará manifestar todas las opciones esperando satisfacer una necesidad. El 7 cargará entonces al 2 con bastante trabajo duro y si no se siente apoyado por arriba, se irá a buscar mejores condiciones. Los 2 no pierden el tiempo con personas que no saben apreciar a los demás porque no se formará el vínculo personal que el 2 necesita.
Los jefes 2 si son capaces de colocar a los 7 en posiciones donde no se aburran, conseguirán que trabajen duro. Lo único que tendrán que temer es si la naturaleza evasiva del 7, le va a permitir cumplir los plazos.
CON EL OCHO. Son capaces de actuar de forma sincrónica cuando confían en sus respectivas intenciones. El 8 es el antagonista y el 2 el vínculo con los directivos y pueden actuar como «poli malo» y «poli bueno», el 8 hace cumplir las leyes y el 2 ofrece concesiones.
Un directivo 2 tendrá que ganarse el apoyo del 8. Si el 2 ejerce un liderazgo fuerte, puede que el 8 se cuestione si no lo hará en su propio beneficio y además la tendencia del 2 a favorecer a las personas que «se lo merecen» es algo que a los 8 les parece deshonesto. Y un 8 en rebelión puede dejar al 2 en desventaja.
Los jefes 8 serán amados y odiados por sus empleados 2. Si los 2 se sienten amados, los 8 tendrán un apoyo leal. Eso sí, los 2 deberán asegurarse de dar toda la información puntualmente al jefe para que éste no piense que hay una conspiración en su contra.
Esto puede hacer que el 2 no se sienta indispensable, y se refugie en la camarilla que haya elegido.
CON EL NUEVE. Es como dar un impulso a una fuente potencial de energía. Los 2 entran en acción impulsados por las necesidades de otras personas y los 9 necesitan ser activados. La relación funciona bien cuando los proyectos coinciden. El 9 tiene planes enterrados bajo compromisos secundarios y la magia del 2 radica en concretar esperanzas y animar a las personas, así que, el 9 se pone en marcha.
Los ritmos son diferentes. Si el 9 tarda en tomar decisiones, el 2 se impacienta, así que si el 9 es el jefe, el 2 se desespera.
Como jefes, los 2 confían más en ciertas personas clave que en una estructura meticulosa y luchan por crear comunidad. Aprecian el conocimiento de los 9 sobre las posiciones de otras personas y que no compiten con ellos. Los 9 son muy leales a una autoridad benigna así que los 2 les conceden reconocimiento público, algo que motiva al 9. Pero el 9 rechaza la desigualdad y si ve favoritismos, se desentenderá.
Los directivos 9 son eficientes si existe un curso de acción claro y si los 2 ven que el liderazgo es competente, colaboran. Además pueden ayudar al 9 con información clave que evite conflictos.