NECESITAMOS UN LÍDER SÓLIDO

«Muchas veces pensamos que los trabajos no avanzan porque en un equipo falta liderazgo. Eso es el territorio que más gusta a los 8, así que seguramente si se suman a tu equipo, aquello empezará a organizarse de forma inmediata. Aunque ese ímpetu puede que no encaje con todos los que ya están ahí. Vamos a verlo».

CON EL UNO. Ambos pueden unificarse o luchar por el control. La lucha por el control se centrará en diferentes estilos de supervisión. Los 1 controlan con «la forma correcta», los 8 insisten en «a mi modo o de ningún otro».

Los empleados 8 hacen bien su trabajo pero se niegan a responder por sus actos. Los directivos 8 controlan mediante la presencia física, cosa que a los 1 les resulta difícil de llevar. Los 8 enfadados sueltan lo que piensan en el momento mientras que los 1 se controlan hasta tener la razón.

Cuando encajan, se forma una pareja unificada. Ambos son trabajadores obsesivos y los dos apuntan a resultados prácticos. Los 8 pueden utilizar a los 1 como guías de comportamiento y los 8 pueden liberar a los 1 de su carga de preocupación.

CON EL DOS. Son capaces de actuar de forma sincrónica cuando confían en sus respectivas intenciones. El 8 es el antagonista y el 2 el vínculo con los directivos y pueden actuar como «poli malo» y «poli bueno», el 8 hace cumplir las leyes y el 2 ofrece concesiones.

Un directivo 2 tendrá que ganarse el apoyo del 8. Si el 2 ejerce un liderazgo fuerte, puede que el 8 se cuestione si no lo hará en su propio beneficio y además la tendencia del 2 a favorecer a las personas que «se lo merecen» es algo que a los 8 les parece deshonesto. Y un 8 en rebelión puede dejar al 2 en desventaja.

Los jefes 8 serán amados y odiados por sus empleados 2. Si los 2 se sienten amados, los 8 tendrán un apoyo leal. Eso sí, los 2 deberán asegurarse de dar toda la información puntualmente al jefe para que éste no piense que hay una conspiración en su contra.
Esto puede hacer que el 2 no se sienta indispensable, y se refugie en la camarilla que haya elegido.

CON EL TRES. Ambos tienen estilos de liderazgo muy marcados, son agresivos y territoriales, valoran más el producto que el proceso y se enfadan si las tareas se interrumpen. Si están del mismo lado son un equipo de acción imbatible y si no, hay una lucha de poder garantizada.

El estilo 8 es directo, lo que ves es lo que hay, y confrontador, mientras el 3 es camaleónico, eluden, traman y cambian para caer bien a los demás. Los 8 establecen una meta sobre una plataforma sólida y se lanzan mientras los 3 se ponen en movimiento y aprenden sobre la marcha. Los 3 piensan que los 8 son pendencieros y los 8 piensan que los 3 son mentirosos.

La disposición natural muestra al 8 como jefe y al 3 como productor máximo. Si el 3 se siente valorado la relación crecerá. Pero el 3 debe permanecer en su sitio porque los 8 odian los desafíos de poder.

Si el 3 es el jefe debe preocuparse mucho por ejercer el poder de forma justa, no actuar de forma camaleónica y ser leal a sus empleados. Si no, es posible que el 8 inicie una rebelión.

CON EL CUATRO. Es probable que ambos se crean por encima de las reglas, los 4 porque creen que las reglas habituales no están adaptadas a ellos que son especiales y los 8 porque se sienten más fuertes que la ley. Forman una pareja imbatible cuando consiguen centrarse en sus tareas, pero los 8 tienden a desperdiciar energías en sus apetitos personales y los 4 se desconcentran por sus preocupaciones de índole emocional. Como ambos son competitivos, esto puede desembocar en una relación constructiva o en amarga desconfianza. Los 4 exigen estatus especial para cubrir sus sentimientos de vergüenza interior pero también son innovadores y se comprometen con las necesidades emocionales de los demás. Y los 8 compiten por el liderazgo pero también representan el deseo estable del que dependen los negocios bien hechos.

La cooperación dependerá de la sinceridad absoluta. Son territoriales y ninguno se rendirá al otro, pero confiarán por completo cuando descubran sus respectivas intenciones. Los 8 admiran a sus competidores, lo prefieren antes que la sumisión. Los 4 aspiran a ser reconocidos por sus contribuciones y se entregan si la relación fomenta su creatividad.

Un jefe 4 que inicie un proyecto creativamente audaz podrá sincronizarse con un empleado 8 que culmine el trabajo. Como jefes, los 4 pueden prever e inspirar pero les aburre materializar el concepto, así que podrán orientar al 8 y cederle el control. Eso sí, cualquier cambio inesperado alterará al 8 y se opondrán a no ser que comprendan el nuevo punto de vista.

Los jefes 8 suelen crear reglas y saltárselas, lo cual no molesta a los 4 siempre que se mantenga la conexión emocional. En caso contrario su sed de venganza iguala a la de cualquier 8.

CON EL CINCO. Los 5 ni seducen ni se oponen con sus emociones, son personas de bajo impacto que alejan la atención de sí mismos concentrándose en sus tareas. Nosotros hablamos el 5 asiente y nos sentimos comprendidos.

Los 5 rara vez implementan sus creaciones. Les supone un esfuerzo inmenso pasar de la teoría a la realidad, porque además esto incluye interacciones personales, así que suelen manejarse vía e-mail. Un 8 de confianza cogerá el mensaje y se pondrá a trabajar de inmediato.

La mentalidad del 5 como líder puede resultar atractiva a los empleados. Son negociadores flexibles que no se toman la presión negativamente como algo personal. Analizan de forma imparcial lo que concede a los 8 la libertad de decir lo que piensan sin que esto produzca repercusiones. Podemos ver a los 8 a punto de explotar, al 5 tomando distancia y a ambos decidiendo olvidar el incidente sin guardarse rencor. El conflicto más frecuente muestra al 8 llenando el vacío del jefe 5 ausente y a éste tachando al empleado 8 de insubordinado.

Los jefes 8 son seguros de sí mismos y resulta difícil cambiar su curso de acción, será a su modo a de ningún otro. Un 5 astuto aportará datos y dará un paso atrás. Los 5 llegan a conclusiones de forma lenta y no arriesgan y cuando los 8 quieren acción, les calumniarán por precavidos. Así se retirarán a sus informes que presentarán completos al 8, y si lo hacen de forma presencial, se ganarán su corazón.

Su forma de actuar es muy diferente, a los 8 les gusta entrometerse y los 5 odian las intromisiones, los 8 quieren contacto y los 5 se alejan. Cada uno dirá que el otro es controlador, el 8 dando un paso al frente para hacerse con el control y el 5 dando un paso atrás para controlar desde la distancia. Aunque eso sí, ambos confiarán en los talentos naturales del otro: los 5 están protegidos contra la confrontación y los 8 aprenden de ellos a pensar antes de actual.

CON EL SEIS. Bajo presión los 8 se vuelcan con más fuerza y asumen más el control. El 6 sin embargo tiende a retroceder para analizar las consecuencias. Los 8 minimizan la oposición y pujan contra los límites, la inacción para ellos es de débiles, y los 6 hacen exactamente lo contrario, se oponen y magnifican las consecuencias de las acciones impetuosas de los 8.

Los jefes 6 se ven intimidados por los impetuosos 8, que además pueden saltarse las reglas y modificar las prioridades para su propio beneficio. Pero los 6 también desean agradar y dudarán entre despedir al 8 o sobrecompensarle. Al 6 le preocupa provocar quejas y que lleguen a sus jefes, así que, o bien se derrumban o bien se deshacen del 8.

Los jefes 8 suelen proteger a su gente, lo que alivia las dudas del 6. Pero si se convierte en un tirano provocará la lucha o la huida del 6. Los 6 consideran que los 8 son controladores y los 8 que los 6 son individuos fuera de control. Los 6 suelen tener ideas excelentes que suelen ir acompañadas de dudas y los 8 son capaces de eliminar incertidumbres y convertir ideas en realidad.

CON EL SIETE. Ambos tipos se motivan a sí mismos. El impulso inicial da paso a una rápida acción. Son muy seguros de sí mismos y avanzan sin percibir si se han desviado del camino. Los 7 se desvían para explorar opciones y los 8 debido a su patrón de producción basado en «todo o nada». Las diferencias crecen trabajando bajo presión, el 8 apunta al objetivo directo a toda máquina mientras el 7 sigue disperso en diferentes opciones.

Los jefes 7 tienen que ponerse a prueba ante los 8 debido a su liderazgo multidireccional y a que los 8 quieren regulaciones claras y supervisores justos. Si los 8 se sienten manipulados y empiezan a pensar en términos de blanco o negro, evaluarán a su jefe desde lo justo o lo injusto, la honradez o la mentira. Un empleado 8 leal bajo un plan lógico será un apoyo muy práctico que permitirá al 7 ampliar el alcance de sus proyectos. El 7 es un visionario y un proceso ingenioso puede conseguir el apoyo del 8.

Los jefes 8 son famosos por imponer reglas de forma selectiva, lo que los 7 interpretan como un permiso para obedecer de forma selectiva. A ninguno de los dos les importa saltarse las reglas, para ellos son pautas sugeridas. Los jefes 8 además olvidan lo que no quieren oír y culparán al 7 por su descuido cuando lleguen las malas noticias. Si el 7 se siente intimidado, improvisará e incorporará los cambios que considere, cosa que enfurecerá al 8 por la pérdida de control. Es un miedo del 8 a la pérdida de control y del 7 a la dominación.

Pero los 7 comprometidos hacen que los 8 se sientan seguros y dejen de ponerles a prueba. Así el 7 informará con puntualidad y el 8 se sentirá reforzado en su control, aunque las noticias que reciba sean malas.

CON OTRO OCHO. Se centran más en ganar que en verso como ganadores y eso genera miedo y respeto entre sus compañeros. Orientan sus pasos hacia posiciones de poder porque no les gusta que les controlen. Son capaces de manejar la confrontación sin venirse abajo. Cuando hay un doble 8 la lucha de poder está asegurada, a no ser que se necesiten por alguna razón en cuyo caso no dudarán en cooperar.

En caso de desencuentro, su ansia de venganza solo tiene como objetivo empatar el marcador para no sentirse en desventaja.

Una oferta injusta desencadenará en ellos una clara resistencia.

Los jefes 8 suelen respetar las ambiciones de sus empleados porque esperan que les desafíen y así aprovechan para ponerles a favor de la empresa o en contra de un equipo rival.

Como empleados se sienten menos a gusto en especial si consideran que su jefe no es justo. Justo para él es que le permita avanzar, si no lo hace, lo convertirá en portavoz de las facciones más descontentas.

Si se siente traicionado, todo vale y sabrán presionar para que a su alrededor todos se posicionen a un lado o a otro.

Los 8 son muy poco conscientes del impacto que producen en los demás y subirán el volumen hasta asegurarse de que les escuchan. Y otra cosa que no se debe hacer nunca es ocultar la información a un 8.

CON EL NUEVE. Los 8 se enfadan con facilidad y se hacen con el control directamente y los 9 expresan su enfado d forma indirecta a través de una resistencia pasiva. Sus energías combinadas son altamente constructivas, el 8 inicia la acción y maneja el conflicto y el 9 actúa como mediador y brinda su apoyo.

Como jefes los 8 establecen extensas y complicadas pautas que aseguran un control total. Cuando se sienten expansivos se saltan sus propias reglas que se reactivan si desean tomar de nuevo el control. Los empleados 9 aprecian el liderazgo firme pero no soportan la confrontación. Sí se dejan arrastrar por el ímpetu de la acción grupal por lo que podrán alinearse detrás de un jefe 8. Pero si el jefe le exige que asuma responsabilidades lo más probable es que l 9 se atrinchere. El jefe exige y el 9 traslada las culpas, el 8 disiente y el 9 se queda mudo. Pero los 9 son el complemento ideal de los 8 porque huyen de la confrontación directa y esperan durante años.

Ambos suelen echar las culpas a los demás: los 8 para no cuestionarse a sí mismos y los 9 porque se sienten arrastrados por ideas de otros. El conflicto llega porque el 8 suele olvidar elogiar a otros y el 9 espera un reconocimiento no solicitado.

Cuando el 9 es el jefe, asusta al 8 porque se distrae, el 8 se lo toma como un liderazgo incompetente y le pondrá a prueba posicionando al resto de la oficina a su favor o en su contra. La forma de dirigir del 9 basada en el consenso tampoco encaja con el modo de proceder del 8, que empezará a hacer ruido para que el mensaje llegue lo más arriba posible.

Publicado por diariodeunaescéptica

Llevo trabajando más de 20 años en comunicación y desde hace algunos años estudio también Eneagrama. Es una herramienta en auge total en Estados Unidos y ya se está usando tanto a nivel de guiones de series y películas para construir mejor los personajes, como en las oficinas para mejorar las relaciones entre personas. Pero creo que se puede ir más allá y las marcas pueden utilizarlo también para definir mejor su forma de comportarse y para responder mejor a las motivaciones de compra de los 9 eneatipos.

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