EL ENEATIPO 1 EN EL TRABAJO

«Esas personas de tu entorno laboral que casi siempre tienen el ceño fruncido, que trabajan incansablemente y que tienen un nivel de exigencia alto con todos. Es como si nunca se relajasen, pocas veces les has visto tener un momento de risas en el entorno laboral aunque es verdad que no te resultan especialmente desagradables y cuando salen de cañas, tienen conversaciones de lo más interesantes con una visión crítica del mundo. Así son los 1, seguro que conoces alguno».

Les motiva hacer lo correcto, la ética, los valores, la moral. Son conocidos como los reformadores del eneagrama.

Son trabajadores incondicionales. La autocrítica se convierte en defensa propia para criticar a los demás porque son altamente perfeccionistas con lo que hacen y se creen por eso con derecho a reclamárselo a los demás. Predican con el ejemplo y para ellos no hay grises, el trabajo es impecable o vergonzoso, blanco o negro. Son tan escrupulosos que supervisan sus propias acciones. Y se sienten culpables por no alcanzar sus elevados parámetros internos (autoimpuestos). Desvían la culpa: «el motivo es X» o «no ha sido culpa mía».

Desean tener una carrera de éxito pero eluden el riesgo, les surgen todos los interrogantes posibles, como si fuera poco riesgo cometer un error. Les preocupa traicionar sus ideales por conseguir seguridad y les aterroriza cometer un error fatal. Cuando tienen dudas, esperan, no se arriesgan.

Los perfeccionistas tienen la mente muy ocupada mientras la acción está teniendo lugar: intentan ser claros y tomar la mejor decisión posible pero su meticuloso y prolongado enfoque puede frustrar a los demás e incluso hacer que se sientan controlados. A las otras personas les irrita que el uno analice tan minuciosamente cuestiones que para ellos son importantes y que además, convoque una reunión tras otra sin tomar una decisión.

Les agrada contar con pautas y organigramas específicos. Les gusta la organización y las responsabilidades, saber quién se encarga de cada cosa. Aunque a ellos les cuesta delegar porque quieren hacer bien su trabajo. Además no quieren quedar comprometidos por los errores ajenos y se mantendrán en una postura de aislamiento hasta que se determine el origen del error.

Siguen cada detalle por lo que desperdician gran cantidad de energía. Incluso buscan evidencias de carácter ético: disciplina, modales, apariencia, respeto.

Prefieren hacer que sentir, desean centrarse en el trabajo en lugar de establecer relaciones personales, primero la obligación y luego la devoción. Se entregan al trabajo y sienten placer por el trabajo bien hecho. Se esfuerzan al máximo por una buena causa, por un buen líder o por un equipo competente. Y se comparan con los demás, estableciendo que si los otros trabajan, ellos también lo harán, y al contrario, si el resto no lo hacen, ellos tampoco.

Tantean, perciben lo que otros hacen bien y mal. Defenderán a los demás si «están en lo correcto» (según ellos) pero divulgarán la lista de rencores si no lo creen. Y siempre defenderán a ultranza a aquellos que trabajan en desventaja o a quienes mejoran gracias a su esfuerzo personal.

Desean recibir recompensas por su esfuerzo y preparación (que incluso realizan en su tiempo libre), pero no las piden. Si no las reciben su resentimiento se traslada a pequeños detalles e interacciones nimias y legitiman sus sentimientos heridos culpando a otros.

Como líderes sienten que guiar equivale a controlar la calidad. El liderazgo supone iniciar un plan perfecto, designar responsabilidades en cada sector e implementarlo escrupulosamente a través de directivos provistos de pautas claras.

Refinar una idea les resulta un interesante desafío. Absorbe información en cada fase pero tiende a implementarla de forma mecánica, su pensamiento se vuelve inflexible, piensa en blanco o negro y se ajusta al plan perfecto por lo que puede ignorar datos valiosos que no se ajustan al esquema. Una vez activados les resulta complicado cambiar de idea.

El liderazgo del uno resulta muy efectivo en situaciones que requieren planificación y estructura pero no funciona cuando hay que tomar decisiones espontáneas o manejar nueva información. Sus proyectos tienden a extenderse, a llevar más tiempo del pensado y costar más de lo esperado. Van solucionando los imprevistos sobre la marcha para llegar al trabajo perfecto, no pasan nada por alto, creen que eso es lo correcto y no entienden que se cuestione que algunas cosas serían prescindibles porque sienten que afectaría a la calidad final.

Normalmente los uno suben en el escalafón gracias a su esfuerzo, perciben quién se entrega y hace horas extras, quién participa y quién no. Para ellos son imprescindibles valores como la honradez, la lealtad a la familia, la buena presencia personal y el respeto por la autoridad.

Como empleados sienten respeto por organizaciones con una buena imagen y reputación labradas durante años. Desean ser evaluados en función de sus aptitudes, sus cualidades y su mérito y se sienten incómodos ante criterios que para ellos son subjetivos, como la personalidad.

Les resulta más sencillo criticar una posición establecida que asumir un nuevo punto de vista, aunque son altamente innovadores dentro de las pautas establecidas. Para ellos los cambios deberían ir acompañados de las correspondientes pautas de implementación, y estas no deben ser ambiguas para evitar que puedan llevarse a cabo de diferentes maneras.

Se preocupan más por las metas que por el proceso porque para ellos el proceso es tener todas las piezas ordenadas antes de empezar, para ellos cualquier interferencia, error o fallo supone una detención completa, una revisión total y la vuelta al principio. Se niegan a actuar si no sienten que están perfectamente preparados y en situaciones de presión pueden bloquearse. Eso sí, disfrutan de la excelencia de una tarea y tienen una gran paciencia con las personas que se esfuerzan por mejorar, no les importa ejercer de maestros.

Para ellos formular preguntas puede ser un motivo de estrés porque sienten que no se han preparado bien, prefieren estudiar el tema en profundidad antes de lanzarse a preguntar (no quieren hacer una pregunta obvia o incorrecta si creen que pueden tener la respuesta en la documentación que se les ha facilitado).

También dan por hecho que existe una correcta forma de proceder y desean saber exactamente lo que se espera de ellos, sintiéndose atrapados y ansiosos con las instrucciones poco precisas.

Si trabajan en equipo necesitan saber que se van a hacer las cosas bien. Les resulta traumático ser contradichos en público aunque se les da muy bien la controversia y el debate que puede acabar en consenso.

EL ENEATIPO 9 EN EL TRABAJO

«Sonríe, sí, sonríe, ¿a quién te recuerda? Sí, seguro que tienes en mente a esa persona a la que siempre imaginas sonriendo o por lo menos con esa de cara de estar de lo más tranquila, como ensimismada pensando en sus cosas, con un gesto agradable. Y, te pregunto, ¿recuerdas alguna discusión seria con esa persona? No, ¿verdad?»

Los 9 son los pacificadores del eneagrama, rara vez discuten porque entienden todos los puntos de vista y siempre buscan el consenso. Les motiva la armonía, la colaboración, el ambiente positivo.

Para los 9 es más cómodo evitar los conflictos y seguir los planes de otras personas. Les fascina la inseparable sensación de fusión. Por eso tienen a actuar como mediadores en lugar de ponerse de un lado o de otro. Debido a su disposición a unirse a otras personas, esperan que a cambio, les acepten. Les cuesta un gran esfuerzo generar planes propios y cuando consiguen hacerlo dan por hecho que los demás tienen que aceptarlos. No tienen dificultad en decidir sobre cuestiones mentales pero una decisión personal les supone separar su pensamiento de los planes de todas las demás personas.

Centran su atención en fuentes de gratificación secundarias. Descuidan las necesidades reales para ocuparse de sustitutos, por lo general la comida, los viajes, la televisión o las reuniones. Disfrutan del tiempo libre y del placer de un día sin objetivos que cumplir.

Les atraen las formas de actuar familiares, conocidas y predecibles porque eso les da tiempo para reflexionar. Suelen caer en rutinas ritualistas. Así minimizan el conflicto y dominan el dilema de la toma de decisiones.

Son famosos por realizar giros de 180º en su vida sin previo aviso. Es una decisión muy meditada y cuando la toman ya no hay vuelta atrás. Suelen decir que necesitan un empujón para empezar a rodar pero que después, nada les detiene.

También son famosos por darse cuenta de que están enfadados días después de que se produzca un suceso. Pero su enfado se suele traducir en adoptar un ritmo más lento, volcarse en otros proyectos o dejar de prestar atención.

Se relajan en ausencia de fricción, ellos desean que las cosas sean agradables y hacen lo posible por evitar conflictos. Para ellos es esencial que la «familia laboral» se lleve bien porque quieren sentirse a gusto en el trabajo, particularmente en la relación entre la autoridad y el empleado.

Florecen en condiciones de apoyo positivo pero evitan buscar los ascensos, esperan el reconocimiento ajeno pero no lo pedirán.

Les gusta que todo esté bien definido: los procedimientos, las órdenes y las recompensas, así adaptan su consumo de energía según pautas predecibles, sin sorpresas. Y desean una estructura que apoye las decisiones aunque no les gusta tomarlas, así que siguen pautas establecidas y evitan las decisiones espontáneas. Son muy cautos a la hora de correr riesgos sintiéndose más seguros en rutas conocidas así que repiten estructuras que les han dado buenos resultados en el pasado. Como tienen miedo a la decepción, evitan además cualquier riesgo que genere esperanzas.

Dilatan sus decisiones recopilando datos, posponiendo lo esencial para seguir adelante con lo no imprescindible. Además tener muchas cosas que hacer les abruma y tienen dificultades para establecer prioridades laborales porque las cuestiones de menor importancia también sienten que deben ser atendidas.

Funcionando «en automático» pueden producir gran cantidad de trabajo ya que anulan la conciencia de sus propios planes mientras siguen adelante en la rutina. Esta rutina productiva, sumada al entusiasmo del resto les aporta gran energía.

Suelen ser ambivalentes en su relación con la autoridad: desean la estructura y seguridad pero como tienen dificultades para establecer prioridades y ponerse en marcha, son tozudos si las instrucciones se las dan otros. Primero expresan su ira respecto al trabajo de forma encubierta, ignorando el problema o echando las culpas a la estructura, la mala gestión o los compañeros.

Como líderes suelen enredarse entre diferentes puntos de vista y examinar alternativas detalladamente en lugar de llevar a cabo un liderazgo preciso. Las necesidades de una sección pueden chocar con las de otra por lo que prefieren escuchar todas las voces, conseguir gran cantidad de información y repartir un poquito a cada una. Esto les lleva a ser imprecisos en el modo en que hay que llevar a cabo un plan y hace que por lo general actúen lentamente y una vez que encuentran una solución que funciona, tienden a repetirla.

El conflicto les resulta muy difícil. Por eso se alejan de las dificultades y no dan instrucciones claras cuando más se necesita. En condiciones de conflicto evitan decir nada para no decir no.

Como empleados responden a la estructuración y prefieren los entornos que ofrecen claros incentivos y recompensas. No desean competir ni atraer la atención hacia ellos.

Pueden asumir riesgos, tomar decisiones y ser creativos dentro de los parámetros de un sistema organizativo. Es importante que vean la oportunidad de avanzar aunque tal vez no le saquen provecho de inmediato.

Se funden con el entorno, tanto si es optimista como si supone insatisfacción.

Suelen ser agradables en su lugar de trabajo si sus opiniones son tenidas en cuenta. Son jugadores de equipo por naturaleza siempre que el conflicto sea mínimo. Se sienten orgullosos por las victorias grupales y pueden experimentar el triunfo de otro jugador como si fuese suyo. Producen con más creatividad y eficacia dentro de un equipo como colaboradores individuales y pueden actuar como «pegamento» en un proyecto porque muestran gran tranquilidad en los momentos difíciles.

EL ENEATIPO 8 EN EL TRABAJO

«Cuando un 8 entra por la puerta, lo sabes. De una forma u otra se hace notar, puede que interrumpa una reunión, que hable más alto de la cuenta o que haga un comentario que denote su presencia, incluso puede que no diga nada. Llenará el espacio de una forma que no hacemos el resto, con cierto poderío, como si hasta ese momento todos supiésemos que faltaba alguien que hiciese que, por fin, todo funcionase».

Sí, los 8 son así, hasta cierto punto se les puede considerar invasivos aunque no sea esa su intención porque no es una actitud fingida, les sale natural, sin intención y no pueden evitarlo. Son los desafiadores del eneagrama y les motiva el poder, el control, la autoridad, la verdad y la justicia.

Entendieron desde muy pequeños que los fuertes dominan a los débiles y que las cosas buenas de la vida van a parar a aquellos que se hacen con su control. Para ellos el hecho de mantener una base de poder personal se confunde con los actos protectores y la verdad objetiva.

Ven la verdad con absoluta certeza y dejan de cuestionar. Entonces se ponen en movimiento antes de saber qué hacer y hablan antes de saber qué decir. Se sienten derrotados si no pueden expresar su opinión y la mantienen en su cabeza hasta que pueden llegar a exponerla. Siempre están a la defensiva por si alguien abusa o se aprovecha de ellos.

Cualquier persona que les resulte interesante se convertirá en su blanco y la pondrán a prueba para ver cómo actúa bajo presión. Si supera la prueba será su amigo.

No son conscientes de las consecuencias de lo que dicen o hacen, ni sensibles a la opinión de las personas. Su tarea es conseguir lo que quieren de la forma más rápida posible. Su ira es directa, no tienen planes ocultos, si expresan su enfado no guardan rencor.

Controlan la oficina de forma jerárquica, quieren ver quién está al cargo y si es justo en su forma de liderar, respetan el liderazgo honrado. Y asumirán el liderazgo en su posición, centrando la atención en los competidores fuertes para controlar el proyecto, la firma, la lealtad de los seguidores. Agradecen tener oponentes que merezcan la pena.

Establecen límites para asegurarse de que están protegidos. Y sin darse cuenta polarizan a las personas en 2 facciones deseando saber qué postura adopta cada una, provocando a los demás para conseguir respuestas claras. Consideran además que su opinión es el enfoque correcto: «a mi modo o a ningún otro». Incluso imponen reglas que consolidan su ventaja personal e ignoran las que no lo hacen.

Pueden considerar el compromiso como una forma de debilidad.

Exigen estar completamente informados, los cambios en los detalles pueden desatar su preocupación por ser manipulados. Les preocupa la justicia y la protección, si no cuentan con información no pueden ejercerlas de forma efectiva.

Como líderes los 8 son directos y agresivos, lo que ves es lo que hay. Son muy valorados durante la fase de impulso inicial de una operación. Son personas muy seguras de su liderazgo, prefieren centralizar el poder a delegar. Es probable que lleven a cabo un plan de reorganización que incluya una limpieza de personal ineficiente, diversas contrataciones y despidos y una muestra general de fuerza. Por lo general son protectores de un selecto grupo de personas a las que consideran «su gente».

Los líderes 8 pierden el interés cuando carecen de una salida constructiva. Aquellos que son poderosos y tienen mucha energía para quemar suelen dar excesiva importancia a los incidentes menores, así dan salida a toda esa energía, a través de trivialidades.

La clave para trabajar con un 8 consiste en hablar claro. No buscan que estés de acuerdo con ellos, pero sí que les dés tu punto de vista, sin suavizar ni manipular la información por miedo a causar problemas. No debes actuar por iniciativa propia y debes consultar cualquier duda. Mantener al 8 informado en todo momento es fundamental para ganar su confianza. Pueden manejar las malas noticias pero no la falta de noticias.

Buscar al culpable es la primera línea de defensa. Esa culpa se convierte fácilmente en desdén y si no reaccionas, consideran que admites tu culpabilidad. Si te consideran culpable, actúa con responsabilidad porque les interesa saber cómo te manejas en situaciones de tensión máxima. Deberás ser cuidadoso y documentar los detalles porque los van a verificar. Lo mejor es no poner excusas ni culpar a otros. Explica tu punto de vista y plantea recomendaciones. A partir de ahí, fija un sistema de información directo para que él pueda verificar que el trabajo avanza.

Son muy sensibles a la posibilidad de quedar en desventaja así que ven la traición en el más inocente de los descuidos.

Les cuesta delegar y mantienen una estricta supervisión para sentir que no pierden el control. Te prueban continuamente. Son parcos alabando a los demás y un «estamos mejorando» puede significar que estáis en la cumbre.

Como empleados son el jefe aunque el título sea de otro. Esa sensación de autoridad suele destruir sus relaciones.

Desean un intercambio justo de tiempo y trabajo y ofrecen un fuerte apoyo a los sistemas que consideran justos.

Suelen ser grandes jugadores de equipo. No muestran interés a no ser que se sientan implicados. Son competidores dedicados y trabajan hasta caer rendidos cuando sienten interés por algo y asumen las dificultades en lugar de evitarlas. Suelen obtener puestos clave simplemente por la fuerza de su presencia personal.

Suelen sentirse heridos si se les excluye de un evento social, tal vez no asistan pero deben ser invitados.

Les gustan las discusiones con un elevado nivel de decibelios y esa peculiaridad les hace parecer discutidores.

EL ENEATIPO 7 E EL TRABAJO

«El 7 es ese compañero que nunca te dice que no a ir a tomar una caña después del trabajo, y si sobre la marcha sale un plan con tus amigos y le invitas, irá sin ningún problema, es más, puede que la noche se alargue de plan en plan y de acción en acción sin que llegue a pensar que mañana tiene que trabajar aunque sabe que tú tendrás el día libre y por eso estás tan tranquilo. Solo piensa en disfrutar ese momento que está viviendo y el siguiente momento que está por llegar. Así la fiesta no termina nunca :-)».

El mundo del 7 está lleno de oportunidades y opciones, ideas y aventura, planes para hacer que el futuro sea brillante. La mente de un 7 anhela la experiencia y anticipa el futuro. Les motiva la diversión, las oportunidades, las opciones, las experiencias. Son los entusiastas del eneagrama.

Van donde son bienvenidos y orientan sus pasos hacia las personas que les aprecian. Sienten que valen mucho como personas, tienen alta autoestima, pero suelen moverse por la vida sin tomar conciencia del dolor ajeno. Su atención se dirige al próximo suceso, la vida continúa.

Para ellos un proyecto finalizado invita al comentario y a las críticas, mientras que las ideas preliminares pueden ser libremente comentadas y disfrutadas. Pueden volverse insistentes con respecto a las ideas poco prácticas y los puntos de vista ineficaces. Prefieren las ideas y la teoría a la implementación. Destacan en los proyectos de final abierto que no conducen a la rutina. Se conectan, planifican, sintetizan ideas y puntos de vista. Alinean el proyecto con otras áreas de interés.

Los 7 van en pro de sus intereses. Vivir debería ser una aventura, se centran en lo placentero evitando el sacrificio y el dolor.

Los 7 son traviesos y positivos, imaginativos y poseedores de una gran inventiva. Las tareas diarias están cargadas de placer una forma fascinante de vivir la vida, plasmarán nuevos enfoques sobre una tarea en lugar de enfrentar la rutina. Pero su preocupación por los placeres personales les hace parecer despreocupados por los demás o indignos de confianza. Si se sienten amenazados adoptan una postura de superioridad.

Ofrecen una buena solución a los problemas de autoridad. Desean igualarla, lo cual puede concebirse como un acuerdo justo entre iguales o como una situación planificada para asegurar que a nadie se le permita dar órdenes. Si nadie ordena la gente actúa como le place.

Se escabullen en lugar de confrontar. Y tienden a manipular a otras personas para conseguir su apoyo. Reenmarcan las opciones, sopesan las posibilidades y proporcionan una idea lúcida sin considerar su respaldo. Ofrecen convincentes generalidades con infinidad de pequeños pretextos y plantean sugerencias que suenan a promesas.

Trabajar con ellos es un placer. Saben perdonar y ser creativos durante los momentos difíciles. Y son las típicas personas que en la oficina se ganan el aprecio de todos.

Como líderes son capaces de relacionar diferentes clases de información entre sí hasta formar un patrón coherente. Poseen una fuerte visión positiva del futuro. Ven puntos de coordinación en diferentes sistemas y unen datos de forma muy original. Suelen tener profesiones que dependen de la ingenuidad, de la invención y de pensar antes que los demás.

Se manejan bien en el plano verbal y saben convencer. Donde mejor se manejan es en los ambientes rápidos que cambian a toda velocidad y dependen de la planificación y la síntesis de datos. Se desenvuelven mejor en las fases iniciales de los proyectos y pueden trabajar bajo presión. Pero se les da mejor planificar que implementar, la toma de decisiones puede ser caótica. Así que después de planificar, suele delegar.

Lo habitual es que busquen tener varios proyectos al mismo tiempo. En actividades redundantes se aburren y pueden cambiar de opinión o salirse por la tangente. Trabajar con un 7 significa estar dispuesto a cambios inesperados. También que supongan que las cosas avanzan sin supervisarlas y esto motiva que luego culpen a los que les dan las malas noticias. Les cuesta mucho ver sus propios errores.

Como empleados, hacen divertido trabajar con ellos. Adoran el proceso, el respeto mutuo y la participación durante el proyecto. Les importa más que un igual les acepte que el reconocimiento de un superior. Es más, tienden a equipararse a la autoridad lo que puede dificultarles la comprensión de los límites organizativos. Pueden ignorar la autoridad o parecer obedientes mientras infringen las reglas. Esta equiparación deriva de su deseo de libertad.

Les gusta lo rápido, las tareas veloces, que les permitan plantear distintas opciones para una acción. Son menos eficientes en entornos rutinarios y predecibles.

EL ENEATIPO 6 EN EL TRABAJO

«Seguro que todos tenéis ese antiguo compañero que hace ya años que se fue pero que siempre está ahí, no habéis perdido el contacto con él y de alguna forma sabéis que es porque de vez en cuando os llama o escribe a través de las RR.SS. para saber de vosotros y si se puede, tomar unas cañas. Así son los 6, no se van nunca, son leales a los suyos y si les llamas mañana porque les necesitas, sonreirán satisfechos y te ayudarán en lo que puedan. También, si echas la vista atrás y piensas como trabajaba, descubrirás a esa persona excesivamente precavida que analizaba un montón de variables posibles antes de tomar una decisión y que nunca llegaba sin su plan B, C, D o los que hiciese falta. Y de repente un día te sorprendía, ante algo inesperado, con una solución rápida e instintiva poco propia de él. Sí, los 6 también son así, capaces de una cosa y la contraria en su misma persona, como las 2 caras de una misma moneda, cosa que, a veces, desconcierta a los que tenemos a nuestro alrededor. Y lo digo así, en primera persona porque he de confesar que yo, soy un 6».

A los 6 les motiva el confort, la seguridad y sentirse a salvo. Son conocidos como los leales del eneagrama.

Ven el mundo como un lugar amenazador, han aprendido a ser precavidos. Escépticos y cautelosos buscan intenciones ocultas. Y paradójicamente el éxito puede provocarles temor, quedar a la vista de los demás equivale a recibir ataques.

Aunque los 6 ante el peligro, presentan 2 caras: fóbica (se esconden) y contrafóbica (desafían sus miedos de un modo agresivo). Por eso un 6 bajo presión y al límite, suele dejar de lado la duda, se deja llevar por el instinto y reacciona rápido.

Destacan notablemente en el cumplimiento de sus obligaciones y suelen animar a otros en la adversidad y ser heroicos en los momentos difíciles. La llamada del deber moviliza a la acción. Para ellos es fácil actuar por una causa pero un éxito personal provoca alarma. Les cuesta mucho continuar avanzando con eficacia cuando el éxito comienza a materializarse y no consiguen concentrarse cuando no encuentran ninguna oposición. Entonces la duda se instala en sus mentes y las opciones positivas les empiezan a parecer irreales.

El 6 complace a los demás con el fin de sentirse seguro. Necesitan certezas: si la noticia es buena pueden sentirse agradablemente sorprendidos y si es mala, al menos saben dónde se encuentran. Si ha de hacer frente a dificultades no tienen inconveniente en ponerse en movimiento pero lo desconocido les paraliza.

La mente de los 6 está organizada para cuestionar, descartar lo obvio y para atravesar capas de oscuro significado. La mente del 6 duda, restablece la posición mejorada y duda una vez más hasta que no le queda ninguna duda. Tienen un gran poder analítico. Su atención se centra en preguntar y examinar la posición contraria. La duda y la sospecha sobre lo obvio producen claridad. Representan la oposición leal: «Sí, pero…», son los abogados del diablo, considerando siempre lo contrario.

Necesitan reprimirse a una autoridad para sentirse protegidos pero cuando aprenden a valerse por sí mismos, entran en conflicto con dicha autoridad. Sobrevaloran el poder de la autoridad e invisten de mucho más poder del que en realidad tienen a las figuras que proyectan una imagen autoritaria. Esto les hace sentirse débiles y reaccionar contra ese sentimiento, buscando la protección de la autoridad (lealtad) e intentando derrocarla (rebeldía).

Suelen probarse ante los demás y se preparan para enfrentar el miedo. Son capaces de enfrentar cualquier contratiempo y competirán cuando los problemas impidan una victoria, defendiendo las causas de los menos desfavorecidos.

Suelen liderar con más claridad y fortaleza cuando los negocios deben cambiar de rumbo que cuando les espera una victoria asegurada. La duda desaparece cuando pueden probarse a sí mismos frente a una dificultad conocida y no frente a un escenario negativo que ellos mismos han imaginado.

Suelen ser líderes que luchan por la causa de los más débiles y su propia opinión destaca porque concentra la fe de otros.

Prestan más atención a las áreas de dificultad que a las alternativas positivas. Se centran en los fallos, no dejan de pulir y mejorar su obra y son capaces de trabajar con una sorprendente fortaleza y resistencia durante mucho tiempo sin una gratificación inmediata.

No suelen vanagloriarse del éxito, consideran que han superado los miedos y les atrae mediar en el siguiente problema difícil.

Como empleados la seguridad para ellos es fundamental. Responden a pautas claras, penalizaciones rotundas y una explícita cadena de mando de no depende del favoritismo ni de a quién conoces en la escala jerárquica.

Son muy creativos y cooperativos si su trabajo apunta a construir un futuro seguro. Pueden posponer su propia gratificación.

Si perciben que sus superiores son leales, responden con una fidelidad fuera de lo común. Sin embargo si les fallan, actúan con rebeldía.

La seguridad para ellos radica entre otras cosas en la información. Perdonan fácilmente el error cuando lo conocen pero consideran que los secretos son una manipulación.

Se sienten muy incómodos cuando deben competir con personas que ven a diario. Se sienten culpables de vencer pero tampoco se sienten bien si no lo dan todo.

Las personas con las que trabajan les parecen tan importantes como el trabajo en sí.

EL ENEATIPO 5 EN EL TRABAJO

¿Recordáis el post «¿Por qué le caigo mal?»? Uno de los personajes de los que hablaba era un 5, esa persona huraña e independiente que se relacionaba poco y que hacía pensar a su compañera que había algo personal con ella cuando realmente no era así. Los 5 provocan este tipo de malentendidos porque son muy celosos de su vida privada y no suelen mezclar el área personal y la profesional. Sus círculos son estancos y rara vez se mezclan entre sí, lo que hace que llegar a intimar con ellos sea realmente complicado. En el fondo porque son ellos los que no saben hacerlo y se sienten expuestos, se encierran en su caparazón, cumplen exhaustivamente con su tarea y se van a casa con la satisfacción del trabajo bien hecho sin pensar en sus relaciones con los compañeros.

Ahora que ya conocéis un poco más a este 5 que protagonizaba la historia inicial de estos post, os diré que lo que motiva este eneatipo es el conocimiento, los datos, el aprendizaje y la información. Se dice que «viven en la mente». Son los llamados Investigadores.

Tienen un altísimo apego a la información y el estudio privado. Desean comprender la realidad a través del esfuerzo del intelecto. Vivir en la mente les resulta sustentador. Cuidan su privacidad hasta el extremo y son territoriales. Cuando se sienten seguros en la oficina quieren controlar la rutina.

Sienten que su energía es limitada por lo que no desean utilizar tiempo ni energía en los planes de otras personas.

Trabajan duro por conseguir recompensas como la privacidad y la libertad de perseguir sus intereses personales, trabajan para comprar autonomía.

Necesitan lo previsible, desean estar preparados, esperan recibir apuntes de la última reunión y tener claro los nombres de los asistentes a la próxima.

Sienten la intromisión de los demás y les cuesta concentrarse el presencia de otros. Además se quedan helados cuando son cuestionados inesperadamente o cuando se les requiere una reacción sobre la marcha, necesitan «retirarse» para resolverlo.

Evitan estrictamente el conflicto levantando un muro a su alrededor que frene las escenas emocionales. Y para tomar decisiones lo harán siempre desde un punto de vista no emocional porque para ellos, recurrir a los sentimientos indica pérdida de control.

Son extremadamente productivos cuando disfrutan de una posición en la que pueden tomar decisiones y que además les evita las interacciones en primera línea.

Como líderes se escudan en puertas cerradas y un montón de teléfonos. Suelen tener fama de pensadores, analistas. Si hay que hacer presentaciones públicas adoptan la pose apropiada: mirada correcta y discurso memorizado, es como si representasen un papel. Transmiten los mensajes sin adornos y plantean los problemas sin suavizar sus facetas esperando que los otros aporten ideas voluntariamente. Quieren hechos.

Una vez organizado un proyecto se apresuran a delegar. Para proteger su privacidad organizarán contactos específicos por separado con cada miembro del equipo para no tener que exponerse ante todos al mismo tiempo. No fomentan la divulgación de la información ni el apoyo entre las diferentes áreas.

Son muy buenos sintetizadores, traducen gran cantidad de información a datos esenciales.

La falta de accesibilidad es una de las quejas relativas a su personalidad. Este estilo es devastador para los tipos de personalidad que necesitan sentirse conectados con las personas con las que trabajan.

Incapaces de manejar el conflicto y con muy pocas defensas para la confrontación pública, se retiran a pensar y deciden en privado.

Como empleados para ellos el infierno es una oficina con muchas mesas, sin divisiones y con compañeros de trabajo que salen a comer para hablar de sus relaciones.

Son pensadores discontinuos, se centran en una pieza de información, la descartan y continúan con otra. No necesitan ver piezas relacionadas entre sí, pueden examinarlas de forma independiente y ponerlas luego en contexto. Esto les dificulta los cambios de atención rápidos.

Miden el éxito por la capacidad de conseguir autonomía. El paraíso es que les paguen un sueldo decente que les permita seguir sus propios intereses intelectuales en una oficina privada con compañeros de trabajo dispuestos a suministrarles datos.

Las reuniones son una carga a no ser que vayan al grano. Para ellos es imprescindible evitar las discusiones abiertas. Les resulta muy productivo que los planes se anuncien con antelación para poder prepararse. Aprecian las preguntas específicas. No amplifican las demandas, no sonsacan datos o piden información que pueden necesitar para evitar ponerse en contacto con los demás, una de sus frases más habitual es: «no te lo dije porque no me preguntaste».

Son trabajadores incansables y se encuentran en su salsa ante proyectos difíciles, siempre que consideren que merecen la pena.

EL ENEATIPO 4 EN EL TRABAJO

Probablemente el eneatipo 4 sea el más fácil de distinguir solo con verles. Son esas personas que llaman la atención dentro del grupo por su forma de vestir, no solo porque llevan prendas que muchos dudaríamos dónde encontrar, sino porque resultan atractivos de alguna forma cuando las visten. Nosotros jamás nos las pondríamos (los que no somos 4) pero las vemos en ellos nos parece que quedan bien a pesar de no estar de moda o incluso, ser de otra época (p.ej. chicos que hoy visten habitualmente con chalecos de traje o sombrero). Si pensamos en una marca que represente a este eneatipo, ahí está Desigual, antes de extenderse y convertirse en algo para todos, cosa que, los 4 ya no contemplan.

A los 4 les motiva la autenticidad, la belleza, el «ser especial», la originalidad, lo único. Son los Individualistas del eneagrama, pero no porque quieran vivir aislados sino desde ese punto de vista de la búsqueda incesante de sentirse únicos. Son melancólicos, románticos, dramáticos…

A los 4 los demás les parecemos personas satisfechas y felices en nuestros trabajos. No es una cuestión de que sientan celos de nosotros porque como miembros de la triada emocional, ellos desean que los demás seamos felices. Simplemente es que ver la felicidad ajena les recuerda que ellos, no son felices. Y desde esta premisa inician una búsqueda incesante que les lleve a la felicidad: dinero, estilo de vida único, reconocimiento…

Su preocupación por ser diferentes y por establecer una postura personal en cuanto a la diferencia aporta un toque personal a sus emprendimientos. Por ello quieren que sepas que estás tratando con un ser especial, un tesoro, un descubrimiento inesperado. En el trabajo buscan sentirse respetados por su visión personal y sus ideas.

Buscan trabajos distintivos, donde se les permita exhibir su creatividad, incluso su genialidad, toques excéntricos en la presentación y un enfoque único de la vida empresarial. Se sienten llamados a dedicarse a actividades emocionalmente intensas: ofrecer ayuda a personas que sufren, luchar por los derechos de los animales, trabajos nocturnos de atención emocional… Todo lo que tenga que ver con las emociones, les engancha de forma especial.

Su eficiencia está altamente ligada al estado de ánimo. Cuando algo les enamora, se apasionan y se entregan sin tapujos. Pero también pueden sabotear la conducta empresarial si no se sienten a gusto. Suelen ser mordaces con sus competidores inmediatos. No florecen en un entorno que requiera una estrecha colaboración con personas más capacitadas, más valoradas o mejor pagadas.

Desean estar conectados a alguna autoridad especial, sobre todo a aquellos que prefieren la calidad a la popularidad. Y desde luego no están hechos para trabajos rutinarios que no permitan hacerles brillar de forma especial.

Lideran con vigor y alta competitividad cuando hay algo que probar y les gusta llegar hasta los extremos. Son más efectivos en el punto de riesgo que en mantener una operación y suelen sentirse agobiados por los pormenores. El desastre reaviva su interés, cuando el éxito parece inalcanzable se vuelve seductor pero lo rutinario les aburre.

En entornos competitivos actúan como los 3, buscan recompensa material y reconocimiento pero no para superar a los demás como en el caso de los 3, sino para diferenciarse de otras personas.

Establecen claras diferencias entre lo que hacen para vivir y lo que son en realidad, por lo que su actividad del día a día puede ser radicalmente distinta respecto a su vocación: banquero/poeta, científico/bailarín, competidor de día/amigo de noche.

Los conflictos clásicos con los 4 tienen que ver son su forma de relacionarse, basada en el juego de seducción y rechazo. Cuando consiguen lo que quieren, se acabó el reto, la situación les aburre y lo dejan, son los constantes insatisfechos.

Como empleados tienden a sentirse especiales y florecen cuando son reconocidos por personas más importantes en su campo. Un reconocimiento especial puede ser tan importante como un aumento de sueldo.

Necesitan que les escuchen y les pidan opinión. Pueden sentirse atacados cuando se cuestionan sus ideas y suelen ser altamente defensivos y vengativos si se sienten ignorados.

Gracias a su capacidad para generar un enfoque único de un tema ordinario, inspiran a otros a ver los asuntos ordinarios desde una perspectiva diferente. Son altamente creativos. Geniales artistas son 4.

EL ENEATIPO 3 EN EL TRABAJO

Pensamientos de Sara: «Mírale, ahí va, con esa chulería… Que le gusta que le miren, se creerá guapo. Encima, hay que ver, a la moda sí, pero hay que ver cómo le queda. De verdad, qué mal me cae, ¡qué trepa es!».

Pensamientos de Alicia: «¡Ay!, ahí está de nuevo, ¡qué guapo y qué elegante! Desde luego, él sí que puede, y encima, trabajador, ¡si es que lo tiene todo!, no me extraña que esté tan bien considerado en la empresa».

Os parecerá increíble que estos pensamientos, tan contrarios entre sí, sean sobre la misma persona, pero sí, este tipo de sensaciones son, las que despiertan los 3 con su forma de actuar. Vamos a ver por qué.

Les motivan: el dinero, los objetivos, los logros, los títulos, la promoción y el reconocimiento.

Los 3 sienten que el mundo valora a los campeones así que evitan el fracaso a toda costa. La vanidad eleva los logros personales hasta un lugar de gran importancia psicológica. Así que hay que mantener esa imagen de triunfo a ojos de los demás (aunque sea mentira). Su fijación son los logros de alto nivel, por lo que el anonimato les produce estrés, tienen que sentirse alguien a ojos de los demás. Saben cómo quieren verles los demás así que se convierten en esa figura deseada. Son los llamados «triunfadores» en el eneagrama.

Además, tienen la convicción de que el dinero compra la tranquilidad, así que desarrollan muchas aptitudes para alcanzar la seguridad laboral.

Se sienten seguros estando ocupados, se entregan a la tarea y les encanta competir porque siempre juegan para ganar. Ponen foco en el objetivo para alcanzar la victoria. Les gustan los cursos de acción rápida con una meta concreta, siempre miran hacia delante, hacia el futuro y el éxito, de hecho, un proyecto de éxito puede llegar a dominar su vida.

En su lugar de trabajo presumen de su habilidad mientras confunden su yo real con el papel que desempeñan («soy lo que hago») porque adoptan la imagen y los sentimientos que se suponen propios de su actividad, se convierten en el prototipo de su profesión. Intentan impresionar por todos los medios.

Su prioridad es ser eficientes y ahorrar tiempo aunque esto signifique tomar atajos y dejar detalles para más tarde, porque además suelen hacer varias cosas al mismo tiempo. Para hacer frente a una tarea comenzarán con un enfoque expansionista para exprimir las opciones hasta obtener los máximos beneficios. Y se enfurecen cuando se interrumpe un trabajo o hay problemas para alcanzar un objetivo. Valoran el resultado final, el proceso no tiene relevancia, y como son máquinas de hacer cosas, esperan que los demás trabajen de la misma forma y que todos hagan horas extras.

Consideran que deben ser respetados por su capacidad de trabajo y proyectan una imagen de alto perfil: credenciales, nivel social, «quién es quién» y por ello ejercen su poder sobre los demás, compiten por los papeles de liderazgo. Desean, sobre todo, el camino claro al éxito por lo que son intolerantes con los resultados ambiguos, consideran que deben ser recompensados por su esfuerzo.

Como necesitan mantener su imagen, no toleran las críticas y si fracasan desvían la responsabilidad hacia otro lado ( en niveles bajos, su falta de escrúpulos para alcanzar el éxito puede llevarles a actuar de forma poco ética).

Les cuesta distinguir la diferencia entre ser admirados como líderes y ser aceptados por lo que son, y esto provoca en los demás sentimientos tan encontrados como los que veíamos al principio del post.

El liderazgo es su posición preferida. Centrados en su objetivo siguen adelante a menos que una gran fuerza contraria les detenga, momento en el que surge la pelea. La meta es lo más importante. Cambiarán de opinión, se encargarán de todo, implorarán y pedirán prestado, irán hasta el límite y más porque cualquier riesgo merece la pena si se consigue el objetivo rápido y antes que nadie.

Cuando delegan lo hacen dando por hecho que todos actuarán como ellos, tomando la mayor cantidad de atajos posibles para conseguir una mayor eficiencia, no les importa sacrificar el control de calidad.

Los 3 pueden experimentar de maravilla con ideas ya conocidas pero no suelen ser pensadores originales ni innovadores. Su mayor mérito radica en que aplican viejas ideas a situaciones nuevas y consiguen buenos resultados.

Como empleados, tenderán a surgir luchas de poder entre los 3 y los demás. Ellos responden a las clásicas recompensas por el trabajo bien hecho, están dispuestos a producir por una bonificación y a competir por conseguir títulos.

Son felices en una situación laboral que cuente con objetivos establecidos, recompensas por logros conseguidos y prometedoras oportunidades de progreso. Cuando su ruta hacia el éxito queda obstruida, manipularán el sistema, hablarán con quien corresponda, negociarán sus propios intereses y establecerán programas competitivos.

Tenderán a hacerse cargo de un equipo cuando las áreas de influencia no estén específicamente designadas. Debido a que necesitan tangibilizar su valor, se ofrecerán voluntarios y exigirán a los demás. Se sentirán desvalidos si otros se hacen con el control por lo que tratarán de impresionar desde el principio.

EL ENEATIPO 2 EN EL TRABAJO

De repente estás en tu sitio, miras tu boli, el bote que tienes en la mesa con más bolis y no encuentras lo que quieres, así que te acercas al armario donde se guarda el material de oficina y tampoco encuentras lo que buscas, te das la vuelta sin nada en las manos. Cuando vuelves a tu sitio llega el 2 con un bolígrafo y te lo da. Así es el 2, siempre atento y generoso, está pendiente de lo que necesitamos los demás y siempre dispuesto a ofrecérnoslo. Tú realmente buscabas un color de bolígrafo en concreto pero eso, el 2 no lo sabe, simplemente te ha visto necesitado y ha acudido al rescate.

Esto es lo que les pasa a los 2 habitualmente, que piensan en lo que tú necesitas sea o no cierto, y aparecen con algo que te ofrecen con la mejor de sus sonrisas. Son los altruistas. Porque observan, están pendientes, siempre pensando en agradar porque creen que así, serán queridos. Su meta, como bien ilustra la imagen es ganar la aprobación de los demás, evitar el rechazo porque creen que así se sentirán amados.

No les preocupa la remuneración cuando el valor de su esfuerzo queda plasmado en el triunfo de los demás. Se moldean para complacer, brindan su apoyo en todo momento y se sienten orgullosos de poder ayudar a quien lo necesite porque creen que los demás dependen de su ayuda.

Pertenecer a un círculo es su máxima ambición, son cariñosos y afables, saben bien cómo contactar a través de la conversación, el humor y el lenguaje corporal, se adaptan correctamente.

El eneatipo 2 en su afán de complacer y gustar a los demás, a veces puede parecer gratificante, excesivamente complementario, manipulador y poco auténtico. Dan de forma natural y sencilla pero por lo general en su inconsciente esperan obtener algo a cambio (que les quieras) y pasan a sentir rencor cuando sienten que no han percibido lo que desean.

También puede tender a endulzar los problemas negativos o difíciles y evitar la confrontación en un intento de cultivar las conexiones y las relaciones. Además siempre supeditarán sus necesidades a las necesidades o deseos de los demás.

Son un tesoro como empleados. Aportan sugerencias constructivas y cuentan con una energía poderosa para proteger los intereses de la empresa. Conocen a todos y pueden reunir apoyos cuando sea necesario. Además están al tanto de los cambios de alianzas e informarán al jefe. Es importante para ellos recordarles que reconoces su ayuda, apoyo y contribuciones, involucrarles. Ponen énfasis en la conexión y el desarrollo de las relaciones, en sentirse apreciados. Muchas veces, incluso, habrá que recordarles sus propias necesidades. Para retenerlos es necesario que confíen en sus líderes, para ellos es importante que ejerzan su poder de manera justa, buscando una organización colaborativa con cuyos valores se sientan identificados.

Como líderes son eficientes aunque suelen colocarse en la posición del «poder detrás del trono», liderando de forma indirecta para no enfrentar cara a cara la hostilidad y el rechazo. Confían más en el desarrollo de personas fundamentales que en una estructura meticulosa, en una comunidad sólida que prospera con buenos cuidados. Esto hace que a la larga, algunos se queden fuera porque se inclinará por sus favoritos. Creen que tienes éxito gracias a quien conoces (se relacionan con personas «que merecen la pena» y se alejan de las que no). Así buscan conexiones para delimitar su territorio y eliminar a la competencia.

Y A TI, ¿QUÉ TE IMPORTA?. ENEAGRAMA EN EL TRABAJO II

Ahora que ya tengo tu atención, te diré que la pregunta está relacionada con nuestra esencia, con aquello que nos mueve de forma innata y que muchas veces, sin ser conscientes, domina nuestros actos.

Ya he dicho en otros post que no hay eneatipos mejores y peores, sencillamente somos diferentes y debemos respetar a los demás, siempre. Aunque estas cosas que nos mueven, muchas veces son el desencadenante de muchos desencuentros porque no solemos entender por qué los demás actúan de determinada manera. Como ejemplo, al final de este post os contaré una anécdota personal y si os atrevéis, incluso, podemos intentar adivinar qué eneatipo es el vuestro.

Tenemos 9 eneatipos divididos en 3 triadas:

  • emocional: 2 – 3 y 4
  • mental: 5 – 6 y 7
  • instintiva: 8 – 9 y 1

A partir de ahora, empezaré siempre por el 2 cuando hable de todos los eneatipos.

2. Les motivan las conexiones, las relaciones, saberse necesitados. Su máxima es ofrecer ayuda, creen que así será amados. Son altruistas y generosos, están siempre más pendientes del otro para intentar agradarle, que de lo que hay que hacer realmente. Nunca necesitan nada porque reprimen sus sentimientos. Buscan la aprobación y para ello, complacen, no les cuesta apoyar a los demás. Además se sienten inspirados para obtener lo mejor de los otros. Aunque pueden llegar a manipular a los demás para conseguir lo que necesitan.

3. Les motivan los objetivos, los logros, el dinero y conseguir reconocimiento. Les mueven los logros y su propia imagen, están más pendiente de aparentar que de ser y creen que así consiguen el reconocimiento de los demás. Se interesan por ocupar una posición y ser vistos escondiendo lo que sienten para brillar. Su máxima es lograr sus objetivos por lo que evitan el fracaso: «Soy lo que hago». Compiten solo cuando tienen asegurada la victoria, si no, se marchan antes de perder. Se preocupan por su imagen, centran la atención en las tareas para llegar al logro que les posicione donde quieren estar. Y para llegar al objetivo, todo vale…

4. Les motivan la autenticidad, la belleza, lo especial, lo original y único. Son creativos y dramáticos. Anhelan lo difícil de conseguir y evitan lo ordinario. Desean lo que les falta y cuando lo obtienen, lo rechazan. Buscan ser únicos, diferentes. Intensifican los estados de ánimo, son los reyes y las reinas del drama. También son sensibles y tienen una gran capacidad para apoyar a las personas que atraviesan crisis o que sufren. Y manifiestan envidia porque creen que otros poseen el elemento que a ellos les falta.

5. Les motivan el conocimiento, los datos, la información y el aprendizaje. La privacidad es muy importante para ellos, se aíslan para pensar, se retiran a la mente. Almacenan y analizan información, creen que el conocimiento es poder. Les gusta lo estructurado, conocer los planes con antelación, sin sorpresas. Se distancian de los sentimientos. Compartimentan y mantienen separados entre sí los diferentes sectores de su vida (familia, compañeros, amigos de la infancia, amigos de la universidad…). Estudian la vida desde la perspectiva de un observador. Son reacios a las conexiones con la gente y al cambio.

6. Les motiva el confort, la seguridad, sentirse a salvo. Su máxima es la seguridad, sienten que tienen que estar preparados para lo que va a venir. Planifican, ven pros y contras en todo momento. El pensamiento reemplaza a la acción pero la inacción incrementa su ansiedad, imaginan lo peor. El éxito también les provoca ansiedad porque les expone a fuerzas hostiles. Son escépticos. Mientras, cuidan de los suyos y son leales hasta el extremo. El miedo les frena pero también puede ser la mecha para actuar.

7. Les motiva la diversión, las oportunidades, las experiencias, todas las opciones. Todo es una aventura. Tienen grandes ideas y van de una a otra, probablemente sin materializar ninguna o sin dedicarle el tiempo suficiente, es una huida hacia adelante para evitar el aburrimiento. Son encantadores, disfrutar es su máxima y por ello se alejan de los problemas. Desean mantener su energía siempre a tope y son los que se marchan de la fiesta antes de que empiece a decaer. Evitan el conflicto con la autoridad, se escabullen.

8. Les motiva el poder, el control, la autoridad, la verdad, la justicia. Han nacido para ser líderes. Les preocupa la justicia y el uso justo del poder. Desde esa posición defienden a los suyos y les protegen incondicionalmente. Como postura de poder, la mejor defensa es siempre un buen ataque. Les cuesta diferenciar defensa personal de agresión. A veces, y dependiendo del eneatipo que se encuentren enfrente, intimidan. Les cuesta tener en cuenta otros puntos de vista. Son exagerados, se hacen notar. Juegan con los límites y sus consecuencias. No tienen término medio.

9. Les motiva la colaboración, la armonía, el ambiente positivo. Son capaces de relacionarse con todos los puntos de vista de una discusión, les cuesta posicionarse. Evitan el conflicto, adoptan una postura de neutralidad. Posponen los cambios repitiendo soluciones conocidas, actúan por hábitos. Esperan, siempre hay tiempo, todo puede esperar a mañana. Dispersan la energía en trivialidades. No saben decir que no.

1. Les motiva hacer lo correcto, lo ético, lo moral, los valores. Buscan la perfección, evitar el error. Quieren hacerlo todo bien y se plantean su vida desde el «debo», «debería» o «tengo que». Quieren tener un expediente intachable. Son muy críticos consigo mismos y por tanto creen que pueden serlo también con los demás. Les cuesta tomar decisiones porque temen cometer un error. Nunca nada está perfecto lo que les hace convertirse en trabajadores incondicionales y predicar con el ejemplo.

Cuando contemplamos estas descripciones, seguramente ya veamos que entre algunos eneatipos pueden saltar chispas. También, si eres un líder de equipo estarás pensando qué tipo de perfil querrías incorporar pero, necesitamos profundizar un poco más en cada eneatipo antes de tomar este tipo de decisiones porque todo tiene su pro y sus contras, y lo que importa es el conjunto, la interrelación, no el individuo aislado, ya que éste siempre estará relacionado con otras personas y con su entorno. Así que, en los próximos post, profundizaremos en cada eneatipo en el contexto laboral.

Como os decía, quería terminar con una anécdota. En uno de mis cursos de eneagrama nos pusieron a trabajar por parejas. Se nos planteaba un problema y teníamos que describir qué haríamos para resolverlo: «tu jefe te ha dicho que hay un problema con un producto que estamos desarrollando y que quiere tener una solución viable para el viernes«. Cada uno teníamos que escribir qué haríamos en 2 minutos. Yo me puse manos a la obra inmediatamente y completé una hoja con planteamientos que hacer para resolverlo mientras veía que mi compañero apenas había escrito una línea. Mi hoja estaba llena de pros, contras, consultas, análisis y planes A, B, C… La suya solo decía «esperar, a ver si el problema se soluciona solo o lo soluciona otro«. Aquí es donde hay que aplicar la máxima del eneagrama que es «no juzgar» pero no pude hacerlo simplemente porque rompía todos mis esquemas, me parecía increíble y se lo cuestioné. Me dijo: «obviamente yo el viernes voy a tener una propuesta«. Entonces yo le planteé: «¿y si no es la correcta?«. Me contestó con toda la calma: «Pues tendrán que darme más tiempo si lo que verdaderamente importa es encontrar una solución«.

Supongo que ya sabéis qué eneatipo somos cada uno, ¿no?

En cualquier caso, si sientes que eres de los míos, te invito a practicar su forma de actuar en algún momento. Es muy sano salir de tu zona de confort y explorar otras vías. Tengo que decir que cuando lo apliqué no salió mal a pesar de mi resistencia…

Y vosotros, ¿os atrevéis a contestar a esta pregunta con comentarios en el blog o en LinkedIn? ¿Jugamos a adivinar qué eneatipo sois?

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