¿Recordáis el post «¿Por qué le caigo mal?»? Uno de los personajes de los que hablaba era un 5, esa persona huraña e independiente que se relacionaba poco y que hacía pensar a su compañera que había algo personal con ella cuando realmente no era así. Los 5 provocan este tipo de malentendidos porque son muy celosos de su vida privada y no suelen mezclar el área personal y la profesional. Sus círculos son estancos y rara vez se mezclan entre sí, lo que hace que llegar a intimar con ellos sea realmente complicado. En el fondo porque son ellos los que no saben hacerlo y se sienten expuestos, se encierran en su caparazón, cumplen exhaustivamente con su tarea y se van a casa con la satisfacción del trabajo bien hecho sin pensar en sus relaciones con los compañeros.
Ahora que ya conocéis un poco más a este 5 que protagonizaba la historia inicial de estos post, os diré que lo que motiva este eneatipo es el conocimiento, los datos, el aprendizaje y la información. Se dice que «viven en la mente». Son los llamados Investigadores.
Tienen un altísimo apego a la información y el estudio privado. Desean comprender la realidad a través del esfuerzo del intelecto. Vivir en la mente les resulta sustentador. Cuidan su privacidad hasta el extremo y son territoriales. Cuando se sienten seguros en la oficina quieren controlar la rutina.
Sienten que su energía es limitada por lo que no desean utilizar tiempo ni energía en los planes de otras personas.
Trabajan duro por conseguir recompensas como la privacidad y la libertad de perseguir sus intereses personales, trabajan para comprar autonomía.
Necesitan lo previsible, desean estar preparados, esperan recibir apuntes de la última reunión y tener claro los nombres de los asistentes a la próxima.
Sienten la intromisión de los demás y les cuesta concentrarse el presencia de otros. Además se quedan helados cuando son cuestionados inesperadamente o cuando se les requiere una reacción sobre la marcha, necesitan «retirarse» para resolverlo.
Evitan estrictamente el conflicto levantando un muro a su alrededor que frene las escenas emocionales. Y para tomar decisiones lo harán siempre desde un punto de vista no emocional porque para ellos, recurrir a los sentimientos indica pérdida de control.
Son extremadamente productivos cuando disfrutan de una posición en la que pueden tomar decisiones y que además les evita las interacciones en primera línea.
Como líderes se escudan en puertas cerradas y un montón de teléfonos. Suelen tener fama de pensadores, analistas. Si hay que hacer presentaciones públicas adoptan la pose apropiada: mirada correcta y discurso memorizado, es como si representasen un papel. Transmiten los mensajes sin adornos y plantean los problemas sin suavizar sus facetas esperando que los otros aporten ideas voluntariamente. Quieren hechos.
Una vez organizado un proyecto se apresuran a delegar. Para proteger su privacidad organizarán contactos específicos por separado con cada miembro del equipo para no tener que exponerse ante todos al mismo tiempo. No fomentan la divulgación de la información ni el apoyo entre las diferentes áreas.
Son muy buenos sintetizadores, traducen gran cantidad de información a datos esenciales.
La falta de accesibilidad es una de las quejas relativas a su personalidad. Este estilo es devastador para los tipos de personalidad que necesitan sentirse conectados con las personas con las que trabajan.
Incapaces de manejar el conflicto y con muy pocas defensas para la confrontación pública, se retiran a pensar y deciden en privado.
Como empleados para ellos el infierno es una oficina con muchas mesas, sin divisiones y con compañeros de trabajo que salen a comer para hablar de sus relaciones.
Son pensadores discontinuos, se centran en una pieza de información, la descartan y continúan con otra. No necesitan ver piezas relacionadas entre sí, pueden examinarlas de forma independiente y ponerlas luego en contexto. Esto les dificulta los cambios de atención rápidos.
Miden el éxito por la capacidad de conseguir autonomía. El paraíso es que les paguen un sueldo decente que les permita seguir sus propios intereses intelectuales en una oficina privada con compañeros de trabajo dispuestos a suministrarles datos.
Las reuniones son una carga a no ser que vayan al grano. Para ellos es imprescindible evitar las discusiones abiertas. Les resulta muy productivo que los planes se anuncien con antelación para poder prepararse. Aprecian las preguntas específicas. No amplifican las demandas, no sonsacan datos o piden información que pueden necesitar para evitar ponerse en contacto con los demás, una de sus frases más habitual es: «no te lo dije porque no me preguntaste».
Son trabajadores incansables y se encuentran en su salsa ante proyectos difíciles, siempre que consideren que merecen la pena.