Ahora que ya tengo tu atención, te diré que la pregunta está relacionada con nuestra esencia, con aquello que nos mueve de forma innata y que muchas veces, sin ser conscientes, domina nuestros actos.
Ya he dicho en otros post que no hay eneatipos mejores y peores, sencillamente somos diferentes y debemos respetar a los demás, siempre. Aunque estas cosas que nos mueven, muchas veces son el desencadenante de muchos desencuentros porque no solemos entender por qué los demás actúan de determinada manera. Como ejemplo, al final de este post os contaré una anécdota personal y si os atrevéis, incluso, podemos intentar adivinar qué eneatipo es el vuestro.
Tenemos 9 eneatipos divididos en 3 triadas:
- emocional: 2 – 3 y 4
- mental: 5 – 6 y 7
- instintiva: 8 – 9 y 1
A partir de ahora, empezaré siempre por el 2 cuando hable de todos los eneatipos.
2. Les motivan las conexiones, las relaciones, saberse necesitados. Su máxima es ofrecer ayuda, creen que así será amados. Son altruistas y generosos, están siempre más pendientes del otro para intentar agradarle, que de lo que hay que hacer realmente. Nunca necesitan nada porque reprimen sus sentimientos. Buscan la aprobación y para ello, complacen, no les cuesta apoyar a los demás. Además se sienten inspirados para obtener lo mejor de los otros. Aunque pueden llegar a manipular a los demás para conseguir lo que necesitan.
3. Les motivan los objetivos, los logros, el dinero y conseguir reconocimiento. Les mueven los logros y su propia imagen, están más pendiente de aparentar que de ser y creen que así consiguen el reconocimiento de los demás. Se interesan por ocupar una posición y ser vistos escondiendo lo que sienten para brillar. Su máxima es lograr sus objetivos por lo que evitan el fracaso: «Soy lo que hago». Compiten solo cuando tienen asegurada la victoria, si no, se marchan antes de perder. Se preocupan por su imagen, centran la atención en las tareas para llegar al logro que les posicione donde quieren estar. Y para llegar al objetivo, todo vale…
4. Les motivan la autenticidad, la belleza, lo especial, lo original y único. Son creativos y dramáticos. Anhelan lo difícil de conseguir y evitan lo ordinario. Desean lo que les falta y cuando lo obtienen, lo rechazan. Buscan ser únicos, diferentes. Intensifican los estados de ánimo, son los reyes y las reinas del drama. También son sensibles y tienen una gran capacidad para apoyar a las personas que atraviesan crisis o que sufren. Y manifiestan envidia porque creen que otros poseen el elemento que a ellos les falta.
5. Les motivan el conocimiento, los datos, la información y el aprendizaje. La privacidad es muy importante para ellos, se aíslan para pensar, se retiran a la mente. Almacenan y analizan información, creen que el conocimiento es poder. Les gusta lo estructurado, conocer los planes con antelación, sin sorpresas. Se distancian de los sentimientos. Compartimentan y mantienen separados entre sí los diferentes sectores de su vida (familia, compañeros, amigos de la infancia, amigos de la universidad…). Estudian la vida desde la perspectiva de un observador. Son reacios a las conexiones con la gente y al cambio.
6. Les motiva el confort, la seguridad, sentirse a salvo. Su máxima es la seguridad, sienten que tienen que estar preparados para lo que va a venir. Planifican, ven pros y contras en todo momento. El pensamiento reemplaza a la acción pero la inacción incrementa su ansiedad, imaginan lo peor. El éxito también les provoca ansiedad porque les expone a fuerzas hostiles. Son escépticos. Mientras, cuidan de los suyos y son leales hasta el extremo. El miedo les frena pero también puede ser la mecha para actuar.
7. Les motiva la diversión, las oportunidades, las experiencias, todas las opciones. Todo es una aventura. Tienen grandes ideas y van de una a otra, probablemente sin materializar ninguna o sin dedicarle el tiempo suficiente, es una huida hacia adelante para evitar el aburrimiento. Son encantadores, disfrutar es su máxima y por ello se alejan de los problemas. Desean mantener su energía siempre a tope y son los que se marchan de la fiesta antes de que empiece a decaer. Evitan el conflicto con la autoridad, se escabullen.
8. Les motiva el poder, el control, la autoridad, la verdad, la justicia. Han nacido para ser líderes. Les preocupa la justicia y el uso justo del poder. Desde esa posición defienden a los suyos y les protegen incondicionalmente. Como postura de poder, la mejor defensa es siempre un buen ataque. Les cuesta diferenciar defensa personal de agresión. A veces, y dependiendo del eneatipo que se encuentren enfrente, intimidan. Les cuesta tener en cuenta otros puntos de vista. Son exagerados, se hacen notar. Juegan con los límites y sus consecuencias. No tienen término medio.
9. Les motiva la colaboración, la armonía, el ambiente positivo. Son capaces de relacionarse con todos los puntos de vista de una discusión, les cuesta posicionarse. Evitan el conflicto, adoptan una postura de neutralidad. Posponen los cambios repitiendo soluciones conocidas, actúan por hábitos. Esperan, siempre hay tiempo, todo puede esperar a mañana. Dispersan la energía en trivialidades. No saben decir que no.
1. Les motiva hacer lo correcto, lo ético, lo moral, los valores. Buscan la perfección, evitar el error. Quieren hacerlo todo bien y se plantean su vida desde el «debo», «debería» o «tengo que». Quieren tener un expediente intachable. Son muy críticos consigo mismos y por tanto creen que pueden serlo también con los demás. Les cuesta tomar decisiones porque temen cometer un error. Nunca nada está perfecto lo que les hace convertirse en trabajadores incondicionales y predicar con el ejemplo.
Cuando contemplamos estas descripciones, seguramente ya veamos que entre algunos eneatipos pueden saltar chispas. También, si eres un líder de equipo estarás pensando qué tipo de perfil querrías incorporar pero, necesitamos profundizar un poco más en cada eneatipo antes de tomar este tipo de decisiones porque todo tiene su pro y sus contras, y lo que importa es el conjunto, la interrelación, no el individuo aislado, ya que éste siempre estará relacionado con otras personas y con su entorno. Así que, en los próximos post, profundizaremos en cada eneatipo en el contexto laboral.
Como os decía, quería terminar con una anécdota. En uno de mis cursos de eneagrama nos pusieron a trabajar por parejas. Se nos planteaba un problema y teníamos que describir qué haríamos para resolverlo: «tu jefe te ha dicho que hay un problema con un producto que estamos desarrollando y que quiere tener una solución viable para el viernes«. Cada uno teníamos que escribir qué haríamos en 2 minutos. Yo me puse manos a la obra inmediatamente y completé una hoja con planteamientos que hacer para resolverlo mientras veía que mi compañero apenas había escrito una línea. Mi hoja estaba llena de pros, contras, consultas, análisis y planes A, B, C… La suya solo decía «esperar, a ver si el problema se soluciona solo o lo soluciona otro«. Aquí es donde hay que aplicar la máxima del eneagrama que es «no juzgar» pero no pude hacerlo simplemente porque rompía todos mis esquemas, me parecía increíble y se lo cuestioné. Me dijo: «obviamente yo el viernes voy a tener una propuesta«. Entonces yo le planteé: «¿y si no es la correcta?«. Me contestó con toda la calma: «Pues tendrán que darme más tiempo si lo que verdaderamente importa es encontrar una solución«.
Supongo que ya sabéis qué eneatipo somos cada uno, ¿no?
En cualquier caso, si sientes que eres de los míos, te invito a practicar su forma de actuar en algún momento. Es muy sano salir de tu zona de confort y explorar otras vías. Tengo que decir que cuando lo apliqué no salió mal a pesar de mi resistencia…
Y vosotros, ¿os atrevéis a contestar a esta pregunta con comentarios en el blog o en LinkedIn? ¿Jugamos a adivinar qué eneatipo sois?