Julia lleva poco tiempo en la empresa pero se siente a gusto. Solo hay una persona con la que cree que no acaba de encajar pero por lo demás, se lleva bien con todos sus compañeros. Y con Manolo… Es verdad que apenas han cruzado palabra pero siente que algo entre ellos no acaba de estar bien.
Cierto día se encuentran en la cocina poniéndose un café. Están solos y después de un escueto: «Hola» y un rato de silencio, Julia decide enfrentar el problema y le dice: «Manolo, perdona, quería preguntarte… no sé, siento que, como que no te caigo bien, ¿hay algún problema?, ¿he hecho algo que te haya molestado?». Manolo la mira extrañado, muy extrañado y le contesta de forma muy escueta: «No, ningún problema». Se da la vuelta y se va. Julia se queda desorientada, sin saber que hacer, no entiende la reacción de Manolo y se queda dándole vueltas. Mientras Manolo se aleja pensando que no entiende a qué viene la pregunta de Julia porque apenas se conocen. Se siente molesto pero ve tan raro el comentario que decide no darle más vueltas.
Así pasan los días hasta que coinciden en un proyecto. Hace días que han recibido el encargo en su correo y tienen una reunión de puesta en común. Hay varias personas y Julia se ofrece a empezar a exponer sus ideas. Algunas se comentan entre todos, surgen preguntas… y así van hablando todos hasta que llega el turno de Manolo, que no ha abierto la boca hasta ese momento en la reunión. Manolo va idea por idea, por turno, por lo que empieza por Julia y va poniendo objeciones y destacando aquello que ve incompleto en las ideas de Julia (y en las de todos los demás). Da alguna pauta de lo que piensa él pero dice que quiere seguir trabajando. Al final de la reunión Julia se siente molesta, no entiende el carácter destructivo de Manolo, considera que no solo la ha ofendido a ella sino a muchos otros que estaban en la reunión, pero es ya la hora de irse a casa así que se va dándole vueltas sin comentar con ningún compañero si todos se sienten así. Mientras Manolo sale pensando que Julia es la que más ha aportado en la reunión, que es una chica inteligente y que con un par de ajustes, sus ideas son las que deberían salir adelante. Siente que sus aportaciones serán valiosas para Julia y está satisfecho por ello.
A partir de ahí, la reacción de Julia puede ser de depresión, incluso puede bloquearse, o puede sentirse herida en su orgullo y ponerse a trabajar como una loca para sacar lo mejor de sí misma,… Seguramente pertenezca a un eneatipo emocional o incluso puede ser un 6 social, su reacción final dependerá del eneatipo exacto al que pertenezca.
Manolo, sin embargo, seguramente hará un análisis exhaustivo de las ideas, organizando todo en un documento Excel con sus pros y sus contras para presentarse en la siguiente reunión con las opciones ponderadas según unos parámetros que él considere y con la propuesta que considera ganadora basada en argumentos que él considera, sólidos. Es un tipo mental, con toda probabilidad, un 5.
En esta historia lo que vemos es que las reacciones y lo que siente cada personaje poco o nada tienen que ver con la realidad de lo que siente el otro. Seguramente muchos lo achaquéis a la falta de empatía que parece haber por parte de Manolo pero en el fondo, esto no es así. Simplemente él actúa de una manera que muchos consideramos que no es lo normal. Sin embargo habrá muchos que entendáis perfectamente la postura de Manolo y que penséis que es normal su forma de actuar.
Aquí es donde destruimos por completo la afirmación de «trata a los demás como quieres que te traten a ti», porque puede que los demás no quieran ser tratados como tú querrías. Y aquí es donde entra el eneagrama como herramienta en el trabajo.
El trabajo es un entorno en el que nos vamos a encontrar con diferentes eneatipos interactuando. Hemos visto en la historia de ejemplo que la interpretación personal que hacemos de las situaciones genera malentendidos que nos creamos nosotros mismos. Teniendo en cuenta que además no solo estaremos de hablando de relaciones entre pares, sino que tendremos jefes y subordinados cada uno con su eneatipo, las relaciones interprofesionales se complican. Así que, en los próximos post iremos revisando cómo actúa cada eneatipo, qué puede haber detrás de cada reacción, y sobre todo profundizaremos en el hecho de que no podemos ver la realidad solo por nuestro propio prisma porque hay, por lo menos, otras 8 formas de ver la misma realidad.
¿Te apuntas a descubrir más?