«Cuando un 8 entra por la puerta, lo sabes. De una forma u otra se hace notar, puede que interrumpa una reunión, que hable más alto de la cuenta o que haga un comentario que denote su presencia, incluso puede que no diga nada. Llenará el espacio de una forma que no hacemos el resto, con cierto poderío, como si hasta ese momento todos supiésemos que faltaba alguien que hiciese que, por fin, todo funcionase».
Sí, los 8 son así, hasta cierto punto se les puede considerar invasivos aunque no sea esa su intención porque no es una actitud fingida, les sale natural, sin intención y no pueden evitarlo. Son los desafiadores del eneagrama y les motiva el poder, el control, la autoridad, la verdad y la justicia.
Entendieron desde muy pequeños que los fuertes dominan a los débiles y que las cosas buenas de la vida van a parar a aquellos que se hacen con su control. Para ellos el hecho de mantener una base de poder personal se confunde con los actos protectores y la verdad objetiva.
Ven la verdad con absoluta certeza y dejan de cuestionar. Entonces se ponen en movimiento antes de saber qué hacer y hablan antes de saber qué decir. Se sienten derrotados si no pueden expresar su opinión y la mantienen en su cabeza hasta que pueden llegar a exponerla. Siempre están a la defensiva por si alguien abusa o se aprovecha de ellos.
Cualquier persona que les resulte interesante se convertirá en su blanco y la pondrán a prueba para ver cómo actúa bajo presión. Si supera la prueba será su amigo.
No son conscientes de las consecuencias de lo que dicen o hacen, ni sensibles a la opinión de las personas. Su tarea es conseguir lo que quieren de la forma más rápida posible. Su ira es directa, no tienen planes ocultos, si expresan su enfado no guardan rencor.
Controlan la oficina de forma jerárquica, quieren ver quién está al cargo y si es justo en su forma de liderar, respetan el liderazgo honrado. Y asumirán el liderazgo en su posición, centrando la atención en los competidores fuertes para controlar el proyecto, la firma, la lealtad de los seguidores. Agradecen tener oponentes que merezcan la pena.
Establecen límites para asegurarse de que están protegidos. Y sin darse cuenta polarizan a las personas en 2 facciones deseando saber qué postura adopta cada una, provocando a los demás para conseguir respuestas claras. Consideran además que su opinión es el enfoque correcto: «a mi modo o a ningún otro». Incluso imponen reglas que consolidan su ventaja personal e ignoran las que no lo hacen.
Pueden considerar el compromiso como una forma de debilidad.
Exigen estar completamente informados, los cambios en los detalles pueden desatar su preocupación por ser manipulados. Les preocupa la justicia y la protección, si no cuentan con información no pueden ejercerlas de forma efectiva.
Como líderes los 8 son directos y agresivos, lo que ves es lo que hay. Son muy valorados durante la fase de impulso inicial de una operación. Son personas muy seguras de su liderazgo, prefieren centralizar el poder a delegar. Es probable que lleven a cabo un plan de reorganización que incluya una limpieza de personal ineficiente, diversas contrataciones y despidos y una muestra general de fuerza. Por lo general son protectores de un selecto grupo de personas a las que consideran «su gente».
Los líderes 8 pierden el interés cuando carecen de una salida constructiva. Aquellos que son poderosos y tienen mucha energía para quemar suelen dar excesiva importancia a los incidentes menores, así dan salida a toda esa energía, a través de trivialidades.
La clave para trabajar con un 8 consiste en hablar claro. No buscan que estés de acuerdo con ellos, pero sí que les dés tu punto de vista, sin suavizar ni manipular la información por miedo a causar problemas. No debes actuar por iniciativa propia y debes consultar cualquier duda. Mantener al 8 informado en todo momento es fundamental para ganar su confianza. Pueden manejar las malas noticias pero no la falta de noticias.
Buscar al culpable es la primera línea de defensa. Esa culpa se convierte fácilmente en desdén y si no reaccionas, consideran que admites tu culpabilidad. Si te consideran culpable, actúa con responsabilidad porque les interesa saber cómo te manejas en situaciones de tensión máxima. Deberás ser cuidadoso y documentar los detalles porque los van a verificar. Lo mejor es no poner excusas ni culpar a otros. Explica tu punto de vista y plantea recomendaciones. A partir de ahí, fija un sistema de información directo para que él pueda verificar que el trabajo avanza.
Son muy sensibles a la posibilidad de quedar en desventaja así que ven la traición en el más inocente de los descuidos.
Les cuesta delegar y mantienen una estricta supervisión para sentir que no pierden el control. Te prueban continuamente. Son parcos alabando a los demás y un «estamos mejorando» puede significar que estáis en la cumbre.
Como empleados son el jefe aunque el título sea de otro. Esa sensación de autoridad suele destruir sus relaciones.
Desean un intercambio justo de tiempo y trabajo y ofrecen un fuerte apoyo a los sistemas que consideran justos.
Suelen ser grandes jugadores de equipo. No muestran interés a no ser que se sientan implicados. Son competidores dedicados y trabajan hasta caer rendidos cuando sienten interés por algo y asumen las dificultades en lugar de evitarlas. Suelen obtener puestos clave simplemente por la fuerza de su presencia personal.
Suelen sentirse heridos si se les excluye de un evento social, tal vez no asistan pero deben ser invitados.
Les gustan las discusiones con un elevado nivel de decibelios y esa peculiaridad les hace parecer discutidores.