NECESITAMOS SER MÁS CREATIVOS

«Ahí estáis, luchando por salir de lo convencional, intentando ir un paso más allá pero parece que una y otra vez os acercáis pero no llegáis. Y entonces decides que sí, que la pieza que falta en tu equipo es un 4, esa persona que pensará «out the box» y te dejará a ti y a todos, con la boca abierta con sus nuevos planteamientos».

Veamos si esto es así y cómo encaja el 4 en tu equipo.

CON EL UNO. Los 1 tienen criterios perfectos y los 4 únicos. Esto puede unirles en la excelencia. Los 4 son menos volátiles en el trabajo que en la vida personal y el 1 se centra en las tareas. Viven sus peores momentos en los períodos seguros porque el 4 se amarga.

La atención de los 1 jefes al orden y la estructuración transmitirá seguridad a los empleados 4. Solo si los directivos 1 son muy distantes y fieles a las reglas y convenciones, surgirán dificultades porque los 4 necesitan un tratamiento especial y si no lo consiguen, no dudarán en saltarse las reglas. Los 4 necesitan contar con el reconocimiento de una autoridad reconocida.

Como jefes, los 4 pueden manejarse con la precisión de los 3. Son altamente competitivos y muy eficientes. Aunque sus cambios de humor suelen afectar al ritmo de los proyectos y una decisión prioritaria quedará en segundo plano ante un drama psicológico, cosa que provoca irritación en los empleados 1, que desean mantener el orden y la planificación a largo plazo para reducir su miedo al caos.

CON EL 2. A los 4 les gusta sentirse especiales y los 2 cultivan relaciones de todo tipo. Es muy probable que conozcan sus respectivas vidas íntimas. Esto les motiva al sentir que son casi parte de la familia del otro y porque consiguen que su lugar de trabajo se convierta en un lugar de pertenencia.

Los directivos 2 utilizan su personalidad para llevar el negocio, lo que puede desalentar al 4 al ver esa intención de agradar a todos. Si el directivo 2 se siente criticado intentará encontrar alguna necesidad que satisfacer y se encontrará con un 4 que necesita apoyo, atención y ayuda. Pero el 4 se lo puede tomar como que el jefe se ha fijado en sus defectos o que le compara con otros y así comenzará un baile de idas y venidas entre los dos hasta que el jefe entienda que lo único que el 4 necesita es, sentirse respetado.

Los jefes 4 disfrutan de su condición y esto permite que los 2 les ayuden. A los 2 les gusta ser indispensables y los 4 no dudan en recompensar a las personas comprensivas. Pero si los 2 sienten que sus jefes les ignoran, se marcharán a apoyar el trabajo de otra persona. Los 4 consideran que los empleados trabajan para ellos pero los dos no trabajan «para» sino «con».

CON EL TRES. Esta relación al igual que la anterior puede derivar en apoyo mutuo o en desastre. Los dos son muy productivos porque se concentran en el trabajo. La actitud del 3 centrada en avanzar asegura una producción consistente, mientras el 4 hace productos elegantemente exitosos en lugar de exitosamente pulidos. Funcionan bien cuando el 4 es valorado por su contribución inusual que alcanza el éxito gracias al apoyo del 3, pero la relación se estropea si empiezan a competir.

Los jefes 3 actúan para ser vistos y dejan de lado los sentimientos de los demás, cosa que molesta al 4. Aunque el 3 aprecia el trabajo auténtico y significativo de los 4, muchas veces entra en períodos de trabajo extenuantes sin inspiración con los que los 4 no se sienten a gusto. Aunque si el 4 aporta cualquier idea viable que mejore la eficiencia contará con el respaldo del jefe 3.

Los jefes 4 suelen sentirse desconcertados ante la clara competitividad que ofrecen los 3. Piensan que los 3 no tienen estilo. Pero si intentan bloquearles fomentarán una carrera en la que el 3 regateará a su jefe e intentará marcar con la élite del poder. Aunque si los 3 ven que los jefes 4 cuentan con el respaldo de la jerarquía pueden llegar a colaborar intensamente.

CON OTRO CUATRO. Tiene impulso por triunfar motivados por la idea de plantearse importantes objetivos. Esta forma de actuar les aleja de su imagen trágica y depresiva. Al necesitar una evidencia tangible de su valor, el éxito a ojos de los demás les anima. Tienden a dejar claro que sus logros son únicos y especiales.

En sus lugares de trabajo suelen dejar de lado sus sentimientos pero suelen oscilar entre el impulso por triunfar y un fatal desinterés. Sienten euforia con los desafíos que se convierte en decepción si el trabajo se vuelve rutinario. Suelen sabotear sus logros justo en el momento del éxito. El éxito indica aburrimiento y miedo a ser ordinario.

Como directivos aprenden a intervenir antes de que sus empleados 4 saboteen prometedoras carreras. Las combinaciones doble 4 producen un ambiente laboral agitado: teorías experimentales, apuestas arriesgadas, personal inverosímil y misiones de rescate emocional. Producen bien cuando no tienen competidores pero a menos que ambos reciban atención especial, la cooperación puede convertirse en envidia y ataques encubiertos.

Lo directivos 4 crean su marca personal. Les gusta innovar y muchas veces olvidan verificar sus instrucciones con alguna investigación. También tienden a formar un círculo excluyente con una parte del personal que les resulta interesante y otros que no, esto fomenta la competencia insalubre. Se enredan ante las crisis pero cuando pasa el conflicto, pierden interés.

CON EL CINCO. Los 5 son más expresivos en los entornos laborales que en los íntimos. Suelen sentirse atraídos por causas que capturan su imaginación y se vuelven más emocionales al centrarse en su tarea. En relación al 4, ambos avanzan cuando el 5 se gana su confianza.

Como jefes, los 5 operan dentro de los límites de una agenda organizada, con las reuniones y llamadas planificadas con antelación, aunque saben que sus empleados producirán interferencias. La privacidad es esencial porque necesitan concentración. Esto da margen al 4 para manejar las apariencias públicas del equipo. En la parte negativa, el hecho de que los 4 necesitan atención, cosa que los 5 suelen relegar a memorandos e intermediarios. Aquí puede producirse un choque en el que el 5 quiere evitar el cara a cara y el 4 lo busca con avidez.

Este alejamiento viene desde el punto en el que el 4 desea conseguir reconocimiento personal y el 5, una eficacia organizativa exenta de la carga de la presencia personal.

Los jefes 4 suelen notar que los empleados 5 les apoyan, porque ambos desean una relación privada. Pero si surgen dificultades, el 5 se esconderá tras un muro de formalidad intelectual en lugar de confrontar. Los 5 afligidos son capaces de controlar un departamento sin dar nada: no obtendrás la respuesta requerida a no ser que hagas la pregunta exacta correcta, se aislarán y comenzarán un período de incomunicación. Y si se les acorrala, dicen exactamente lo que piensan de modo brusco, sin darse cuenta de que humillan a los demás. En la parte positiva, ambos son capaces de olvidar viejos resentimientos y comenzar de nuevo si se lo proponen.

CON EL SEIS. Ambos tienen a tener pensamientos catastróficos, lo que paradójicamente les impulsa a la acción. Los 4 imprudentes y los 6 contrafóbicos se sienten creativamente vivos en los emprendimientos que implican asumir algún riesgo. Mientras el 4 con vergüenza social y el fóbico son precavidos en el trabajo.

Los jefes 4 necesitan que los demás validen su imagen pública. Un empleado 6 está dispuesto a respaldar a cualquier autoridad que le merezca su confianza, los 6 son obedientes si el jefe es responsable de sus acciones. Cualquier cambio aparentemente arbitrario desatará suspicacias en los 6.

La relación 4-6 puede ser de confianza mutua o desintegrarse por completo si el 6 no ve un liderazgo consistente. Como los 4 tienen un talento natural para apoyar y animar a las personas en dificultades, puede inspirar a los 6 que temen triunfar.

Los jefes 6 deben contener sus dudas. Suelen dar demasiada importancia a desencuentros menores. Pero tienen en los 4 una fuente de información para analizar los motivos de estos, porque los 6 buscarán siempre una solución analítica.

CON EL SIETE. Los 7 ven siempre el vaso medio lleno y los 4 medio vacío, pero en lugar de detenerse, se ponen a trabajar con eficacia. Se retroalimentan en la distinción y singularidad. Conspiran para creer que pueden desarrollar algo nunca visto hasta ahora. La negación del 7 de ser arrastrado a una alternativa sin salida posible genera la actividad, y el énfasis que pone el 4 en la forma y las apariencias evita una hiperactiva explosión de planes.

Un jefe 4 disfrutará de un empleado 7 siempre que éste materialice resultados concretos. Los jefes 4 pueden sentirse bombardeados por las brillantes especulaciones del 7 porque no les gusta el trabajo de distinguir entre la mera astucia y las soluciones factibles. Ambos se fascinan por las posibilidades inusuales pero les resulta tediosa la ejecución diaria. Llegar a la fase final del proyecto les resulta difícil.

Los jefes 4 pierden interés cuando las metas comienzan a materializarse y pueden cambiar las prioridades, alimentando al 7 para generar aún más caos. Aunque los 4 son famosos por sus misiones de rescate en el último momento.

La disputa más frecuente entre ambos viene por las imperfecciones. El jefe 4 no se siente respetado y retira su aprecio al 7. Esto puede llevar al 7 a aislarse hasta que el conflicto desaparece. A su vuelta el resto pueden preguntarse por qué el jefe 4 encuentra al 7 más interesante que a ellos.

Los 7 son erráticos como jefes en el día a día. Prefieren planificar y delegar, así los 4 pueden hacer el trabajo. Este par se motiva por la convicción del 7 de que las buenas ideas se materializan siempre y por la percepción del 4 sombre los componentes que faltan para hacer realidad los planes. Son los empleados perfectos para un jefe que quiere escabullirse, siempre que se sientan apoyados y se les asignen responsabilidades excluyentes.

CON EL OCHO. Es probable que ambos se crean por encima de las reglas, los 4 porque creen que las reglas habituales no están adaptadas a ellos que son especiales y los 8 porque se sienten más fuertes que la ley. Forman una pareja imbatible cuando consiguen centrarse en sus tareas, pero los 8 tienden a desperdiciar energías en sus apetitos personales y los 4 se desconcentran por sus preocupaciones de índole emocional. Como ambos son competitivos, esto puede desembocar en una relación constructiva o en amarga desconfianza. Los 4 exigen estatus especial para cubrir sus sentimientos de vergüenza interior pero también son innovadores y se comprometen con las necesidades emocionales de los demás. Y los 8 compiten por el liderazgo pero también representan el deseo estable del que dependen los negocios bien hechos.

La cooperación dependerá de la sinceridad absoluta. Son territoriales y ninguno se rendirá al otro, pero confiarán por completo cuando descubran sus respectivas intenciones. Los 8 admiran a sus competidores, lo prefieren antes que la sumisión. Los 4 aspiran a ser reconocidos por sus contribuciones y se entregan si la relación fomenta su creatividad.

Un jefe 4 que inicie un proyecto creativamente audaz podrá sincronizarse con un empleado 8 que culmine el trabajo. Como jefes, los 4 pueden prever e inspirar pero les aburre materializar el concepto, así que podrán orientar al 8 y cederle el control. Eso sí, cualquier cambio inesperado alterará al 8 y se opondrán a no ser que comprendan el nuevo punto de vista.

Los jefes 8 suelen crear reglas y saltárselas, lo cual no molesta a los 4 siempre que se mantenga la conexión emocional. En caso contrario su sed de venganza iguala a la de cualquier 8.

CON LOS NUEVE. Es una relación frecuente en la que el 4 desempeña el papel de primera línea con el público y el 9 supervisa la mecánica del producto o servicio prestado. Las diferencias de estas personalidades son complementarias en el ámbito laboral siempre que los objetivos tengan prioridad sobre los vínculos. Los 4 prefieren los momentos creativos estimulantes y no predecibles mientras que los 9 desean pautas consistentes para no tener que elegir constantemente. Bien utilizado, un emprendimiento original del 4 puede ser implementado por un 9 metódico.

A los jefes 4 no les interesa tener una oficina elegante llena de personas sensibles. Pueden ser tan competitivos como los 3 y pueden marcar un ritmo enérgico que ponga en órbita a los empleados y estimule al 9 a cultivar el 3 que lleva dentro. Los 9 se mezclan con el entorno y con el ambiente que encuentran y así parecen resueltos y activos mientras sienten que no encajan. Y si sienten que no se les presta atención adoptarán un ritmo más lento, cosa que los 4 suelen no notar hasta que reciben la carta de renuncia del 9.

Los jefes 9 pueden parecer enigmáticos porque dan la impresión de decir sí y no a la vez. Esta ambivalencia amenaza la situación especial que tiene el 4 y dispara su miedo a la humillación pública. Los 4 deben sentirse incluidos por los jefes 9 para no despertar su lado más competitivo o fomentar su retirada.

Publicado por diariodeunaescéptica

Llevo trabajando más de 20 años en comunicación y desde hace algunos años estudio también Eneagrama. Es una herramienta en auge total en Estados Unidos y ya se está usando tanto a nivel de guiones de series y películas para construir mejor los personajes, como en las oficinas para mejorar las relaciones entre personas. Pero creo que se puede ir más allá y las marcas pueden utilizarlo también para definir mejor su forma de comportarse y para responder mejor a las motivaciones de compra de los 9 eneatipos.

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