«El 1 quiere hacer las cosas perfectas, no sirve que estén bien. Y todo ello además con un control ético absoluto, valorando la justicia y lo que es mejor por encima de todo. El problema a veces llega cuando no podemos poner límite a ese afán de perfección, porque por muy bien que hagamos las cosas, para un 1 nunca llegan a estar perfectas. Pero sí, desde luego el control de calidad estará asegurado con este perfil en el equipo».
CON OTRO UNO. Suelen buscarse mutuamente. Para ellos es un alivio encontrar a alguien que también se preocupe por el control de calidad. Esta unión aporta trabajo duro, progreso merecido y una devoción por la profesionalidad. Se controlarán mutuamente, ansiosos por encontrar un fallo. Las decisiones resultan difíciles porque ambos 1 ven todos los puntos relevantes, pero les cuesta abordar una solución porque tiene que ser absolutamente perfecta. La opinión externa suele darles buenos resultados así que responden al consejo de expertos.
El jefe 1 hace lo correcto por la empresa y el empleado 1 quiere lo correcto para el personal. Los directivos 1 pueden tomar decisiones muy poco generosas que favorecen la compañía a expensas de los trabajadores. Están seguros de su corrección pero en esas situaciones los empleados 1 sentirán que están siendo utilizados. Entonces se encerrarán en un silencio inflexible e improductivo. Cada uno esperará que el otro estalle mostrando su ira.
Los directivos 1 se basan en información válida y de confianza, necesitan contar con un grupo de personas de gran credibilidad para pedirles ayuda.
CON EL DOS. Los 2 suelen tener éxito en su profesión, pero trabajan por amor. Buscan aprobación y si no la obtienen cambian de trabajo. Esta relación seguramente nos haga situar al 1 al mando y al 2 como ayudante pero los perfeccionistas necesitan estar en lo cierto y los altruistas que les quieran por lo que suelen sentirse intranquilos por desafiar la autoridad del 1. Si el 1 es agradable se produce una buena combinación porque el 2 puede ser meticuloso y muy productivo cuando consigue satisfacer sus necesidades emocionales.
Los 1 jefes se centran en habilidades y procedimientos con planificación concisa y detalles precisos sin prestar atención a los sentimientos. Los 2 no buscarán la confrontación, pero sentirán que no pueden hacer sugerencias. Pero si son capaces de apoyar la tarea desafiando la forma de pensar del jefe en lugar de complacerle harán que el 1 asuma riesgos.
Los 2 jefes ponen énfasis en la imagen, las apariencias y la conexión interna con sus favoritos. Los 1 se sienten incómodos con las posiciones sociales y con el favoritismo. Los 1 se ganan el respeto con el trabajo duro y desean una autoridad justa. Los 1 empleados suelen sentirse amenazados por el mal humor de su jefe y continuar preocupados por una crítica una semana después. El 2 seguramente lo haya olvidado porque fue un estallido puntual, pero para el 1 sería importante un «tal vez no fuese tan importante».
CON EL TRES. Los 3 hacen su trabajo pero los 1 lo hacen bien. Es una cuestión de cantidad frente a calidad. Ambos pueden ser adictos al trabajo pero los 3 toman el camino más eficaz. Son capaces de aprender mientras avanzan, improvisan, dejan de lado los detalles. Y esta inconsciencia saca de quicio a los 1.
Los directivos 3 trabajan en varios proyectos a la vez, siempre están emprendiendo nuevos y es imposible alcanzarlos. Mientras, los 1 a su cargo, también grandes trabajadores, se retiran para buscar su plan. Lo que para los 3 son detalles menores, para los 1 son necesidades fundamentales. Los 1 dudan ante la incertidumbre que les provoca el 3. Dejan de planificar y el 3 pisa el acelerador. Entonces se incrementa la distancia entre los dos porque el 3, especialmente centrado en objetivos, siente que el 1 debería ser capaz de encargarse de los detalles menores. Y el 1 se siente desvalorizado porque invierte su tiempo en buscar opciones mejores. Ninguno de los dos admitirá sus errores porque eso cuestiona su competencia.
Los jefes 1 pueden ser muy controladores. Deben estar seguros de los detalles, lo cual garantiza que un 3 empleado aplique las reglas. Los 3 se centran en objetivos y los 1 tienen que responder por todos los pasos que conducen a las metas. Los 1 se preocupan por el carácter, es esfuerzo honrado y la retribución justa y los 3 quieren el éxito instantáneo. Los empleados 3 trabajan por la seguridad, el prestigio y la imagen, responden a la competencia, los estímulos y los títulos, cosa que puede ir en contra de los rasgos 1. Los 3 además no dan importancia a los errores menores, cosa que preocupa y mucho a los 1 directivos.
CON EL CUATRO. Los 1 tienen criterios perfectos y los 4 únicos. Esto puede unirles en la excelencia. Los 4 son menos volátiles en el trabajo que en la vida personal y el 1 se centra en las tareas. Viven sus peores momentos en los períodos seguros porque el 4 se amarga.
La atención de los 1 jefes al orden y la estructuración transmitirá seguridad a los empleados 4. Solo si los directivos 1 son muy distantes y fieles a las reglas y convenciones, surgirán dificultades porque los 4 necesitan un tratamiento especial y si no lo consiguen, no dudarán en saltarse las reglas. Los 4 necesitan contar con el reconocimiento de una autoridad reconocida.
Como jefes, los 4 pueden manejarse con la precisión de los 3. Son altamente competitivos y muy eficientes. Aunque sus cambios de humor suelen afectar al ritmo de los proyectos y una decisión prioritaria quedará en segundo plano ante un drama psicológico, cosa que provoca irritación en los empleados 1, que desean mantener el orden y la planificación a largo plazo para reducir su miedo al caos.
CON EL CINCO. La tendencia a criticar de ambos puede convertirse en un vínculo en el ámbito laboral. Como compañeros son capaces de conseguir productos bien investigados y documentados. Recopilan datos para tomar decisiones bien fundadas. Los 5 valoran el conocimiento por el hecho de saber, los 1 para construir proyectos impecables.
Un directivo 1 se sentirá aliviado al descubrir que un empleado 5 es meticuloso con la información. Pueden poner en orden sistemas ineficaces que producen gastos innecesarios. Pero la información puede producir una guerra a gran escala y cuanto más quiera el 1, menos dará el 5. Para el 5 es fundamental saber cuánto se necesita exactamente y que el 1 no pida más cuando los criterios establecidos se hayan alcanzado.
Sus estilos de trabajo son notablemente similares. Los dirigentes 5 marcan objetivos claros y son metódicos, cosa muy agradable para los empleados 1. Son trabajadores muy independientes a los que les gusta concentrarse y dar forma a sus tareas. Si hay dificultades, la primera línea de defensa en ambos casos será la retirada.
CON EL SEIS. Los 1 son trabajadores dedicados que esperan ascender por su propio esfuerzo. Los 6 aportan un sabor creativo a su trabajo y son ambivalentes en cuanto a la jerarquía. El 1 se rige por las reglas, el 6 las pone en duda.
Bajo directivos 1, los 6 acabarán por infringir las reglas y animar a los demás a hacer lo mismo. Los buenos dirigentes 1 animarán a los empleados cuando no parezca lógico ni necesario. Pero los 1 suelen ser parcos a la hora de elogiar porque se centran en los fallos y los 6 se lo tomarán de la forma más negativa sintiéndose objeto de todas las críticas. Al sentirse amenazados buscarán apoyo extendiendo la alarma a los demás. Frente a consecuencias inciertas, un empleado 6 caerá a los pies de la autoridad o irá a por ella. Los 6 llegan rápidamente a la conclusión de que la autoridad no es digna de confianza.
Los 6 manejan bien las situaciones inminentes pero suelen titubear en proyectos a largo plazo. Se impondrán fechas límite, revisiones con un estilo de gestión cargado de reinicios. Son líderes fuertes en el momento de abrir nuevos horizontes pero les cuesta seguir aunque estén seguros de que tendrán éxito. Los dirigentes 6 necesitan centrarse en la tarea lo que sitúa a los meticulosos 1 en posiciones de apoyo.
Si en una oficina reina la hostilidad, ambos se sienten el foco de la misma. A los 1 les preocupa lo que piensan los demás y los 6 esperan un ataque. Ambos retroceden si se sienten amenazados y los dos consideran negativo divulgar sus preocupaciones.
Son excelentes mediadores y tienden a prever las áreas problemáticas y a proponer soluciones.
CON EL SIETE. A los 7 les encanta mostrarse en el entramado laboral. El 7 es el inventor, el planificador, el que se reúne y comunica con los demás mientras el 1 aporta estructura, seguimiento y control.
Tienen diferentes estilos de pensamiento, el 1 en términos de bien o mal y los 7 recurren a conceptos interrelacionados y necesitan una estructura flexible que pueda absorber ideas innovadoras. Los 1 habitualmente no pueden seguir el pensamiento multiopcional de los 7 y los 7 se sienten limitados por los enfoques lineales de los 1.
El 1 jefe puede reforzar su forma de pensar señalando pequeños errores. Estos comentarios pillarán desprevenidos a los 7 que se refugiarán en un montón de excusas. Estas tácticas evasivas desesperan a los 1 que las ven como mentiras aunque en realidad sean debidas al pensamiento no lineal de los 7.
Los jefes 7 pueden marcharse literalmente de vacaciones dejando una larga lista de preguntas sin responder. Para los 1 las decisiones inesperadas y los cambios bruscos de dirección no les resultan amenazadores pero sí considerarán una mala gestión una respuesta deficiente o incompleta. Los 1 enfadados cumplen la ley a rajatabla haciendo exactamente lo que les indican en lugar de ayudar a solucionar las deficiencias del 7 jefe.
CON EL OCHO. Ambos pueden unificarse o luchar por el control. La lucha por el control se centrará en diferentes estilos de supervisión. Los 1 controlan con «la forma correcta», los 8 insisten en «a mi modo o de ningún otro».
Los empleados 8 hacen bien su trabajo, pero se niegan a responder por sus actos. Los directivos 8 controlan mediante la presencia física, cosa que a los 1 les resulta difícil de llevar. Los 8 enfadados sueltan lo que piensan en el momento mientras que los 1 se controlan hasta tener la razón.
Cuando encajan, se forma una pareja unificada. Ambos son trabajadores obsesivos y los dos apuntan a resultados prácticos. Los 8 pueden utilizar a los 1 como guías de comportamiento y los 8 pueden liberar a los 1 de su carga de preocupación.
CON EL NUEVE. A ambos eneatipos se les da bien coger procedimientos conocidos y reforzarlos. No les gustan los cambios rápidos ni la constante presión en la toma de decisiones. Son detallistas al máximo y comparten la tendencia a posponer la toma de decisiones para no asumir el riesgo.
Los jefes 1 crean estructura y los 9 se basan en ella para ser eficientes. Los 9 también pueden centrase gracias a los 1. Sin embargo, los empleados 9 responden a los alicientes y los 1 tienden a centrarse en los defectos.
Los 9 jefes suelen establecer sistemas y marchar por inercia. Su atención se dispersa hacia los detalles y la facultad crítica del 1 puede resultarles de utilidad para recuperar el proyecto. El 9 tiende a delegar cuando se siente abrumado y el 1 es la persona ideal para limitar una tarea.